Mundo Judío

El expediente de Maduro en manos un veterano y conocido juez judío de Nueva York

Un juez federal de 92 años, judío observante y figura histórica del sistema judicial neoyorquino, será el encargado de conducir el proceso penal contra Nicolás Maduro, trasladado a EEUU tras una operación relámpago de fuerzas especiales en Caracas la madrugada del sábado.
El expediente de Maduro en manos un veterano y conocido juez judío de Nueva York
El juez Alvin Hellerstein (Foto: Redes)
Actualizado el 9/1/2026, 13:42 hs.

El futuro judicial de Nicolás Maduro ha quedado en manos de Alvin Hellerstein, un veterano juez federal judío de 92 años, conocido tanto por su rigor profesional como por su activa vida comunitaria en el judaísmo ortodoxo de Nueva York. Hellerstein, quien aún juega al tenis en Manhattan con rabinos amigos entre audiencias judiciales, será el responsable de dirigir el proceso penal contra el presidente venezolano, trasladado a Nueva York tras una operación de fuerzas especiales estadounidenses, informó el corresponsal del Ynet en esa ciudad Daniel Adelson.

El magistrado conducirá el caso desde un tribunal federal en Manhattan, mientras Maduro permanece detenido en el Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn, una cárcel de máxima seguridad que los propios funcionarios penitenciarios definen como "la instalación más problemática del sistema" y que los reclusos describen sin rodeos como "un infierno en la tierra".

Maduro bajo arresto Foto Redes
Nicolás Maduro, este sábado, bajo arresto en dependencias de la DEA en nueva York (Foto: Redes)

Entre dos mundos

Hellerstein no es un juez convencional. Judío observante, respetuoso del shabat, fue presidente de The Jewish Center, una de las sinagogas ortodoxas más influyentes del Upper West Side de Nueva York. Su rutina diaria combina rezos, actividad comunitaria y encuentros semanales en la cancha de tenis con tres rabinos, donde se entremezclan debates halájicos y jurídicos entre punto y punto, relata Adelson.

Nacido en Nueva York en 1933, estudió Derecho en la Universidad de Columbia y sirvió en la fiscalía militar del Ejército de Estados Unidos. Tras décadas en el ejercicio privado, fue designado juez federal en 1998 por el entonces presidente Bill Clinton. Desde entonces se convirtió en una figura central del Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, uno de los más prestigiosos del país, con jurisdicción sobre Manhattan.

A lo largo de su carrera acumuló fama de jurista meticuloso y prudente, al frente de causas de enorme complejidad, como las demandas civiles por los atentados del 11 de septiembre y procesos de fraude financiero de gran escala. En 2019 presidió la causa civil contra Harvey Weinstein y rechazó el primer acuerdo de conciliación propuesto. Con problemas auditivos, sigue las audiencias mediante auriculares y participa activamente en los interrogatorios, interrumpiendo con frecuencia para formular sus propias preguntas, según Ynet.

Un juez independiente y una prisión bajo la lupa

Pese a su identidad religiosa, Hellerstein ha dejado claro que no introduce consideraciones confesionales en sus fallos. En noviembre pasado condenó a prisión al ciudadano israelí Olivier Amar, exdirectivo de la startup Frank, y rechazó el pedido de clemencia basado en su judaísmo y nacionalidad israelí. La pena, sostuvo, "no puede depender de la religión ni del origen nacional".

El magistrado también ha protagonizado choques con la administración Trump. En septiembre bloqueó los intentos del gobierno de expulsar del país a activistas pro palestinos que protestaban contra la guerra en Gaza, al considerar la medida inconstitucional. Meses antes, impidió la deportación de ciudadanos venezolanos bajo la ley de "enemigos extranjeros", argumentando que se estaba aplicando de forma ilegal: "Estas personas están siendo expulsadas del país por tatuajes", afirmó entonces. Esa tensión anticipa parte del clima que rodeará el juicio de Maduro.

El mandatario venezolano enfrenta en Nueva York cargos por conspiración para el narcoterrorismo, tenencia de armas e importación de cocaína. Mientras tanto, permanece recluido en el MDC de Brooklyn, una prisión cuya reputación es tan negativa que varios jueces federales se niegan ya a enviar allí a detenidos. Recientemente, un magistrado bloqueó el traslado de un acusado por fraude fiscal al considerar que en el centro imperan "condiciones bárbaras y peligrosas". En la audiencia se relató el caso de un preso apuñalado repetidas veces, sin atención médica y encerrado durante 25 días consecutivos.

En aislamiento

Por el MDC, cuenta el corresponsal de Ynet, han pasado figuras como Sean "Diddy" Combs, el fundador de FTX Sam Bankman-Fried, Ghislaine Maxwell y R. Kelly. El centro es conocido por el hacinamiento, la violencia y la falta de personal, además de una larga lista de fallos graves: desde el apagón de 2019 que dejó a los internos sin calefacción en pleno invierno, hasta muertes como la de Jamel Floyd, fallecido tras ser rociado con gas pimienta por guardias.

Organizaciones de derechos humanos describen la prisión como "un lugar realmente aterrador" que quiebra psicológicamente a los detenidos incluso antes de ser condenados. Los reclusos de alto riesgo son alojados en la unidad especial "4 North", con dormitorios compartidos, camas individuales apiñadas y duchas comunes. Según el reportaje de Ynet, Maduro permanecerá inicialmente en aislamiento total, antes de ser trasladado al ala de máxima seguridad, a la espera de un juicio que promete ser uno de los más seguidos en la historia judicial de Nueva York.

El contraste con el entorno del que fue extraído es extremo. El presidente Donald Trump relató a Fox News que Maduro fue capturado en un "búnker" con puertas de acero y áreas fortificadas, aunque las fuerzas estadounidenses lograron ingresar antes de que pudiera refugiarse. "Teníamos enormes sopletes y todo lo necesario para atravesar el acero, pero no hizo falta", afirmó ▪