Obituario

Edgar Morin, el intelectual francés de origen sefardí que desafió todas las etiquetas y marcó un siglo de pensamiento

Nacido en París en 1921 como Edgar Nahoum, en el seno de una familia procedente de Salónica, Morin creció en un entorno secularizado. Aunque nunca renegó de sus orígenes, rechazó durante toda su vida ser definido exclusivamente por su identidad judía.
Edgar Morin, el intelectual francés de origen sefardí que desafió todas las etiquetas y marcó un siglo de pensamiento
El filósofo Edgar Morin al cumplir 100 años (Foto: Wikimedia)
Actualizado el 30/5/2026, 23:44 hs.

El filósofo, sociólogo y ensayista francés Edgar Morin, una de las figuras intelectuales más influyentes de Europa durante más de siete décadas, falleció el viernes a los 104 años. Hijo de inmigrantes sefardíes griegos y combatiente de la Resistencia francesa contra el nazismo, dedicó su vida a combatir la intolerancia, cuestionar los dogmas y reflexionar sobre los grandes desafíos de la humanidad, desde la globalización hasta la crisis ecológica.

"Hasta sus últimos días, Edgar Morin permaneció atento al mundo, a los demás y a los grandes retos humanos que alimentaron su pensamiento", afirmó su esposa, Sabah Abouessalam Morin, al anunciar su muerte. "Hoy, el vacío que deja es inmenso. Pero su valentía, su fidelidad a las personas y a las ideas, su exigencia moral y su esperanza siguen acompañándonos".

El presidente francés Emmanuel Macron lo definió como "el humanismo hecho persona" y destacó que, con su curiosidad y compromiso intelectual, "no dejaba de iluminarnos: "Soldado de la Resistencia, militante y liberado, escritor y pensador del siglo, defensor de la naturaleza y de los pueblos, Edgar Morin era el humanismo hecho persona. Con su benevolencia, su curiosidad, no dejaba de iluminarnos. Pensamiento complejo, vida fecunda, espíritu universal. Dirijo a sus allegados las condolencias de la Nación".

Para el diario francés Libération, era nada menos que "el abuelo de todos los franceses y la memoria del siglo pasado".

De la Resistencia al pensamiento complejo

Nacido como Edgar Nahoum el 8 de julio de 1921 en París, en el seno de una familia de judíos procedentes de Salónica, Morin creció en un entorno secularizado. Aunque nunca renegó de sus orígenes, rechazó durante toda su vida ser definido exclusivamente por su identidad judía. Solía insistir en que era simultáneamente judío, francés, mediterráneo y ciudadano del mundo.

La experiencia de la Segunda Guerra Mundial marcó profundamente su trayectoria. Tras un breve período de adhesión al pacifismo, que más tarde reconocería como un error de juicio, se incorporó a la Resistencia francesa bajo el seudónimo de Morin, nombre que conservaría el resto de su vida.

Militó en el Partido Comunista Francés durante su juventud, pero terminó siendo expulsado en 1951. Aquella ruptura reforzó su rechazo a cualquier forma de dogmatismo e inspiró una de las constantes de su pensamiento: la necesidad de someter permanentemente las propias convicciones a la crítica.

Formado en historia, geografía y derecho, desarrolló una carrera académica singular. Aunque era sociólogo de formación, prefería definirse como un "humanólogo", convencido de que los grandes problemas contemporáneos no podían comprenderse desde una sola disciplina. Esa visión cristalizó en su célebre teoría del pensamiento complejo, una propuesta intelectual destinada a conectar saberes dispersos y comprender la realidad en toda su complejidad.

Entre sus obras más conocidas destacan El método, una monumental serie de seis volúmenes publicada entre 1977 y 2004, así como Introducción al pensamiento complejo, La mente bien ordenada y Lecciones de la historia. Sus libros fueron traducidos a numerosos idiomas y ejercieron una influencia especialmente significativa en América Latina.

También dejó huella en el mundo del cine. Junto al cineasta Jean Rouch dirigió en 1961 Crónica de un verano, considerada una de las obras fundacionales del cinéma vérité, un estilo documental que revolucionó la forma de retratar la realidad mediante conversaciones espontáneas y observación directa.

Una relación compleja con el judaísmo e Israel

La condición judía ocupó un lugar particular en la vida y la obra de Morin. Hijo de inmigrantes judíos griegos y marcado por la persecución antisemita que devastó Europa durante el siglo XX, analizó en varias ocasiones el fenómeno del antisemitismo y las dinámicas de exclusión social.

Entre sus trabajos más conocidos figura su estudio sobre el llamado "rumor de Orleans", una ola de acusaciones falsas surgida en Francia durante la década de 1960 que afirmaba que mujeres eran secuestradas en comercios judíos. Morin interpretó aquel episodio como una manifestación contemporánea de prejuicios antisemitas profundamente arraigados.

Sin embargo, también se convirtió en una figura controvertida por sus posiciones respecto a Israel. En un artículo publicado en 2002 criticó duramente el trato dispensado a los palestinos por parte del Estado israelí. Allí escribió que los judíos israelíes, descendientes de quienes sufrieron la segregación de los guetos, estaban a su vez "guetizando" a los palestinos.

Las afirmaciones provocaron una intensa polémica. Morin fue acusado por algunos sectores judíos de ser un "judío que se odia a sí mismo" y llegó a ser condenado inicialmente por antisemitismo. No obstante, la máxima instancia judicial francesa terminó anulando esa sentencia y consideró que sus declaraciones estaban amparadas por la libertad de expresión.

La controversia acompañó desde entonces parte de su legado público, reflejando las tensiones que suscitaban sus análisis sobre el conflicto israelí-palestino y su insistencia en cuestionar cualquier forma de nacionalismo o exclusivismo identitario.

Un legado intelectual de alcance mundial

A lo largo de más de un siglo de vida, Morin se convirtió en una referencia para generaciones de investigadores, educadores y pensadores. Enseñó en Francia, Chile y Estados Unidos, recibió doctorados honoris causa en numerosas universidades y colaboró con organismos internacionales como la UNESCO.

Incluso después de cumplir cien años continuó escribiendo y participando en los debates públicos. Sus advertencias sobre el deterioro ambiental, los riesgos del capitalismo descontrolado, el auge de los nacionalismos y las amenazas derivadas de la fragmentación del conocimiento se hicieron cada vez más insistentes.

En una entrevista concedida en 2021 expresó su preocupación por "la ausencia de conciencia de que marchamos hacia el abismo", aunque aclaró que no era fatalista. Para explicar su visión citó al poeta alemán Friedrich Hölderlin: "Donde crece el peligro, también crece la fuerza que salva".

Con su muerte desaparece uno de los últimos grandes intelectuales europeos nacidos antes de la Segunda Guerra Mundial, un pensador que atravesó el siglo XX y buena parte del XXI defendiendo la duda, el diálogo y la complejidad frente a las certezas absolutas ▪