España - Israel

El comercio entre España e Israel se sostiene en torno a los 3.000 millones pese a la presión política y social

Mientras la protesta antiisraelí gana visibilidad en las calles españolas y el Gobierno endurece el marco regulatorio con todo tipo de medidas y sanciones, el comercio bilateral entre España e Israel se mantiene estable.
El comercio entre España e Israel se sostiene en torno a los 3.000 millones pese a la presión política y social
(Ilustración IA)
Actualizado el 14/1/2026, 12:45 hs.

La brecha entre el clima político y la realidad económica es más amplia de lo que parece en España. Tras un año en el que las relaciones políticas bilaterales han tocado fondo, con una casi total desconexión entre los dos gobiernos y previsiones de que el 40 aniversario del establecimiento de relaciones bilaterales pasará casi inadvertido, las relaciones comerciales exponen una relación completamente diferente.

Un potencial de crecimiento frenado

Con datos aún provisionales, el año 2025 cerrará con una balanza de comercio bilateral más o menos estable, en torno a los 3.000 millones de dólares, según datos de la oficina Central de Estadísticas de Israel.

Los datos de la Oficina Central de Estadísticas de Israel reflejan, pese a todo, una continuidad en los flujos comerciales. Entre enero y noviembre de 2025, las importaciones israelíes desde España alcanzaron 2.034,4 millones de dólares, mientras que las exportaciones israelíes a España sumaron 935,1 millones. En el mismo período de 2024, las cifras fueron 1.899,1 millones y 894,2 millones, respectivamente.

El total anual de importaciones desde España en 2024 fue de 2.146,2 millones, frente a 1.928,0 millones en 2023, mientras que las exportaciones israelíes se situaron en 941,1 millones en 2024, ligeramente por debajo de los 985,9 millones de 2023.

Ello frente a una serie de políticas adoptada por el Gobierno de Pedro Sánchez de minimizar la contratación en los campos de defensa y la anunciada medida en septiembre de prohibir la importación de cualquier producto de los asentamientos, que entró en vigor esta misma semana tras su publicación en el BOE.

El Gobierno español ha hecho público por ejemplo que ha bloqueado más de 200 operaciones de compra de material de defensa a empresas israelíes desde la entrada en vigor del embargo, según declaró el ministro de Transformación Digital y Función Pública, Óscar López, al tratar de justificar una excepción concedida este mes a Airbus para adquirir productos de empresas israelíes del sector de la defensa.

Con este marco político y social, y pese a la estabilidad del comercio bilateral, está claro que el potencial de crecimiento de las relaciones cuando se cumplen 40 años de su establecimiento, se ve frenado por la crisis política y las actitudes anti-israelíes de una parte de la sociedad española.

"No vemos un cambio significativo"

En ese sentido, el agregado comercial de Israel en Madrid, Tzlil Lahav, dijo en recientes declaraciones a un medio de su país que, pese a cancelaciones puntuales, el volumen del comercio bilateral se mantiene.

"Sin duda hay empresas españolas que han reducido o incluso cancelado por completo su implicación con Israel o con socios israelíes", reconoció Lahav al diario Maariv. "Pero si se analizan los datos de comercio de los últimos años, no vemos un cambio significativo en el volumen del intercambio entre Israel y España, que se mantiene estable en alrededor de 3.000 millones de dólares al año".

La balanza comercial es favorable a España en la proporción de 2 a 1: unos 2.000 millones frente a alrededor de 1.000 millones.

Lahav, que asumió el cargo en agosto, subraya que el temor a un rechazo generalizado en el mercado español no se ha materializado en el terreno práctico: "Afortunadamente aún no me he encontrado con una negativa a reunirme con empresas privadas o públicas. Cuando se cierran las puertas de la sala de reuniones y la discusión se centra en asuntos empresariales, no hay lugar para la política".

Según el agregado, el valor tecnológico israelí sigue siendo un factor decisivo para muchas compañías españolas y, de hecho, según un reciente informe oficial, 356 empresas del poderoso high-tec israelí se han instalado en los últimos años en España.

Esta percepción, destacó el agregado, se refuerza en conversaciones privadas: "Muchas empresas españolas, incluso de las más grandes de la economía, se aseguran de dejarnos claro que, desde su punto de vista, siguen viendo a la economía israelí como un socio central en innovación, tecnología y cooperación". La discreción, sin embargo, se ha convertido en una condición casi indispensable.

La prudencia como estrategia y el frente bancario

El ámbito más sensible, adviertió Lahav, es el de la exposición pública. "Incluso una publicación positiva sobre una reunión exitosa o la firma de un acuerdo puede derivar en una cobertura negativa en los medios locales por parte de actores hostiles y perjudicar al socio español". Por ello, la recomendación a las empresas israelíes es consultar previamente con sus socios españoles antes de dar publicidad a cualquier paso.

La cautela se ha vuelto especialmente relevante tras la entrada en vigor, en septiembre de 2025, del Real Decreto-ley aprobado por vía de urgencia bajo el título de "Adopción de medidas urgentes contra el genocidio en Gaza y apoyo a la población palestina", publicado en BOE este pasado lunes con una detallada descripción de unos 1.000 códigos postales de asentamientos israelíes en zonas que España considera "ocupadas ilegalmente", y que incluyen la Meseta del Golán, la parte este de Jerusalén y Cisjordania.

El decreto, que por ahora no se sabe que influencia tendrá en la práctica, establece cuatro parámetros principales:

  • Prohibición de exportación e importación de material de defensa y tecnologías de doble uso;
  • Prohibición del tránsito de combustibles con uso militar hacia Israel a través de España;
  • Veto a la importación de productos israelíes originarios de asentamientos más allá de las líneas de 1967; y
  • Prohibición de la promoción de bienes y servicios procedentes de esos territorios.

"Al haberse adoptado el procedimiento de emergencia y entrar en vigor de inmediato, no hubo tiempo suficiente para que el mercado se preparara", explicó Lahav al diario israelí.

Ello provocó situaciones como contenedores que salieron de Israel antes de la entrada en vigor de la norma y quedaron bloqueados en puertos españoles, así como un fenómeno de "exceso de cumplimiento" por parte de algunas entidades financieras, en alusión a casos como el del Banco Sabadell, que empezó a requerir a israelíes todo tipo de documentación y poner trabas a ciertas operaciones.

Trabas bancarias

 "En solo dos bancos españoles se interpretó la ley de forma excesivamente amplia, limitando incluso el movimiento de fondos entre cuentas de clientes israelíes, tanto entre España e Israel como dentro de España (..) El equipo de la embajada en Madrid actuó directamente ante la alta dirección de esos bancos para revocar directrices discriminatorias y erróneas", señaló Lahav.

El miércoles, el diario Jerusalem Post publicó el contenido de una carta enviada al presidente israelí, Itzjak Herzog, en la que el presidente del Sabadell, Josep Oliu, se disculpaba por las medidas y prometía actuar para eliminar cualquier traba a las relaciones comerciales.

En este contexto, Lahav enmarca la relación económica en una España que muestra resiliencia tras el golpe de la pandemia, apoyada en fondos europeos, inversión en energías renovables y la recuperación del turismo. "Junto a los datos de crecimiento, España aún arrastra debilidades estructurales", advierte, mencionando el desempleo juvenil, la dependencia del turismo y la baja productividad. "La tecnología israelí puede ayudarle en ese camino", concluye, siempre que el intercambio continúe avanzando, aunque sea lejos de los focos ▪