El Gobierno israelí endurece su tono hacia España y da por amortizada la relación con el Ejecutivo de Pedro Sánchez. En un encuentro organizado por EIPA, el ministro de la Diáspora y lucha contra el antisemitismo, Amichay Chikli, dejó claro que Jerusalén no espera avances mientras el actual líder socialista permanezca en el poder, centrando su estrategia en un eventual giro político en el país.
"Tenemos cero expectativa de Sánchez. No tenemos nada contra el pueblo de España. Vemos al lunático, al payaso, al chiste, al enemigo, que está en el poder y es irrelevante para Israel", afirmó el ministro, en una de las declaraciones más duras dirigidas hasta ahora contra el jefe del Ejecutivo español.
El encuentro, que reunió a periodistas europeos, sirvió para exponer la visión israelí sobre el conflicto regional, el auge del antisemitismo y las relaciones con distintos gobiernos occidentales. España ocupó un lugar central en el intercambio, evidenciando un deterioro diplomático que, según Chikli, ha alcanzado su punto más bajo.
Una relación rota y sin expectativas
Durante la ronda de preguntas, periodistas españoles consultaron directamente por el futuro de las relaciones bilaterales. La respuesta del ministro fue tajante: Israel no considera a España como un problema en sí mismo, sino a su actual Gobierno.
"No tenemos nada contra España. No vemos al pueblo español como un problema", matizó Chikli a una pregunta de Enfoque Judío, antes de insistir en que la distancia es exclusivamente política. En esa línea, aseguró que Israel mantiene vínculos con sectores de la oposición española, mencionando específicamente a Vox y al Partido Popular como interlocutores con los que sí existe afinidad.
El mensaje fue claro: Jerusalén no espera cambios bajo el actual Ejecutivo y observa el escenario político español con la mirada puesta en un relevo. "Estamos viendo quién vendrá después y esperamos un gobierno mucho más amigable en España", sostuvo.
El ministro fue aún más allá al caracterizar al presidente español como "enemigo del Estado de Israel y de la civilización occidental", vinculando sus posiciones internacionales con alianzas que, según dijo, incluyen a actores como Irán, Hamás o Hizbulá. También criticó decisiones políticas como impedir determinadas operaciones estadounidenses desde territorio español o alinearse con gobiernos como el de Nicolás Maduro.
En este contexto, Chikli sostuvo que el nivel actual de las relaciones no puede deteriorarse mucho más. "No creo que algo pueda ser peor que Sánchez y su coalición con Podemos", afirmó en respuesta a preguntas de otros medios españoles, aunque se mostró optimista respecto a un cambio futuro: "Creo que será mucho mejor en el futuro cercano".
Antisemitismo y Europa: una preocupación creciente
Más allá del caso español, el ministro abordó el aumento de incidentes antisemitas en Europa, un fenómeno que, según explicó, preocupa seriamente a Israel. Identificó dos focos principales: la aparición de nuevas organizaciones radicales y la situación en países como Canadá.
Chikli mencionó a "Ashab Bilyamin" como una organización emergente de corte islamista radical, a la que atribuyó ataques recientes en ciudades europeas como Ámsterdam o Londres. Según describió, el grupo presenta simbología similar a la de Hizbulá o la Guardia Revolucionaria iraní.
También alertó sobre patrones que, en su opinión, siguen una escalada: "Cuando empiezas con la quema de sinagogas o ambulancias, sabemos lo que viene después", señaló, comparando la situación con episodios registrados en Australia.
En paralelo, apuntó a Canadá como un caso especialmente preocupante, mencionando múltiples ataques contra sinagogas en Toronto y sugiriendo vínculos con sectores alineados con el régimen iraní. Según explicó, Israel ha trasladado estas inquietudes a las autoridades canadienses mediante comunicaciones formales.
El ministro estableció además una relación directa entre el aumento del antisemitismo y lo que definió como "gobiernos progresistas débiles". A su juicio, determinadas decisiones políticas, como el reconocimiento de un Estado palestino en medio del conflicto o la incapacidad de condenar el "islam radical", contribuyen a alimentar este fenómeno.
"Hay una correlación clara entre gobiernos progresistas débiles y el aumento del antisemitismo", afirmó, citando como ejemplos países como Australia, Canadá, Francia o Reino Unido.
En contraposición, destacó a países de Europa central como Hungría, Polonia o República Checa, donde, según dijo, las políticas migratorias más restrictivas contribuyen a mantener niveles más bajos de incidentes.
El encuentro dejó así una doble conclusión: por un lado, la creciente preocupación israelí por el antisemitismo en Occidente; por otro, un mensaje político directo hacia España, donde el actual Gobierno es considerado un obstáculo insalvable para la relación bilateral. Mientras tanto, Israel observa el escenario español con expectativa de cambio, convencido de que el vínculo con el país podrá recomponerse solo con un nuevo liderazgo político ▪
