El movimiento masortí en Estados Unidos, la tercera denominación judía más numerosa del país, ha emitido una disculpa pública por décadas de políticas y actitudes que desalentaron los matrimonios entre judíos y no judíos, y ha anunciado un cambio de enfoque centrado en la acogida y la participación comunitaria. La decisión fue presentada en un informe elaborado por un grupo de trabajo conjunto y difundido esta semana, según varios medios.
"Durante décadas, el enfoque de nuestro movimiento hacia las familias en las que uno de los miembros es judío y el otro no, estuvo arraigado en la desaprobación y moldeado por temores sobre la continuidad judía", señalaron los redactores del informe en una declaración, informó la JTA en un artículo que reproduce el Times of Israel. "Pero hoy —al conectarnos con innumerables familias que desean aprender, participar y pertenecer— estamos comprometidos a acoger a las personas tal como son", añadieron.
Un debate sin precedentes desde 1973
El informe reconoce de manera explícita el impacto negativo de esa postura histórica. "Reconocemos que la posición histórica de nuestro movimiento ha provocado dolor, alienación y desconexión de nuestra comunidad. Pedimos disculpas profundamente", afirma el documento, que no modifica de inmediato las normas vigentes, pero sí marca un cambio sustancial de tono.
El texto fue elaborado por un grupo de trabajo de 17 miembros que representaron a las tres ramas principales del movimiento: la United Synagogue of Conservative Judaism (USCJ), la Rabbinical Assembly (RA) y la Cantors Assembly (CA). El proceso se extendió durante casi dos años e incluyó cuestionarios respondidos por más de 1.200 personas, sesiones de escucha, grupos focales y trabajos encargados a académicos y rabinos.
Aunque el informe no elimina la prohibición de que el clero conservador oficie bodas interconfesionales —vigente desde un "estándar de práctica" aprobado en 1973—, sí solicita al Comité de Ley y Normas Judías (CJLS) que revise cómo se interpretan esas reglas y evalúe nuevas formas de participación rabínica y ritual con familias interreligiosas.
"La idea de que podíamos desalentar los matrimonios mixtos mediante la desaprobación todo lo que hizo fue alejar a personas que realmente deberían haber formado parte de nuestras comunidades", afirmó el rabino Jacob Blumenthal, director ejecutivo tanto de la RA como de la USCJ, en declaraciones recogidas por JTA.
Un debate congelado durante décadas
La prohibición de oficiar bodas mixtas ha sido históricamente justificada como una cuestión de halajá, la ley judía, que concibe el matrimonio como un pacto entre dos judíos. Sin embargo, el propio informe sostiene que la halajá contiene recursos "expansivos y creativos" para dar la bienvenida a las familias interconfesionales. "Creemos que nuestro proceso halájico ya contiene los ingredientes necesarios para atender las necesidades de nuestros miembros", señala el texto.
Para algunos dirigentes, el estándar de 1973 tuvo el efecto de congelar durante décadas cualquier debate significativo, incluso cuando los matrimonios mixtos se volvieron un fenómeno generalizado en la vida judía estadounidense. "Lo que dijimos en 1973 obviamente no disuadió el matrimonio mixto. Entonces, de cara al futuro, ¿cómo abrazamos realmente a estas personas?", planteó Shirley Davidoff, integrante del grupo de trabajo y vicepresidenta del consejo de la USCJ.
El nuevo informe amplía y profundiza un trabajo previo liderado por personal religioso en 2024, que ya había mantenido la prohibición pero reclamado una mayor implicación con familias interconfesionales. Esta vez, el proceso incorporó de forma más amplia a líderes laicos y puso el foco en la reparación de la confianza y en la ampliación de los caminos de acceso a la vida judía.
No obstante, el documento reconoce que no existe unanimidad interna, especialmente en torno a la cuestión de si —y cómo— los rabinos conservadores deberían participar en ceremonias matrimoniales entre judíos y no judíos. En lugar de recomendar el levantamiento inmediato de la prohibición, el grupo pide al CJLS que aclare términos ambiguos como "oficiación" y "boda", y que considere si los rabinos podrían ofrecer bendiciones u otras formas de participación antes o después de la ceremonia.
Voces críticas y temores de fractura
El informe se publica en un contexto de debate más amplio dentro del judaísmo estadounidense. Los movimientos reformista y reconstruccionista permiten desde hace tiempo a sus rabinos y rabinas oficiar bodas interconfesionales, mientras que algunas congregaciones conservadoras han comenzado a poner a prueba los límites. Entre los casos recientes figura una sinagoga de Minnesota que anunció que permitiría la participación de rabinos sin llegar a oficiar el matrimonio.
Blumenthal evitó pronunciarse sobre procesos disciplinarios internos, subrayando que el objetivo del informe es "marcar una dirección, no imponer cumplimiento". "Lo que esperamos es que rabinos y congregaciones reflexionen más profundamente sobre lo que significa involucrar de verdad a personas que quieren construir vidas judías", dijo.
Sin embargo, no faltan las advertencias. El rabino Dan Horwitz, de la Congregación Beth Yeshurun en Houston, alertó de que un cambio formal de política podría provocar una ruptura interna. "Un cambio de política fracturaría la asamblea —particularmente entre miembros mayores y quienes viven en Israel o América Latina", sostuvo, según JTA.
Frente a esos temores, Keren McGinity, exdirectora de compromiso e inclusión de la USCJ, consideró que los augurios de una desbandada masiva suelen ser exagerados. "He escuchado durante años la preocupación por la fractura del movimiento", dijo. "No es que nadie se vaya a ir, pero generalmente, cuando se lanza esa amenaza, suele ser hiperbólica".
McGinity recordó además los datos del estudio de Pew de 2020, que muestran que menos de la mitad de los judíos criados en el movimiento conservador siguen identificándose con él. "Eso es enormemente preocupante", afirmó.
Expectativas, escepticismo y un proceso abierto
Según eJewishPhilanthropy, el detonante inmediato del informe fue una consulta realizada en febrero pasado a miembros de la lista de correo del movimiento, que recibió más de 1.200 respuestas, incluidas muchas de personas que habían estado profundamente involucradas en comunidades conservadoras y que se sintieron rechazadas al enamorarse de alguien no judío. "Fue increíblemente doloroso escuchar eso", reconoció Blumenthal.
El informe incluye recomendaciones para desarrollar programas educativos, currículos y recursos orientados a familias interconfesionales y a facilitar procesos de conversión, aunque sin fijar objetivos numéricos ni detallar mecanismos concretos. También retoma la idea de que los rabinos exploren rituales alternativos fuera de la ceremonia matrimonial, como bendiciones antes o después de la boda.
Para algunos activistas y líderes comunitarios, el documento resulta insuficiente y demasiado retórico. "El lenguaje, el tono y los mecanismos sugeridos se usan desde los años noventa. Nada nuevo bajo el sol", criticó el rabino Oren Steinitz, citado por eJewishPhilanthropy. Otros, como Joshua Kohn, ex presidente de una congregación en Filadelfia, se mostraron más optimistas y calificaron el informe como "pasos significativos en la dirección correcta".
Aun con desacuerdos profundos sobre el ritmo y el alcance de los cambios, los miembros del grupo de trabajo expresaron su deseo de que el informe sea visto como una señal de seriedad institucional. "Espero que la gente se sienta orgullosa de que estemos teniendo esta conversación", dijo Davidoff. "Que estemos dispuestos a levantar capas, escuchar con atención e incluir a quienes quieren construir un hogar judío" ▪
