Tras el polémico desalojo de 52 adolescentes judíos de un vuelo de la aerolínea Vueling en el aeropuerto de Manises (Valencia), este miércoles, las consecuencias emocionales y logísticas del suceso siguen acumulándose. Según un video de lo que parece un traslado en autobús del primero de los dos grupos que regresó el mismo día a París en avión –el segundo permanece en Valencia a la espera de vuelo-, un instructor se dirige a los menores para pedirles ante todo silencio pero también que se quiten cualquier "signo religioso visible".
El mensaje, con tono firme, comienza relatando que ya en el vuelo de ida los jóvenes habían hecho ruido, y que eso habría condicionado la actitud de la aerolínea en el trayecto de regreso.
"A la ida, hicieron ruido. Nosotros también hicimos ruido a la ida. Y entonces, los estaban esperando al acecho para el vuelo de regreso", se escucha decir. "Ahí, hicieron bajar del avión a todos. Una parte va a tomar otro avión, otros van a regresar en autobús, es un lío monumental".
Pero el fragmento más impactante del audio no se refiere a la logística, sino a las instrucciones que se dan a los menores con respecto a su identidad religiosa: "Escúchenme bien: las reglas son claras. Todo lo que sea kipá, tzitzit, (..), lo que sea que lleven puesto, nos lo quitamos. Lo metemos dentro del pantalón, y todo lo que sea identificable, lo meten en la maleta después. ¿Ok? No dejamos ningún signo religioso visible".
La directiva a los menores es clara: mantener un perfil bajo, silencio absoluto y obedecer al instructor al pie de la letra.
"Van a seguir las reglas, vamos a embarcar en el avión y ni una palabra, ni un ruido. Se sientan, se abrochan el cinturón, nadie se levanta sin mi permiso, incluso si es para ir al baño. No les vamos a dar a estos antisemitas la oportunidad de echarnos del avión. Hoy volvemos todos a París".
Las indicaciones, dirigidas a niños de entre 13 y 15 años, reflejan el ambiente de tensión y vulnerabilidad generado por lo ocurrido a lo largo del día, en el que presenciaron la detención por la guardia Civil de la directora del grupo. "Confío en la madurez de cada uno y cada una. Incluso para ir al baño hay que pedir permiso. Sé que es pesado y que ya son grandes, pero es por el bien de todo el grupo y por el bien de nuestro viaje".
La situación, que ha despertado indignación en redes sociales, continúa sin una versión oficial detallada por parte de la compañía aérea ni de las autoridades aeroportuarias. Mientras tanto, la escena descrita —niños escondiendo sus signos religiosos por miedo a ser expulsados— ha quedado como un testimonio estremecedor de la realidad vivida por este grupo en España ▪
