Cultura

Torrelodones sanciona a una compañía teatral por convertir una función en una proclama contra Israel

La alcaldesa Almudena Negro defiende que la decisión no responde a posiciones ideológicas, sino a que se utilizó un espacio municipal para introducir una intervención política no autorizada. La directora de la obra es la argentina de origen judío Daniela Fejerman.
Torrelodones sanciona a una compañía teatral por convertir una función en una proclama contra Israel
Almudena Negro, alcaldesa de Torrelodones (Foto: redes del Ayuntamiento)

El Ayuntamiento de Torrelodones ha sancionado con una reducción del 10% del pago a una compañía teatral después de que, al término de una función contratada como una comedia para todos los públicos, se proyectara una bandera palestina y se leyera una proclama contra Israel.

La alcaldesa, Almudena Negro, sostiene que la decisión no responde a la posición política defendida por la compañía, sino a que se utilizó un espacio municipal para introducir una intervención política que no formaba parte del espectáculo contratado.

El episodio, ocurrido el 13 de diciembre de 2025, ha salido ahora a la luz después de que la Cadena SER informara de la decisión municipal. La directora de la obra, la dramaturga argentina Daniela Fejerman, sostiene que se trata de un caso de censura y que el contrato no establecía limitaciones a la libertad de expresión.

Al término de la representación, mientras se proyectaba una bandera palestina, se leyó un comunicado que comenzaba: "Condenamos firmemente el genocidio que el Estado de Israel está perpetrando contra el pueblo palestino. Esto es un comunicado que se está leyendo en los teatros de toda España".

La alcaldesa reaccionó inmediatamente después de la función y acusó a la compañía de haber utilizado la programación cultural del municipio para hacer política. En un mensaje dirigido a Fejerman calificó la actuación de "abuso de confianza" e "intolerable".

El Ayuntamiento: una cuestión contractual, no de censura

La explicación de Torrelodones se centra en el objeto del contrato. Según explicó Negro a Enfoque Judío, los servicios jurídicos municipales determinaron una reducción del 10% del importe contratado por considerar que la compañía se había alejado de aquello para lo que había sido contratada.

"La obra era una comedia, una comedia para todos los públicos que trataba de cómo las condicionantes sociales o económicos moldean los gustos. La gente de Torrelodones lo que fue a ver es una comedia, lo que no esperaba era luego ver una soflama política", afirmó.

La alcaldesa compara la situación con contratar una obra infantil y encontrarse al final con un discurso político: "Es como si yo contrato Blancanieves y luego salen unos actores a soltarnos un rollo político, no tiene sentido. Eso es alejarse".

Negro subraya además que Fejerman había solicitado autorización para celebrar en Torrelodones una concentración a favor de Palestina y el Ayuntamiento no se lo impidió. Para la regidora, esa circunstancia demuestra que el problema no era impedir la expresión de una determinada posición política.

"En Torrelodones no voy a permitir que se utilice el teatro para hacer expresiones políticas que no estaban contratadas", insistió.

La compañía terminó cobrando el importe correspondiente, aunque con un 10% menos de lo inicialmente pactado, después de varios meses de conversaciones con el Ayuntamiento.

Una controversia especialmente sensible tras el 7-O

El caso adquiere una dimensión particular por producirse en un momento en el que la cuestión palestina ha ocupado un espacio creciente en la cultura española. Desde el 7 de octubre de 2023, numerosos artistas e instituciones culturales han participado en campañas y pronunciamientos contra Israel por la guerra de Gaza. Al mismo tiempo, organizaciones judías españolas han denunciado que parte de ese discurso ha traspasado en ocasiones la crítica legítima a las políticas del Gobierno israelí y ha derivado en mensajes de demonización de Israel y expresiones consideradas, en ciertos casos, antisemitas.

La controversia sobre Torrelodones se sitúa precisamente en esa frontera. No está en discusión el derecho de una artista a defender públicamente la causa palestina, sino si puede incorporar una proclama política de ese contenido al final de una representación financiada por una administración pública cuando esa intervención no estaba prevista en el espectáculo contratado.

La cuestión resulta especialmente relevante en relación con los espacios culturales y educativos financiados con dinero público, donde en los últimos años también se ha discutido la presencia de determinadas posiciones políticas sobre Israel. Para quienes denuncian una creciente hegemonía de la narrativa propalestina en determinados sectores culturales, el problema no es que los artistas puedan expresarse, sino que quienes discrepan puedan percibir que hacerlo tiene un coste profesional, económico o reputacional.

"Por supuesto que hay una especie de imposición de discurso propalestino en espacios españoles. Lo hemos visto incluso con Televisión Española. Pero bueno, eso no es lo importante en este caso, es que aquí no había un debate Israel-Palestina. Aquí lo que ha habido es un abuso del uso de recursos públicos por parte, pues yo me imagino que sería esta señora, porque con el productor me reuní, el productor me pidió disculpas", dijo negro a una pregunta de Enfoque Judío en ese sentido.

La paradoja de una directora judía y pacifista

El episodio presenta además una circunstancia poco habitual. Daniela Fejerman es una directora y dramaturga argentina de origen judío y vinculada a posiciones de izquierdas, lo que añade complejidad a una polémica que podría interpretarse superficialmente como un enfrentamiento entre una alcaldesa proisraelí y una artista judía propalestina.

Fejerman, que ha acusado al Ayuntamiento de haber actuado de forma arbitraria, afirmó a la Cadena SER que "en el contrato no había nada que impidiera la libertad de expresión" y recordó que en el mismo teatro se habían celebrado actos relacionados con la memoria del Holocausto en los que, según explicó, se defendía al Estado de Israel.

A Negro, la comparación con la Shoá le parece sencillamente "indecente", porque "cuando se celebra la conmemoración del Holocausto, todo el mundo sabe a lo que va. Cuando uno va a ver la obra que ella había presentado en cartelera (…) no se espera una soflama política", sostuvo.

El caso de Torrelodones constituye así un episodio singular, y a priori sin precedentes, en la España posterior al 7 de octubre: una administración pública ha establecido un límite entre la libertad de expresión de una compañía y el contenido de un espectáculo contratado con fondos municipales. La decisión no impide a Fejerman defender la causa palestina ni organizar actos en favor de ella, pero sí establece, según el Ayuntamiento, que un contrato para representar una obra concreta no puede convertirse unilateralmente en una plataforma para una proclama política ▪