Los parlamentos de Cataluña y de la Comunidad Valenciana conmemoraron este martes el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto con actos institucionales marcados por el recuerdo, la advertencia y el compromiso público frente a los discursos de odio. En ambos casos, las ceremonias reunieron a autoridades, representantes de comunidades judías, entidades civiles y participantes del ámbito educativo, en un contexto en el que los oradores insistieron en la necesidad de preservar la memoria como una responsabilidad democrática del presente.
Otra comunidad autónoma que conmemorará la jornada será la de Madrid, que lo hará este viernes a las 11.30 en la sede de Asamblea.

Cataluña: "El antisemitismo no es un fenómeno abstracto ni superado"
En el Parlament de Catalunya, el acto estuvo presidido por su presidente, Josep Rull, y recordó la liberación del campo de exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau el 27 de enero de 1945. Seis velas fueron encendidas en memoria de los distintos colectivos perseguidos por el nazismo, en una ceremonia que incluyó intervenciones institucionales, testimonios, música y la participación de estudiantes de centros educativos catalanes.
Al cerrar el acto, Rull definió el Holocausto como "la expresión más radical del antisemitismo, del racismo y del fanatismo totalitario" y advirtió que sus lecciones siguen siendo "plenamente vigentes". En ese marco, llamó a reflexionar sobre los discursos de odio y la intolerancia, que "se propagan como la pólvora en las redes sociales, y a menudo también en sede parlamentaria". El presidente del Parlament alertó además de que el orden mundial surgido tras la Segunda Guerra Mundial "está hoy seriamente amenazado" y apeló "a no ser indiferentes ante la discriminación de minorías, los abusos de poder y las injusticias".

Entre las intervenciones destacó la de Ofer Laszewicky, nieto de supervivientes de trece y seis campos de concentración respectivamente, quien compartió los recuerdos transmitidos por sus abuelos tras un reciente viaje a Polonia. "Cuesta asimilar que se aniquilaran tantas vidas, historias, amores, ilusiones, sueños y proyectos", afirmó, antes de advertir que "el antisemitismo no es un fenómeno abstracto ni superado" y que el odio "también se extiende a Cataluña".
La ceremonia, conducida por el periodista Ramon Pellicer, incluyó la interpretación de piezas musicales y el encendido de velas por parte de representantes de la comunidad judía, del pueblo gitano, de colectivos LGTBI, de personas con discapacidad, de los "justos entre las naciones" y de los supervivientes del Holocausto. También participaron alumnos de seis institutos que forman parte del proyecto educativo del Parlament, orientado a dotar a los jóvenes de herramientas para prevenir el antisemitismo, el racismo y cualquier forma de odio.

Rull pidió expresamente "no ser indiferentes" ante los discursos que señalan y discriminan, recordando que "la indiferencia es la que abre la puerta a la maldad". En ese sentido, mencionó los recientes actos vandálicos contra tumbas judías en el cementerio de Les Corts como una prueba de que el pasado no es ajeno al presente. "Esto demuestra que no podemos quedarnos indiferentes; no lo haremos", afirmó.
El acto contó con la presencia de representantes institucionales, consellers del Govern, diputados de todos los grupos parlamentarios, autoridades municipales, cuerpos de seguridad y representantes consulares. Desde ATID Barcelona, presente en la ceremonia y cuya presidenta Silvia Leida encendió una de las velas, se destacó el valor de la participación de los jóvenes y se agradeció al presidente del Parlament "su sensibilidad y compromiso institucional en un acto que interpela a la conciencia de toda la sociedad". En el acto también estuvo presente el presidente de la Comunidad Judía de Barcelona (CJB), Raymond Forado.

Valencia: memoria como advertencia y promesa solemne
En Les Corts Valencianes, la conmemoración tuvo lugar en el Salón de los Espejos con motivo del mismo Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto. Durante el acto se encendieron siete velas en recuerdo de las víctimas, acompañado de intervenciones musicales y discursos institucionales y comunitarios.
La presidenta del parlamento valenciano, Llanos Massó, cerró la ceremonia subrayando que el homenaje debía ir más allá del recuerdo. "Que sea una advertencia permanente y una promesa solemne. Nunca más el odio, nunca más la persecución, nunca más el silencio", afirmó, deseando que "la memoria de las víctimas del Holocausto permanezca viva entre nosotros".

En su discurso, Massó recordó que seis millones de judíos fueron perseguidos y asesinados "por el simple hecho de ser judíos" y advirtió que aquella barbarie no comenzó en los campos de exterminio, sino "con palabras que señalaban, con leyes injustas, con la indiferencia y el silencio". "La memoria no es una opción, sino un deber", sostuvo, defendiendo que recordar es una forma de justicia y olvidar supondría una segunda derrota para las víctimas.
Durante el acto intervinieron representantes de distintas comunidades y asociaciones judías y cívicas, entre ellos Marilda Azulay, de la Comunidad Israelita de Valencia; Aaron Israel, vicepresidente de la Comunidad Judía Masortí AVIV; y Juan Agustín Blasco Carbó, vicepresidente de la Asociación Comunidad Valenciana-Israel. Blasco Carbó advirtió que la mejor forma de recordar a los seis millones de víctimas es "señalando el antisemitismo que campa a sus anchas en nuestra sociedad democrática actual" y alertó sobre la confusión deliberada entre los términos "judío", "israelí" y "sionista".

En su intervención, subrayó que cuando se producen actos de violencia antisemita, "los políticos con sus declaraciones y los periodistas con su desconocimiento o inexactitud crean un clima que propicia tales actos". También recordó las palabras del rabino Leo Baeck tras la Kristallnacht y advirtió que la repetición del Holocausto es posible si no se defiende activamente el sistema democrático y el principio de igualdad.
El acto concluyó con interpretaciones musicales y un mensaje compartido por los intervinientes: los discursos de odio actuales evocan dinámicas previas al ascenso del nazismo, y la memoria del Holocausto sigue siendo una herramienta imprescindible para advertir, prevenir y resistir frente a cualquier forma de deshumanización ▪


