Este fin de semana se celebra Tu B’Av, literalmente el día 15 del mes hebreo de Av, una suerte de "día de los enamorados" del calendario hebreo. Pero, a diferencia de este, surge como un día de regocijo tras años de duelo durante la revuelta de Bar Kojba (132–135 d.C.) contra los romanos tras la destrucción del Segundo Templo medio siglo antes. Y aunque algunas fuentes le buscan raíces bíblicas, la Torá escrita no prescribe rituales especiales para esta jornada.
Su importancia se consolida en el período de la Mishná y en la memoria colectiva, transformándola en símbolo de esperanza y renovación. Dice Rabi Shimón Ben Gamliel que "No había días tan buenos para Israel como el quince de Av y Yom Kipur, cuando las hijas de Jerusalén salían con ropas blancas prestadas, para no avergonzar a quien no las tenía".
Ta’anit 4:8 establece que "todos los lutos se suspendían en Tu B’Av". Este mandato permitió dedicar la jornada al júbilo comunitario, liberando a las jóvenes de Jerusalén de la carga del duelo para que pudieran buscar pareja en un ambiente festivo.
El Talmud babilónico (Ta’anit 30b) narra que "las hijas de Jerusalén salían vestidas de blanco y salían al campo para encontrar esposo", empleando el blanco como emblema de pureza y renovación. A su vez, un Midrash de-Rabí Eliezer (cap. 48) subraya que el manto inmaculado refleja "corazones curados tras la adversidad colectiva", y refuerza la idea de que la celebración reaviva la solidaridad nacional.
Rashi ve en esta festividad una chispa divina: el fin del duelo no solo silencia el llanto, sino que representa el renacer de la confianza en la promesa de redención; "igual que una rama seca que brota tras la lluvia", el pueblo de Israel encuentra en Tu B’Av la fuerza para florecer de nuevo.
Abarbanel aporta por su parte la perspectiva ética: la verdadera libertad consiste en decidir con corazón y mente claros. Al escoger pareja sin imposiciones, cada persona ejercía una responsabilidad profunda, demostrando que la autonomía personal es la base de todo vínculo auténtico.
Aunque Tu B’Av no implica ofrendas especiales en el Templo, su legado permanece en la celebración de la transición del dolor al gozo y en la exaltación de los valores de libertad, pureza y solidaridad que han sustentado al pueblo judío a través de los siglos ▪
