Israel volvió a desafiar los pronósticos políticos y mediáticos en Eurovisión 2026 y terminó nuevamente en el segundo puesto del certamen, en una edición marcada por las presiones para excluir al país, las protestas de activistas y una intensa campaña de deslegitimación durante el último año.
El representante israelí, Noam Bettan (pronunciado "Bitán"), consiguió mantener a Israel en lo más alto de la clasificación hasta los últimos instantes de la votación popular, antes de ceder finalmente ante la búlgara Dara y su tema "Bangaranga", que dio a Bulgaria su primera victoria histórica en el festival.
"Escuchamos los abucheos, y hubo un momento en que eran realmente fuertes. Nos subimos a los sofás como leones, levantamos la bandera y gritamos ‘Am Israel Jai’", declaró Bettan tras la final. El cantante israelí aseguró además que su objetivo era "dar amor a quien quiera recibirlo" y afirmó que la delegación quiso ofrecer "un momento de esperanza" al público israelí.

Impecable actuación
La actuación israelí con la canción "Michelle", interpretada en francés, hebreo e inglés junto a cinco bailarinas, terminó con 343 puntos: 123 otorgados por los jurados nacionales y 220 por el televoto. Bulgaria alcanzó 516 puntos gracias a una combinación de 204 del jurado y 312 del público. Aunque Israel quedó octava entre los jurados y tercera en el voto popular, la suma de ambos respaldos le permitió alcanzar el segundo puesto general por segundo año consecutivo. El registro israelí en los últimos cuatro años es de un éxito continuado: entre los primeros cinco puestos desde 2023.
Más allá de la clasificación, en Israel la sensación dominante fue la de una victoria simbólica y cultural. Especialmente porque, pese a las presiones políticas y mediáticas para expulsar al país del certamen, 23 de los 35 jurados nacionales otorgaron puntos a Israel, en lo que dentro de la delegación fue interpretado como un claro respaldo a la permanencia israelí en el concurso europeo.
El dato adquiere especial relevancia en un contexto en el que distintos gobiernos, medios y plataformas culturales han impulsado durante meses campañas para apartar a Israel de espacios internacionales. También en España, donde la televisión pública RTVE emitió un mensaje de protesta contra Israel antes de la final y recordó su decisión de no participar este año en el festival. "El Festival de Eurovisión es una competición, pero los derechos humanos no lo son. Paz y justicia para Palestina", publicó la cadena en redes mientras la pantalla permanecía en negro.

Sin embargo, el resultado final mostró una realidad distinta dentro del propio concurso. Polonia otorgó a Israel la máxima puntuación posible del jurado, 12 puntos, mientras Ucrania y Moldavia concedieron 10. Albania, Austria y Lituania aportaron ocho puntos cada una. También hubo apoyo desde Bulgaria, Armenia, Dinamarca, Georgia, Rumanía, Francia, Alemania y Suiza, entre otros países.
Bettan no recibió puntos de los jurados de Luxemburgo, Estonia, Australia, Portugal, Suecia, Chipre, Montenegro, Grecia, Italia, Finlandia, Reino Unido y Letonia.
El triunfo incontestable de Bulgaria con 312 puntos en el televoto reafirmó el poder absoluto del público para consagrar al ganador del festival, un fenómeno respaldado por el gran apoyo popular a Rumanía (232 puntos), Israel (220 puntos) y Moldavia (183 puntos) en los cuatro primeros puestos. Esta marcada concentración del voto en las propuestas del este de Europa y del mediterráneo oriental demuestra la creciente importancia del voto popular en las ediciones recientes, el cual ya no solo actúa como un contrapeso democrático frente al criterio técnico del jurado, sino que se ha consolidado como el verdadero motor del concurso.
El respaldo de Europa a Israel
La delegación israelí había fijado como objetivo superar los 100 puntos del jurado (60 les dio el año pasado) para aspirar a la victoria total. Bettan no solo alcanzó esa meta, sino que llegó a 123 puntos, una cifra considerada especialmente significativa después de años en los que los jurados europeos habían mostrado mayores reservas hacia Israel.
"Esta vez los jurados sí apoyaron a Israel", señalaron medios israelíes durante la retransmisión. La percepción dentro de la delegación era clara: el respaldo institucional europeo al representante israelí suponía también un mensaje frente a quienes buscaban apartar al país del festival.
