Antisemitismo

El atacante de la pizzería kosher Rimón publicó antes del ataque un libro en el que describía sus intenciones

Según el periodista Alejandro Requeijo, de "El Confidencial", la investigación policial concluye que el sospechoso, Anoar Lamfaddi, planificó el intento de incendio del restaurante judío en Madrid, en 2025, tras autoeditar una obra de contenido antisemita que culmina con atentados contra objetivos judíos en la capital.
Foto de la entrada de la pizzería Rimón en Madrid
La pizzería atacada (Foto: Google)
Actualizado el 2/2/2026, 23:58 hs.

El ataque frustrado contra la pizzería kosher Rimón, en el barrio madrileño de Chamberí, no fue un acto improvisado, sino la ejecución fallida de un plan previamente concebido y narrado, en parte, por su autor en un libro autoeditado semanas antes de los hechos, según la investigación policial.

Así se desprende de información a la que ha tenido acceso el periodista Alejandro Requeijo, del digital El Confidencial, que en un artículo publicado hoy reconstruye paso a paso la actuación de Anoar Lamfaddi Korol, un estudiante de Filosofía de 23 años, detenido como presunto responsable del intento de incendio en 2025.

"Brahim le puso una bomba a la embajada de Israel en Madrid. Después quemó una sinagoga", se lee en uno de los pasajes finales de Preparados o no: Diálogo del 7 de noviembre, una obra de 82 páginas publicada por el propio Lamfaddi en febrero del año pasado y aún disponible en Amazon. Según los investigadores, el libro funciona como un preludio ideológico y narrativo de la acción que intentó llevar a cabo semanas después en la vida real.

El 4 de marzo de 2025, a las 22.40 horas, una llamada al 091 alertó de un intento de incendio en la pizzería Rimón. Cuando las patrullas llegaron al local, encontraron la entrada rociada con gasolina, restos de pastillas incendiarias, aceites naturales inflamables y un mechero, según el recuento de El Confidencial. El restaurante estaba abierto y había ocho personas en su interior. El fuego no llegó a prender, pero la Policía dejó constancia de que, de haberse iniciado el incendio, los clientes y trabajadores habrían quedado atrapados, ya que el local cuenta con una única puerta de acceso.

Lo sorprendente es que la planificación del ataque ya había sido prevista por el autor en su libro, aunque en ese caso el objetivo era la sinagoga de Balmes. En su día, se llegó a barajarse esta teoría, y la de que la seguridad en torno a la central comunitaria le hicieron dirigirse hacia el restaurante.

En el libro, el sospechoso, a través de uno de sus personajes, dejó escrito de los judíos que "son un jodido imperio en expansión. Y aquí estamos sin mover un dedo", El hilo conductor del libro son reflexiones antisemitas y teorías conspirativas sobre los judíos e Israel. Para los agentes de la Brigada Provincial de Información, el paralelismo entre el discurso de la obra y el ataque resultó relevante desde el inicio de la investigación, escribe Requeijo.

Pizzeria Rimon

Cámaras, testigos y una compra clave

De la investigación en sí, las primeras diligencias se centraron en las cámaras de videovigilancia de la zona. Las imágenes de una cafetería y de una sucursal bancaria captaron a un individuo aproximándose al local con un maletín oscuro y huyendo después por calles adyacentes. Los testigos relataron que el autor actuó con determinación, vertió el líquido inflamable sobre la entrada e intentó prenderle fuego a sabiendas de que había personas cenando dentro.

En el interior del restaurante, prosigue El Confidencial, la Policía Científica localizó un maletín que contenía dos botellas de plástico vacías con fuerte olor a gasolina. Desde ese momento, los investigadores concluyeron que se trataba de un ataque planificado. La pizzería no presenta una señalización ostensible de su relación con propietarios judíos, pero se encuentra a pocos minutos a pie de la principal sinagoga de Madrid, un dato que también fue tenido en cuenta.

El análisis de los objetos hallados condujo a un supermercado Mercadona. El mechero y las pastillas encendedoras se comercializaban allí. Tras solicitar los tickets recientes, los agentes detectaron una compra realizada el día anterior, a las 21.13 horas, en un establecimiento de la calle Bravo Murillo: un encendedor, cinco cajas de pastillas encendedoras y una gomina de viaje. Los testigos habían señalado que el atacante llevaba el pelo engominado.

Las cámaras del supermercado mostraron a una persona con los mismos rasgos físicos que el individuo captado cerca de la pizzería. A partir de ahí, la Policía recurrió a programas de reconocimiento facial, fuentes abiertas y bases de datos hasta identificar de forma "clara y fundada" a Anoar Lamfaddi Korol.

Para los investigadores, el contenido del libro, refuerza la motivación ideológica del ataque, que se investiga como un delito de odio antisemita."Los ricos están del lado de los judíos", sostiene en ese sentido otro de los personajes del libro, que recopila mitos clásicos de la propaganda antijudía, agrega El Confidencial.

De la ficción al intento real

Lamfaddi, que estudiaba Filosofía en la Universidad de Murcia y había sido delegado de curso, se desplazó a Madrid en Blablacar días antes del ataque, al parece para no llamar la atención. El 1 de marzo alquiló un apartamento en la glorieta de Cuatro Caminos que utilizó como base logística. Pagó 20,49 euros por el viaje desde Murcia y, según los investigadores, evitó medios de transporte más convencionales para pasar desapercibido.

Una parada en una estación de servicio de la Ronda de Segovia resultó clave, a decir del citado medio digital: allí llenó tres de las cinco botellas que llevaba consigo con gasolina sin plomo 95. Cada una tenía medio litro de capacidad. Tras el intento de incendio, realizó un pago de 1,50 euros en un comercio de ultramarinos situado a 700 metros de la pizzería, lo que confirmó su presencia en la zona.

Regresó a Murcia al día siguiente, de nuevo en Blablacar, sin realizar ninguna otra actividad en Madrid. Del análisis de su teléfono móvil se desprende que apagaba el terminal para evitar ser localizado. Los investigadores lo describen como "una persona culta y peligrosa".

En fuentes abiertas, la Policía localizó además un perfil suyo en una plataforma italiana de clases particulares, un dato que cobró relevancia cuando se confirmó que huyó a Italia tras el ataque. Aunque fue identificado por una patrulla a las 3.01 horas de la madrugada del mismo día de los hechos, entonces no constaba como sospechoso y no tenía antecedentes.

Semanas después, los agentes supieron que había regresado a España el 7 de abril en un vuelo desde Bolonia con destino al aeropuerto de Elche. Al día siguiente fue detenido en Murcia por la Brigada Provincial de Información de Madrid. Existían sospechas de que pudiera preparar otra acción violenta. En el momento del arresto, portaba un teléfono móvil con tarjeta SIM italiana.

Según consta en la investigación, Lamfaddi reconoció a los agentes que su intención era prender fuego a la sinagoga de la calle Balmes, el mismo objetivo que ejecuta el personaje de su libro. La obra concluye con la muerte en prisión de ese personaje tras atentar contra la embajada de Israel y una sinagoga, cerrando un relato que, para la Policía, anticipó de forma inquietante el intento de ataque real en Madrid ▪