En el corazón de la capital siria, el Royal Semiramis —un hotel cinco estrellas reabierto en abril de 2025— ha comenzado a servir comida kosher para judíos que regresan de visita tras décadas de ausencia. La escena, impensable hasta hace poco, combina clásicos de la cocina siria con estrictas normas religiosas y se ha convertido, según diversas informaciones, en el único lugar en Siria donde se puede acceder a este tipo de menú.
"Tuvimos una cena maravillosa. Pero todo lo que pude comer fue fruta", relató al New York Times el rabino Asher Lopatin, quien participó en una visita organizada en septiembre pasado por la Syrian Mosaic Foundation, encabezada por el empresario sirio-judío-estadounidense Joseph (Joe) Jajati. Aquella experiencia —en la que la falta de opciones kosher dejó a los comensales limitados a la fruta— fue el disparador para que el dueño del hotel, Mounzer Nazha, preguntara cuán difícil sería habilitar una cocina kosher en su restaurante.
Desde entonces, la iniciativa tomó forma. Cuando Jajati regresó a Siria en diciembre con otro grupo, llevó 25 kilos de carne kosher desde Nueva York. El hotel adquirió nuevas parrillas, utensilios, platos y vajilla, y el propio Jajati instruyó al personal sobre las particularidades de la preparación kosher. Días después, el restaurante celebró su primera cena kosher en Janucá.

En la cocina, según describió el New York Times, los platos y bandejas permanecen envueltos en capas de plástico, con carteles en inglés que advierten: "Only for kosher food. Don’t touch". El sous chef Majd Marina cocina los bifes en soportes especiales mientras se asegura que no haya mezcla entre utensilios, cucharas de servicio ni siquiera guantes. En las bandejas, rotuladas en árabe como "Special kosher", esperan brócoli, papas y masa sin lácteos.
Para Abd Alrahman Qahwahji, chef del hotel que regresó a Siria tras la guerra civil, la experiencia es inédita: "Es bonito ver nuevas ideas y nuevas culturas", afirmó, antes de agregar: "Estuve en Líbano. Estuve en Irak. Y vi cosas diferentes. Pero esta es la primera vez que veo algo kosher".
Una comunidad diminuta, una demanda creciente
La comunidad judía en Siria, otrora símbolo del mayor esplendor del judaísmo diaspórico, se redujo a apenas unas pocas personas en las últimas décadas. El primer gran éxodo tuvo lugar tras la independencia de Israel en 1948, cuando se vio reducida a unos pocos miles que fueron emigrando hasta los noventa del siglo pasado. La guerra civil siria acabó con el último remanente.
Pero la caída del régimen de Bashar al-Assad a fines de 2024 y la instauración de un nuevo gobierno que quiere mostrar aperturismo y ganarse a Occidente, ha generado nuevas dinámicas, y algunos de esos judíos están regresando a ver las que fueron sus propiedades y las sinagogas abandonadas. Este turismo ha hecho que el hotel Royal Semiramis, punto central para quienes llegan a Damasco, se haya planteado la posibilidad de abrir un restaurante kosher de forma permanente.

"Los platos, los utensilios, todo es nuevo y kosher. Los judíos traen carne de América y comen kosher, pero con la ayuda de Dios, en abril, después de Pésaj, vendrá un shojet y hará la matanza de carne kosher para el restaurante en Damasco", indicó Bejor Simantov, uno de los últimos miembros de la comunidad judía local, al medio israelí Ynet.
Simantov, que frecuenta el restaurante, señaló que la iniciativa busca alentar el regreso de judíos sirios: "Estamos alentando a los (judíos) sirios a volver al país para invertir, abrir negocios, rezar en la sinagoga. Si alguien quiere regresar a su antigua casa, no hay problema, el gobierno no tiene problema", siempre y cuando tenga los papeles de propiedad.
La creciente demanda ya hace pensar a muchos en una carnicería kosher y sinagogas en funcionamiento, una s opciones mucho más lejanas.
Atrayendo el turismo "diaspórico"
El influencer estadounidense Nick Maddock, con más de 190.000 seguidores en Instagram, publicó un video en Instagram tras una visita en enero en el que decía que "una de las cosas que más me sorprendió y que ahora valoro de Siria es cuán diversa es. Realmente es un mosaico de culturas, religiones y grupos étnicos. Y Damasco es el centro de todo. Aunque no quedan muchos, los judíos sirios son parte integral de ese mosaico —por eso aprecié mucho que este restaurante tenga una cocina kosher completa y disponible".
En el video que acompaña su publicación, mostró los utensilios separados y el cartel que indica "Solo para comida kosher".
Mientras tanto, persisten desafíos más amplios. Algunos judíos sirios buscan recuperar propiedades que dejaron décadas atrás. El gobierno sostiene que cualquier sirio que pueda demostrar titularidad tiene derecho a recuperarlas. En la Ciudad Vieja de Damasco, donde antaño funcionaban más de una docena de sinagogas, hoy ninguna opera regularmente. Las llaves, eso sí, han pasado de los servicios de seguridad al Ministerio de Patrimonio, y pueden ser solicitadas para una visita, según el New York Times.
En ese contexto, la cena kosher en el Semiramis adquiere un valor simbólico. Para Jajati, que prometió organizar al menos un lugar donde los judíos pudieran comer kosher en Damasco, la escena representa un primer paso. "Promesa hecha", dijo durante una de las cenas, "Promesa cumplida" ▪
