Parashat Beshalaj

El canto y la redención

El canto tras el cruce del mar no es emoción ni discurso: es la expresión de una verdad vivida, donde la redención se convierte en experiencia directa del alma.
Parashat Beshalaj. Moises cantando Shirat Haiam
Rabi David Libersohn

En la parashá Beshalaj, el relato de la salida de Egipto alcanza su punto culminante. El pueblo de Israel se encuentra atrapado entre dos imposibilidades: el mar embravecido frente a ellos y el ejército egipcio persiguiéndolos por detrás. No hay estrategia humana posible, no hay escapatoria lógica. Y justamente allí, en ese punto de absoluta impotencia, se produce la apertura del Mar Rojo.

Sin embargo, la Torá nos sorprende con lo que viene a continuación. Tras el milagro, no encontramos una nueva orden, ni una explicación teológica, ni un largo discurso de Moshé. Lo que irrumpe es algo inesperado: un canto.

"אָז יָשִׁיר מֹשֶׁה וּבְנֵי יִשְׂרָאֵל אֶת הַשִּׁירָה הַזֹּאת לַה’"

"Entonces Moshé y los hijos de Israel cantaron esta canción a Hashem".

¿Por qué precisamente el canto?

Porque la redención auténtica no es solo un cambio externo —salir de la esclavitud física— sino una transformación interior profunda. El habla pertenece al intelecto: explica, define, clasifica. El canto, en cambio, surge de un nivel más profundo del alma, un lugar donde las palabras ya no alcanzan y donde la experiencia desborda al pensamiento.

Nuestros sabios expresan la magnitud de ese momento con una afirmación radical:

"Una simple sirvienta vio en el mar lo que el profeta Ezequiel no vio".

Esto no significa que la sirvienta comprendiera más intelectualmente que el profeta, sino que la revelación fue tan directa y total que incluso el nivel más simple del pueblo accedió a una percepción de lo Divino sin intermediarios. No era una idea sobre Dios; era una vivencia.

Cuando la verdad se revela de esa manera, el lenguaje ordinario se queda corto. El canto permite expresar una realidad que no puede ser reducida a conceptos. Por eso la Shirá del Mar no es una reacción emocional pasajera, sino la manifestación de una armonía completa entre el ser humano y la voluntad divina. En ese instante, no había separación entre fe y existencia, entre lo que se cree y lo que se vive.

La Torá subraya esta idea al concluir la canción con una declaración que va más allá del momento histórico:

"ה’ יִמְלֹךְ לְעוֹלָם וָעֶד"

"Hashem reinará por siempre jamás"

La redención no culmina solo en la salvación del pasado, sino en una visión del futuro: un mundo alineado con su fuente, una realidad que no solo reconoce a Hashem, sino que resuena con Su

presencia. Por eso los profetas describen la redención final como un "canto nuevo": no porque haya nuevas palabras, sino porque el mundo mismo se convertirá en un instrumento de revelación.

Así, la canción del mar no pertenece solo al pasado. Es un anticipo del lenguaje de la redención final: una realidad en la que la verdad no solo se entiende…se vive, se integra y se canta.

Shabat shalom ▪