En la mesa del Seder de Tu BiShvat no hay mandamientos formales, pero sí una profunda intención espiritual. Los frutos que se colocan no solo celebran la tierra de Israel: se convierten en símbolos del crecimiento interior.
Tradicionalmente se presentan tres tipos de frutos, siguiendo una enseñanza de la Kabalá:
- Frutas con cáscara dura y comestible por dentro (como nueces, almendras): representan lo que protegemos por fuera pero debemos abrir para compartir. Simbolizan la capacidad de romper barreras y conectar.
- Frutas con carozo interno no comestible (como dátiles, aceitunas, duraznos): aluden a las cosas buenas de la vida que requieren discernimiento para evitar aquello que no nutre.
- Frutas comestibles por completo (como uvas, higos): representan lo más puro, aquello que podemos incorporar sin miedo ni filtro. Simbolizan relaciones y aprendizajes plenos, sin dobleces.
En el Seder, al comer cada fruto con conciencia y bendición, reconocemos que la Tierra no es solo paisaje: es un maestro silencioso de equilibrio, crecimiento y diversidad. El acto simple de comer se convierte así en una afirmación de conexión con lo espiritual, con la naturaleza y con nuestro propósito como cuidadores del mundo ◾
