El Centro de Estudios Judeo-Cristianos (CEJC) clausuró el pasado miércoles 20 su curso académico 2025/2026 con un acto celebrado en la parroquia de San Juan Crisóstomo, marcado por la reflexión sobre los vínculos teológicos entre el judaísmo y el cristianismo y por la conmemoración de los 60 años de la declaración Nostra Aetate.
La jornada estuvo presidida por Amparo Alba, quien abrió el encuentro dando la bienvenida a alumnos, socios y amigos del Centro. La conferencia magistral estuvo a cargo de Ángel Castaño, bajo el título "Para una reflexión teológica actual del patrimonio común judeo-cristiano", con la que se cerró el ciclo de conferencias dedicado a "El Patrimonio común judeo-cristiano según la Declaración Nostra Aetate", informó el Centro de su página de Facebook.
Durante su intervención, Castaño destacó que "queremos hablar del patrimonio común en sentido propiamente teológico, es decir, del conjunto de categorías, imágenes, palabras, experiencias de fe y formas de comprender a Dios, al mundo y al ser humano que nacen de la revelación bíblica, de la revelación histórica de Israel y que son fundamentales tanto para el judaísmo como para el cristianismo".

Entre los asistentes se encontraban Rafael Vázquez, director de la Subcomisión para las Relaciones Interconfesionales y el Diálogo Interreligioso de la CEE; Yiftah Curiel, consejero de Cultura de la Embajada de Israel; Estrella Bengio, presidenta de la Comunidad Judía de Madrid; Aitor de la Morena, delegado episcopal de Relaciones Interconfesionales del Arzobispado de Madrid y miembro de la Junta del CEJC; Marina Echegaray, en representación de la Comunidad Judía Masortí Bet-El; y Marcos Aparicio, director de Biblioteca de la Universidad San Dámaso, además de numerosos profesores, amigos y alumnos del Centro ▪
Una reflexión sobre raíces compartidas
Por su parte, el director ejecutivo del CEJC, Carlos Vasconcelos, realizó un balance del curso recientemente concluido, centrado en el estudio de la declaración Nostra Aetate, documento promulgado hace seis décadas y considerado uno de los hitos fundamentales en las relaciones entre la Iglesia católica y el pueblo judío. Asimismo, presentó las líneas del próximo curso académico.
En su ponencia, Castaño hizo un recorrido por los elementos comunes y también por las diferencias entre ambas tradiciones religiosas, subrayando la necesidad de comprender el judaísmo como una tradición viva y no únicamente como antecedente histórico del cristianismo.

"El cristianismo no nace fuera de Israel. Jesús es judío, sus discípulos son judíos. Las primeras comunidades cristianas leen las escrituras de Israel, rezan con los salmos, piensan en la salvación desde la historia de Israel y confiesan también al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob", afirmó el profesor de la Universidad Eclesiástica San Dámaso.
En la misma línea, añadió que "el judaísmo no puede ser tratado simplemente como el antecedente religioso del cristianismo. Es una tradición viva, con su propia historia, sus propias formas de interpretación, su mitología, su pensamiento, su vida espiritual y su esperanza". Las palabras del ponente marcaron el eje central de un encuentro dedicado a profundizar en el diálogo judeo-cristiano y en el reconocimiento de un patrimonio espiritual compartido.
El acto concluyó con la entrega de diplomas a los alumnos del curso 2025/2026, en un ambiente de reencuentro presencial entre profesores, estudiantes y colaboradores del Centro ▪
