Firmas

"Cuando el antisemitismo ya no huele mal, la democracia está en peligro"

La Fundación Emet-Verdad nace con la voluntad de actuar en ámbitos como la educación, la sensibilización social y la defensa de la verdad histórica, en un contexto que los organizadores consideran especialmente delicado ante el repunte del antisemitismo y la creciente polarización social. Porque como Ariel Eljarrat, profesor de instituto, dijo en su discurso: “Cuando el antisemitismo ya no huele mal, la democracia está en peligro”.

Rafaela Almeida

La presentación de la Fundación Emet Verdad contra el antisemitismo, celebrada este lunes en el Saló del Tinell de Barcelona, reunió a representantes políticos, académicos y comunitarios en un acto destinado a alertar sobre el auge del antisemitismo y a reforzar el compromiso institucional con la convivencia y los valores democráticos.

En ese contexto, uno de los momentos más destacados fue la intervención de Ariel Eljarrat, profesor, de origen sefardí, nacido en Marruecos, cuyo testimonio aportó una mirada personal y crítica sobre la normalización del antisemitismo en la educación y en el discurso público en España y Cataluña.

Por su origen marroquí, Eljarrat se declaró parte de lo que denominó la "Nakba judía": el éxodo de más de 850.000 judíos que se vieron obligados a abandonar los países árabes durante el siglo XX, principalmente, tras el establecimiento del Estado de Israel. Recordó que, a diferencia de otros desplazamientos forzados, este episodio histórico nunca recibió reconocimiento oficial, ni ha sido incorporado a los sistemas internacionales de protección de refugiados.

Desde su experiencia como estudiante en los años ochenta y como docente en la actualidad, Eljarrat trazó un diagnóstico del antisemitismo contemporáneo centrado en tres ideas recurrentes. En primer lugar, la banalización de la Shoá, que, según explicó, diluye la singularidad del genocidio judío al presentarlo como un crimen equiparable a otros. En segundo lugar, la equiparación entre Israel y el nazismo, que calificó como una de las expresiones más dolorosas y perversas del antisemitismo actual. Y, en tercer lugar, la acusación de que los judíos profanan el Holocausto instrumentalizándolo para obtener una supuesta impunidad moral o política. 

Durante su discurso, Eljarrat advirtió de que estas narrativas no solo persisten, sino que se han normalizado en ámbitos educativos, culturales y sindicales que se presentan como progresistas y comprometidos con los derechos humanos, y denunció un clima creciente de autocensura y miedo a la cancelación, especialmente entre docentes, y relató cómo algunos profesores optan por ocultar su origen judío para evitar represalias o aislamiento profesional.

Uno de los conceptos centrales de su intervención fue el de "calumnicidio", término con el que se refirió a la acusación falsa de genocidio dirigida contra el pueblo judío y el Estado de Israel. Según explicó, este tipo de acusaciones no solo distorsionan gravemente la realidad histórica, sino que reabren simbólicamente la herida de la Shoá y desplazan la culpa hacia las propias víctimas del genocidio, convirtiéndose en una forma extrema de violencia moral.

Eljarrat estableció también paralelismos entre el antisemitismo contemporáneo y otras formas de odio, señalando que, al igual que ocurre con la misoginia, el rechazo no se dirige a estereotipos del pasado, sino a la emancipación y a la denuncia del abuso: Se odia a la mujer que denuncia el maltrato de la misma forma que se odia al judío que denuncia la Shoah. En este sentido, defendió que el cuestionamiento del derecho del pueblo judío a su autodeterminación forma parte de las nuevas expresiones del antisemitismo.

La intervención concluyó con un llamamiento explícito a la valentía cívica y a no guardar silencio frente a la presión social y la desinformación. Eljarrat se refirió asimismo al impacto emocional que los acontecimientos del 7 de octubre han tenido en la comunidad judía y apeló a la responsabilidad individual y colectiva para frenar la normalización del odio.

El testimonio de Ari Eljarrat se produjo en el marco de la presentación oficial de la Fundación Emet-Verdad, una nueva entidad cívica creada con el objetivo de combatir el antisemitismo en Cataluña, promover la convivencia y defender los valores democráticos frente al auge del odio y la desinformación.

Los responsables de la fundación subrayaron que el antisemitismo no es un problema exclusivo de la comunidad judía, sino una amenaza directa para la democracia, y defendieron la necesidad de identificar y combatir sus nuevas formas, especialmente aquellas que se expresan bajo discursos aparentemente legítimos o humanitarios.

La Fundación Emet-Verdad nace con la voluntad de actuar en ámbitos como la educación, la sensibilización social y la defensa de la verdad histórica, en un contexto que los organizadores consideran especialmente delicado ante el repunte del antisemitismo y la creciente polarización social. Porque como Ari Eljarrat dijo en su discurso: "Cuando el antisemitismo ya no huele mal, la democracia está en peligro"

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad exclusiva de su autor
y no necesariamente reflejan la postura editorial de Enfoque Judío ni de sus editores.

Otras firmas
Más leídas
Puede interesar...