Una mujer, Julie Beniflah, ha ganado hoy por primera vez las elecciones para la presidencia de la Comunidad Judía de Málaga (CJMA, antes CIMA), imponiéndose por apenas dos votos al candidato de la otra lista, el abogado León Elbaz.
La elección, contaron a Enfoque Judío fuentes que pidieron no ser identificadas, se resolvió en el último momento, cuando ambos candidatos tenían 52 votos y quedaba una única papeleta.
"Fue muy emocionante. En la última papeleta se decidió todo, y hubo un estallido de júbilo entre los ganadores, ¡Bastante júbilo!", dijeron las fuentes.
Dos votos de diferencia
La diferencia final de dos votos se debió a que en el recuento —que se repitió varias veces, dada la exigua distancia entre ambos candidatos— una de las papeletas a favor de Elbaz fue descalificada por llevar adherida una segunda. Esa y otras razones, como un tachón, sirvieron de argumento para la descalificación total de siete votos.
Según las fuentes, ha sido una elección muy disputada y, a la vez, concurrida, con un índice de participación superior al 40 %, algo inédito en procesos anteriores, en los que generalmente se presentaba una única lista. Una de las posibles explicaciones ha sido la participación de socios que no suelen asistir a las actividades comunitarias ni a los rezos.
La votación se celebró entre las 10:00 y las 13:00 horas, y estuvo marcada por la movilización de fuerzas y una cierta polarización en la comunidad, que "ha provocado que la gente se motive y acuda a votar".
En la mesa electoral hubo un representante de cada lista y un presidente de mesa no vinculado a ninguna de las dos candidaturas. Otro distintivo del proceso de hoy fue la separación de la urna del lugar donde se seleccionaba la papeleta y el sobre, para impedir interferencias.
El recuento fue "escrupuloso" y hubo "un poco de lío", señalaron las fuentes.
El proyecto de Julie Beniflah
De origen sefardí-marroquí, casada y con dos hijos, Beniflah nació en Montreal hace 44 años, y fue traída por sus padres a Málaga con apenas 10. Trabaja en el Grupo Mosh de Marbella, dedicado al ocio y la restauración.
Beniflah formó parte de una junta anterior en Málaga, elegida en 2019, en calidad de vicepresidenta del padre del candidato al que hoy ha conseguido derrotar.
El eje de su proyecto es apostar por las actividades y la educación de niños y jóvenes -así lo expone la composición de su equipo-, ante la ausencia de un colegio judío en toda la provincia de Málaga, donde se concentran cuatro comunidades judías, incluidas las de Torremolinos y Marbella.
También propone relanzar las actividades comunitarias e identitarias de carácter social, con el fin de dar cabida a todo tipo de judíos que hoy están en la periferia de la comunidad debido a su carácter más laico.
La de Málaga es una comunidad bastante homogénea, compuesta mayoritariamente por judíos sefardíes originarios del norte de África, aunque en su periferia se han ido sumando, en los últimos diez o quince años, judíos de otros orígenes, entre ellos israelíes, conversos o familias con perfiles que no se sienten cómodos en una institución donde la vida judía gira casi exclusivamente en torno a la sinagoga.
La nueva directiva quiere, por ello, atraer a todas esas personas a la comunidad, "aunque no sea a la sinagoga", apuntaron las fuentes consultadas.
Todo ello con el objetivo de dar un impulso a una comunidad que, con más de 50 años, ha avanzado a paso lento, quizá debido a la fragmentación demográfica del judaísmo malagueño a lo largo de toda la costa, y no solo en la capital.
En este sentido, la nueva Junta no tiene intención de cambiar el carácter "ortodoxo" de la comunidad, sino de crear nuevos espacios para una convivencia plural que permita ampliar la base social y establecer vínculos con las otras comunidades de la costa, mediante encuentros sociales y deportivos, por ejemplo, con la creación de una filial de la organización Maccabi.
El objetivo mayor es "recuperar a la gente", concluyeron.
Transmisión
La transmisión de responsabilidades de la Junta saliente, encabezada por Elbaz, a la nueva de Beniflah se producirá en los próximos días, en una reunión conjunta, después de notificar oficialmente a los socios el resultado de la elección.
Y es que, con unos 250 socios, la CJMA (antes CIMA) se enfrenta a un momento decisivo, como quedó patente durante las elecciones, en las que surgieron preguntas sobre la gobernanza comunitaria de cada uno de los candidatos, la capacidad de atraer a nuevos miembros y la urgencia de adaptarse a una realidad demográfica diversa y cambiante.
Unas circunstancias que también se dan en otras ciudades españolas y que abren la necesidad de repensar los modelos de comunidad y su proyección social ▪