El presidente de Israel, Itzjak Herzog, telefoneó a Bettan tras la final para felicitarlo por la actuación. "Nos emocionaste. La actuación fue perfecta y trajiste honor al pueblo de Israel", le dijo. Herzog añadió además que la participación israelí había sido "muy importante para el buen nombre de Israel en todo el mundo" en un período especialmente complejo.
Bettan respondió agradeciendo el apoyo institucional y afirmó que Eurovisión había dado "mucha esperanza al pueblo de Israel". El cantante insistió en que la experiencia debía servir también como un llamado a la unidad. "Intenten decirle palabras buenas a alguien y juzgar a todos favorablemente, porque merecemos estar unidos", declaró tras abandonar la arena.
El productor israelí Yoav Tzafir resumió el sentimiento de buena parte de la delegación al afirmar: "Trajimos un enorme orgullo al país en un período nada sencillo. Dos segundos puestos consecutivos son una victoria enorme".
Incluso dentro de la propia delegación hubo quien consideró que el desenlace evitó una situación todavía más explosiva para la organización del festival. "Si hubiéramos ganado, eso habría hecho estallar Eurovisión. El segundo lugar es una victoria para nosotros", declaró una fuente israelí al medio Ynet.
Abucheos, protestas y una actuación sin fallos
La edición de este año estuvo rodeada de tensión desde antes de la gran final. Cinco países, entre ellos España, abandonaron el certamen y distintos periodistas extranjeros protagonizaron protestas contra la presencia israelí en la sala de prensa. Durante la actuación de Bettan, uno de ellos llegó a gritar contra los periodistas israelíes y otros cinco abandonaron el centro de medios en señal de protesta.
Pese a ello, en la retransmisión televisiva apenas se escucharon abucheos durante la actuación, a diferencia de lo ocurrido en la semifinal del martes. Por el contrario, sí pudieron oírse cánticos de "Noam, Noam" al inicio de la canción.
La delegación israelí también tuvo que resolver problemas técnicos importantes antes de la final. Tras detectarse fallos en el complejo montaje del escenario conocido como "el diamante", Israel trasladó especialmente a técnicos expertos desde el país para reparar la estructura. También se desplazó una costurera israelí para ultimar el vestuario de las bailarinas. Finalmente, la actuación se desarrolló sin incidencias visibles.
Al concluir su presentación, Bettan cerró con una frase que terminó convirtiéndose en uno de los momentos más comentados de la noche: "Gracias Europa, Am Israel Jai".
Por segundo año consecutivo, Israel terminó segundo en Eurovisión. Pero, a diferencia de otras ediciones marcadas por el aislamiento y la hostilidad, esta vez el resultado dejó también otra conclusión difícil de ignorar: pese a la presión política y a las campañas de exclusión, una parte significativa de Europa —jurados incluidos— volvió a votar por Israel y a defender su presencia en el mayor escenario musical del continente.
Felicidad en la comunidad judía
Desde que el Gobierno de Pedro Sánchez, a través de la televisión pública RTVE, decidió lanzar el año pasado una cruzada contra Israel, la cuestión de Eurovisión ha pasado a ser un tema prioritario en la agenda judía española, como ocurre en otras comunidades europeas.
Desde la primera semifinal, en la que compitió Israel, numerosos grupos comunitarios habían abogado por el voto para Bettan, con mensajes por redes sociales con instrucciones de cómo y dónde votar. Un miembro de esta comunidad destacó incluso que, este año, Israel ha contado con el apoyo de miembros de la comunidad iraní en el exilio.
Y tras conocerse los resultados, tanto la Comunidad Judía de Madrid (CJM) como la Comunidad Judía de Barcelona (CJB), enviaron mensajes de felicitación al cantante y expresaron sus satisfacción por el logro del segundo puesto.
Por su parte, la Embajada de Israel en Madrid agradeció a los "miles de fans" europeos que "premiaron a Israel con el segundo lugar, por segundo año consecutivo", y agregó como mensaje: "La cultura y la música unen a las personas, como han mostrado las votaciones. ¡Nos vemos el año que viene!" ▪
