Miketz

¿Poder con responsabilidad?

¿Qué hacemos con el poder cuando lo tenemos? La historia de Yosef enseña que la verdadera grandeza está en actuar con responsabilidad, sin venganza y con visión de bien colectivo.
José sentado en el trono junto a sus hermanos que no saben quién es.
Rabi David Libersohn

Yosef, hijo de Yaakov, nos deja esa pregunta en la piel.

Él es vendido por sus hermanos y llevado a Egipto, atraviesa años difíciles y un encarcelamiento injusto, hasta convertirse en el segundo al mando de todo el país.

Cuando la gran hambruna golpea la región, sus hermanos llegan a Egipto buscando alimento, sin saber que frente a ellos está Yosef. Él los reconoce, pero no se revela de inmediato. Los pone a prueba, generando situaciones de ansiedad, hasta finalmente mostrar su identidad y asegurar la supervivencia de su familia.

Este relato nos enfrenta a la complejidad del poder, la justicia y la redención.

La reflexión sobre cómo se debe actuar frente a quienes nos han hecho daño y de qué manera se puede guiar a otros hacia el bien.

La Torá no ofrece respuestas fáciles, pero sí plantea un espejo: cómo equilibrar autoridad, responsabilidad y compasión en nuestras propias vidas.

El pasuk que refleja la determinación de Yosef y su intención de actuar correctamente aparece en Bereshit (Génesis) 45:5-8. Allí Yosef se revela a sus hermanos y les dice que todo lo que sucedió fue parte del plan para preservar vidas, mostrando su firmeza moral y su visión más amplia:

"Ahora, no se angustien ni se enojen con ustedes mismos por haberme vendido aquí, porque Dios me envió delante de ustedes para preservar vida. Porque no me enviaron ustedes aquí, sino Dios".

Este pasuk destaca el punto clave de Yosef: su determinación no se basa en venganza ni en imponer sufrimiento gratuito, sino en actuar con responsabilidad y en la búsqueda del bien mayor, aún en medio de situaciones difíciles y complejas.

En Janucá, encontramos un paralelo que nos habla de coherencia y acción colectiva. Frente a la opresión y la amenaza, el pueblo judío elige persistir en aquello que considera correcto y justo, compartiendo valores y construyendo comunidad. No se trata de astucia ni de manipulación, sino de actuar con claridad y firmeza, promoviendo la integridad y el bienestar común. Cada acto, cada decisión tomada desde la convicción, contribuye a fortalecer el tejido que nos une y asegura que el bien se sostenga en el tiempo.

Así como Yosef asegura la continuidad de su familia mediante su sabiduría, la celebración de Janucá nos recuerda la importancia de la perseverancia, la unidad y la responsabilidad en nuestras acciones.

En un mundo donde la ansiedad y la incertidumbre parecen dominar, lo que realmente transforma no es el control ni la imposición, sino la capacidad de actuar con ética, coherencia y cuidado hacia los demás.

Aquí tienes el texto integrado de manera fluida, respetuosa y potente, listo para un acto o mensaje de recuerdo:

Sean estas palabras en memoria de todos los asesinados en el acto terrorista de Australia, justo durante la celebración de Janucá, y en bendita memoria de los rabinos Shlanger y Levitin.

A nosotros nos queda aumentar la luz, porque eso asegura que nunca más, ni el antisemitismo ni los antisemitas, podrán llevar a cabo sus malvados planes.

Am Israel Jai, y vencerá ▪