Desde el fin del mundo conocido hasta una de las ciudades más disputadas del planeta. El fin de semana, Finisterre -durante siglos considerado el confín occidental de Europa- se convirtió en el punto de partida de una peregrinación inédita: el Peace Walk 2026 o Camino de la Paz, una iniciativa civil que se propone recorrer Europa a pie durante un año y medio con un destino final cargado de simbolismo: Jerusalén.
Se trata de la ruta de peregrinación más larga del mundo, según sus organizadores, que atravesará un total de 19 países y recorrerá 8.500 kilómetros. Si todo sale según lo previsto, hacia finales de mayo o junio de 2027 los caminantes llegarán la Ciudad Santa.
El arranque tuvo lugar junto al faro de Finisterre, en medio del viento y el tiempo intempestivo propio de los últimos temporales y un clima marcado por la reflexión, la espiritualidad y el encuentro. Antes de iniciar la marcha, se realizaron actividades destinadas a invocar la paz y el contacto con el otro, para subrayar el sentido profundo del camino.
Una agrupación de gaiteros y músicos tradicionales gallegos acompañó la jornada, aportando un tono festivo y solemne a la vez, mientras los caminantes llegados de distintos países y regiones españolas se preparaban para dar los primeros pasos.

Oraciones por la paz
Uno de los momentos estelares antes del inicio del camino fue cuando varios participantes pronunciaron oraciones para los caminantes en varios idiomas -entre ellos, el hebreo y el árabe-, con deseos de protección y fortaleza para quienes emprendían el largo trayecto. El gesto no fue menor: desde ese extremo occidental del continente europeo comenzaba una travesía que aspira a atravesar geografías, identidades y heridas abiertas en nombre de una paz todavía esquiva.
Inspirado en el Camino de Santiago y en los antiguos peregrinajes a Tierra Santa en tiempos de las Cruzadas, el proyecto se presentó desde su concepción como "el viaje por la paz más largo del mundo". Sus promotores insistieron en que no se trata de una marcha política ni de una protesta convencional, sino de una "escuela de paz": un camino abierto a cualquier persona que quiera sumarse por un día, una semana o varios meses para caminar, escuchar y encontrarse con otros en un tiempo atravesado por la guerra, la polarización y el desencuentro.
En un mensaje difundido en redes sociales en los días previos al arranque, el teólogo neerlandés Rikko Voorberg, impulsor de la iniciativa, describió el Peace Walk 2026 como un camino que nace "en medio de la devastación y de una realidad profundamente polarizada en Israel y Palestina", pero en el que "personas de todos lados se juntan para construir una paz real y duradera".
Una de las voces más visibles del pacifismo europeo contemporáneo, y quien promueve un diálogo que reconozca tanto el trauma israelí como la devastación en Gaza, Voorberg no ocultó las dificultades que implica la empresa. El recorrido, afirmó, entraña transitar "un camino de pesadumbre, disfrute, desesperación, resistencia y temor", pero también, si se recorre juntos, "un camino de esperanza". "Este camino va a ser una escuela de paz para conocer de qué va la verdadera paz, porque tenemos que buscarla juntos", subrayó.

Madres y mujeres que rechazan la violencia
El itinerario contempla distintos puntos de partida, con grupos de caminantes que iniciarán etapas desde países como España, Holanda, Francia, Alemania o Polonia, para confluir más adelante y atravesar regiones de alta carga histórica y simbólica, como los Balcanes o Turquía, antes de adentrarse en Oriente Próximo y llegar a Jerusalén.
"Es un acontecimiento significativo", valoró en declaraciones a Enfoque Judío la argentino-israelí Adriana Potel, una de las participantes presentes en el arranque gallego. "Parte de Finisterre y se asocia al Camino de Santiago, pero en realidad es el camino a Jerusalén, que llevará aproximadamente un año y medio". En cada país, pequeños grupos locales asumieron la logística y la organización, reforzando el carácter descentralizado y comunitario del proyecto.
"En estos tiempos de tanta violencia, divisiones y discursos de odio, es importante ver que hay personas en el mundo que deciden encontrarse caminando", destacó Potel, cuya implicación en el Peace Walk no es casual.

Desde hace ocho años, su activismo la mantiene como portavoz hispanohablante de Women Wage Peace (Mujeres Activan por la Paz), un movimiento israelí de mujeres por la paz que, tras años de trabajo, se asoció con Women of the Sun (Mujeres del Sol), un grupo de mujeres palestinas de Cisjordania y Gaza. Juntas impulsaron el Mothers Call (Llamamiento de las Madres), un manifiesto presentado en 2021 "como un compromiso compartido de madres y mujeres que rechazan la violencia, buscan un mundo mejor para las próximas generaciones y no quieren ver más muertos de ningún lado".
Ese trabajo conjunto llevó a que las líderes de ambas organizaciones fueran consideradas entre las mujeres más influyentes por la revista Time en 2023 y candidatas al Premio Nobel de la Paz.
"Mi participación en este camino tiene que ver con contar que existen experiencias reales, personas que no sólo creen que hay que juntarse, sino que lo hacen en la práctica", explicó Potel mientras el grupo dejaba atrás Finisterre y se internaba en las primeras etapas del recorrido.
"Se hace camino al andar"
Desde el extremo occidental de Europa, el Peace Walk avanzó así, paso a paso, hacia uno de los lugares donde la paz parece más lejana y, al mismo tiempo, más necesaria. "Será un camino arduo, agotador, difícil, de aprendizaje. El desafío es encontrarnos con quienes no piensan igual, pero aun así elegimos caminar por la paz", insistió Potel, consciente de que en tiempos convulsos el pacifismo no está precisamente en boga.

"Nos tachan de ingenuas, idealistas, eso lo escuchamos todo el tiempo. Pero al mismo tiempo, cada vez más percibo y me confirman que estos mensajes de paz son necesarios y que la gente necesita escucharlos", afirmó con serenidad.
Y es que, parafraseando al poeta cuyos versos Serrat convirtió en canción, ¿será que también en el terreno de la paz, caminante no hay camino, se hace camino al andar? ▪
