El Centro Sefarad-Israel, en Madrid, acogió el pasado jueves la presentación de Estación de Francia. Lo que mi padre nunca contó, de Lydia Ramis, una obra que rescata la historia de un grupo de españoles que integró una estructura organizada por el gobierno británico, bajo el liderazgo de Winston Churchill y el MI6, a través del organismo conocido como Special Operations Executive (SOE), con el objetivo de ayudar a perseguidos por el nazismo y salvar vidas durante la Segunda Guerra Mundial.
La obra sitúa al lector en una España oficialmente neutral que, sin embargo, se convirtió en territorio de paso, refugio y riesgo. La historia transcurre principalmente en Barcelona —con la estación de Francia como punto neurálgico—, en la frontera francesa y los Pirineos, escenarios de cruces clandestinos, y en Madrid, desde la Embajada Británica, donde determinadas gestiones y apoyos resultaron fundamentales. En ese marco se articuló una red discreta que facilitó documentación, contactos y rutas de escape, asumiendo riesgos personales y familiares de enorme magnitud.
La presentación estuvo a cargo de Itzjak Benabraham, quien subrayó la importancia de que se conozcan historias como la del padre de la autora, protagonizadas por hombres y mujeres que actuaron movidos por la conciencia y la humanidad. Destacó también que escribir y publicar este libro en el contexto actual, marcado por un aumento del antisemitismo y el antisionismo, constituye un acto de valentía.

Una decisión marcada por el presente
En su intervención, Ramis explicó que el libro fue iniciado hace años, pero que decidió concluirlo y publicarlo ahora. Señaló que el actual contexto de odio hacia los judíos fue determinante en su decisión y que el impulso definitivo fue lo sucedido el "7 de octubre de 2023". Según compartió con los asistentes, sintió entonces la responsabilidad moral de no aplazar más una historia que habla de dignidad y coraje en tiempos oscuros.
El acto, desarrollado en un ambiente de cercanía, contó con una sala llena y un público que participó activamente. Durante el turno de preguntas surgieron numerosas cuestiones sobre el funcionamiento de aquella red clandestina: cómo se organizaban los pasos por la frontera, qué papel desempeñaban estaciones ferroviarias como la de Barcelona, cómo se establecían los contactos en Madrid y cuáles eran los riesgos reales que afrontaban quienes colaboraban en la ayuda.
En representación de la Embajada de Israel en España intervino su agregada cultural, Yifath Curiel, quien destacó el momento especialmente difícil que atraviesa el mundo judío en la actualidad y subrayó la necesidad de dar visibilidad a relatos de coraje moral y responsabilidad individual.

Presencias y memoria compartida
Asistió también, a título personal, el nuevo embajador en España de Uruguay, Bernardo Greiver. Su presencia estuvo vinculada a la historia de la Shoá: su padre fue partisano durante la Segunda Guerra Mundial y más tarde fundó en Uruguay el Centro de Memoria Histórica del Holocausto. Para él, la presentación constituyó un momento cargado de memoria personal.
La autora expresó su agradecimiento al Centro por la organización del evento y a los asistentes por su participación. La tarde quedó marcada por el reconocimiento a quienes, en plena guerra, eligieron actuar para proteger y salvar vidas.
Más que una presentación literaria, el encuentro se planteó como un homenaje a esa red organizada por el gobierno británico que operó también en la península ibérica. Según se destacó, hombres y mujeres reclutados en España, Portugal y Francia formaron parte de esa estructura con un objetivo claro: ayudar al mayor número posible de perseguidos por el nazismo.
La intención de la autora es que esos protagonistas ocupen el lugar que les corresponde en la historia de España y de Europa, así como en la memoria del mundo judío, rescatando sus nombres y sus actos como parte de una justicia histórica pendiente ▪
