Diálogo Interreligioso

Valencia refuerza el diálogo judeo-cristiano con una reflexión compartida sobre la codicia

La XIV edición del Día de las Relaciones Judeo-Cristianas reunió a líderes religiosos y académicos para abordar, desde el judaísmo y el cristianismo, el mandamiento «No codiciarás los bienes ajenos», en un encuentro marcado por el énfasis en el diálogo, la identidad y la esperanza compartida.
Valencia refuerza el diálogo judeo-cristiano con una reflexión compartida sobre la codicia
Actualizado el 15/1/2026, 18:28 hs.

Un año más, la Comunidad Israelita de Valencia, la Delegación de Relaciones Interconfesionales e Interreligiosas del Arzobispado de Valencia y la Amistad Judeo-Cristiana celebraron conjuntamente el Día de las Relaciones Judeo-Cristianas. El acto tuvo lugar el lunes 12 de enero en la Vicaría de Evangelización del Arzobispado de Valencia y alcanzó su XIV edición, dedicada en esta ocasión al décimo mandamiento: "No codiciarás los bienes ajenos".

El coloquio contó con la participación del rabino Moshé Bendahán, de la Comunidad Judía de Madrid, y de don Ricardo Lázaro Barceló, profesor de Sagrada Escritura y Lenguas Bíblicas en la Universidad Católica de Valencia. Junto a ellos estuvieron presentes doña Marilda Azulay, presidenta de la Comunidad Israelita de Valencia; don Vicente Botella, delegado de Relaciones Interconfesionales e Interreligiosas del Arzobispado de Valencia; y don Francisco Javier Martínez, presidente de la Amistad Judeo-Cristiana.

La apertura corrió a cargo de Martínez, quien recordó que esta jornada fue establecida en 1990 y que en Valencia se celebra de forma continuada desde 2012. Subrayó su vínculo con la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos y la consolidación de este espacio de encuentro. "Desde 1990 está establecido este día y nosotros lo celebramos aquí desde el año 2012", señaló.

Un diálogo desde la tradición judía y cristiana

En su saludo inicial, Azulay destacó el valor del encuentro como ejercicio de interpretación compartida. "El diálogo se basa en la interpretación desde el judaísmo y desde el cristianismo de lo que conocemos como los Diez Mandamientos", afirmó, deteniéndose en el sentido del décimo como una culminación que remite al ámbito del pensamiento y no solo de la acción. Aludió a la tradición judía de los diez días entre Rosh Hashaná y Yom Kipur, estableciendo un paralelismo simbólico con las "diez afirmaciones".

Por su parte, Botella puso el acento en la dimensión social del diálogo. "El cultivo de las buenas relaciones y del diálogo entre estas dos grandes tradiciones religiosas es un motivo de esperanza", afirmó, en un mundo que definió como polarizado. Transmitió además el saludo del arzobispo de Valencia, Enrique Benavent, y citó al cardenal Walter Kasper para subrayar que el diálogo auténtico no banaliza las diferencias, sino que ayuda a preservar la identidad de cada tradición: "Solo así podemos aprender unos de otros".

El núcleo del acto se centró en las exposiciones del rabino Bendahán y de don Ricardo Lázaro, que ofrecieron ambos una visión del mandamiento cada uno desde su perspectiva religiosa.

Amistad Judeo Cristiana 1

Bendahán recordó sobre el décimo mandamiento que este aparece desde la Torá, tanto en el libro del Éxodo como en el Deuteronomio y que se trata de un precepto ligado al pensamiento. "Hay mandamientos ligados al pensamiento, a la palabra y a la acción", explicó, señalando que el ser humano debe corregir estos tres planos.

Y  distinguió entre envidia y codicia. La primera, dijo, genera malestar por lo que el otro posee; la segunda implica "desear intensamente algo ajeno hasta planear cómo tenerlo". A través de ejemplos cotidianos, describió cómo la codicia puede manifestarse incluso sin acciones externas visibles. Citó al comentarista medieval Ibn Ezra para ilustrar cómo la comprensión de los propios límites y de la misión personal permite neutralizar ese impulso.

"El éxito del otro no quita tu éxito", afirmó, subrayando que la relación del individuo no debe ser horizontal —en comparación constante— sino vertical, orientada al Creador. Desde esta perspectiva, el décimo mandamiento se conecta con el primero: "Yo soy tu Dios que te sacó de Egipto". Para Bendahán, cerrar ese circuito es la clave para trabajar la codicia y centrar la vida en el esfuerzo propio y no en la posesión ajena.

La lectura bíblica desde la perspectiva cristiana

Ricardo Lázaro Barceló comenzó su intervención reconociendo la influencia del judaísmo en su formación teológica. "Sería absolutamente imposible leer las Escrituras cristianas sin el conocimiento del Primer Testamento", afirmó. Dijo compartir plenamente la exposición del rabino y situó el Decálogo en su contexto bíblico: la salida de Egipto, el desierto y la alianza en el Sinaí.

Lázaro recordó que el texto habla de "diez palabras" y no solo de mandamientos, subrayando su carácter dialogal. "La palabra es el centro del diálogo", explicó, y situó el Decálogo como el texto fundamental de la ley bíblica. Aludió a las distintas formulaciones en Éxodo y Deuteronomio, así como a las diferencias históricas en la numeración de los mandamientos entre tradiciones cristianas.

Amistad Judeo Cristiana 2

Desde el Nuevo Testamento, citó el Evangelio de Mateo para mostrar la continuidad con la Torá. "Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos", recordó, destacando cómo Jesús remite a los preceptos y los resume en el amor a Dios y al prójimo, ambos presentes ya en las Escrituras de Israel. Para Lázaro, los mandamientos son un camino hacia la libertad, enraizado en la experiencia de la liberación de la esclavitud.

El encuentro concluyó reafirmando el sentido del Día de las Relaciones Judeo-Cristianas como un espacio de escucha y reflexión compartida, donde las diferencias no se diluyen, sino que se reconocen como base para un diálogo auténtico y respetuoso ▪