(Este artículo fue publicado originalmente en la revista francesa Les Électrons Libres)
Profanación de un cementerio judío en Barcelona, intento de incendio de un restaurante kosher en Madrid, expulsión del Museo Nacional de Arte Reina Sofía de tres turistas judías, manifestaciones contra el equipo ciclista israelí en la Vuelta ciclista, desembarque forzoso de jóvenes judíos franceses en el aeropuerto de Valencia… ¡Estos son solo algunos ejemplos de la violencia que sufren los judíos en España, y que se ha multiplicado por cinco en los últimos tres años! Una violencia física que no es ajena a una retórica antisemita en constante expansión que ha popularizado y, en algunos casos, hasta institucionalizado, el discurso de odio anti-judío por toda España.
Manifestaciones de antisemitismo cuya frecuencia se ha acelerado notablemente desde el 7 de octubre de 2023, al ritmo de la banalización de una retórica ampliamente difundida por los representantes de los partidos de extrema izquierda, entre ellos la vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz ("Palestina será libre desde el río hasta el mar"); la ministra de Juventud, Sira Rego; la secretaria general de Podemos, Ione Belarra (que comparó, en X, las acciones de Israel con las del nazismo); y por el propio presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, quien en mayo de 2025 acusó a su homólogo israelí, Biniamín Netanyahu, de "genocida". De hecho, hasta ha retirado a su embajadora en Israel, una primicia para un país de la UE. Desde marzo, una simple encargada de negocios está oficialmente al frente de la representación diplomática española.

Israel como pretexto
"Es cierto que esos discursos contienen elementos de antisemitismo", confirma el sociólogo Alejandro Baer. "Pero, en realidad, lo que está en juego aquí son cuestiones de política interna. La cuestión judía en sí misma, e Israel en particular, no es más que un pretexto; se trata de una instrumentalización, una manipulación de ciertos sentimientos, que pueden ser provocados por las imágenes del sufrimiento en Gaza, las imágenes de los bombardeos en Irán o en el Líbano. Pero todo ello solo tiene como objetivo reforzar una movilización con fines de política interna"". Una dinámica que Sánchez necesita urgentemente: su partido está minado por la corrupción y los casos de acoso —especialmente perjudiciales para un Gobierno que se había presentado como abanderado del feminismo—, sin mayoría estable en el Parlamento, incapaz de aprobar un presupuesto desde hace tres años.

Para mantenerse políticamente, el líder socialista ha entendido todo el crédito que podía recuperar ante sus aliados de izquierda posicionándose (al menos de palabra) como principal opositor al "trumpismo". "Su ‘No a la guerra’ es, por supuesto, una postura oportunista", añade Baer, "pero también denota una total insensibilidad y una negación de lo que representan Irán y sus representantes frente al Estado de Israel, lo que alimenta y refuerza el sustrato del antisemitismo en España". Sobre todo porque este discurso "se infiltra" ampliamente en una sociedad española en la que el 71 % de los españoles califica la actuación de Israel en Gaza de genocidio, según datos recientes del Real Instituto Elcano (frente al 34 % en Francia, por ejemplo, donde los actos antisemitas también se disparan). Sin embargo, para el sociólogo, la relación entre esta retórica y la banalización de los actos de violencia contra los judíos no ofrece ninguna duda.
Las universidades, viveros del antisemitismo
Este discurso no surge por casualidad: como en otros países occidentales se elabora y cultiva cuidadosamente en el seno de las universidades españolas antes de ser retomado en los círculos intelectuales y mediáticos, explica el veterano reportero y especialista en Irán Emmanuel Razavi, que lleva mucho tiempo investigando estos temas: "Los investigadores a los que se invita a los platós de televisión, presentados como expertos en Oriente Medio, participan así en esta dialéctica pro-palestina, supuestamente antisionista, que en realidad es un discurso antisemita".

Universidades cuyos auditorios están ampliamente abiertos a movimientos como Samidoun, prohibido y considerado una entidad terrorista en Alemania, EEUU, Israel y Canadá. La organización, que apoyó la "Flotilla de la Libertad", reivindica su adhesión al Frente Popular para la Liberación de Palestina, considerado organización terrorista en EEUU, la UE, Canadá, Israel y el Reino Unido.
El movimiento revolucionario palestino Masar Badil también impone su doctrina antisemita en los campus españoles para promover ahí la lucha armada y la destrucción de Israel, y reivindica sus vínculos con organizaciones terroristas. De hecho, observa Baer, "es prácticamente imposible organizar un acto universitario en España con una postura moderada, al igual que es imposible invitar a un profesor israelí, sea cual sea su línea política, a menos que sea abiertamente antisionista, como Ilan Pappé, por ejemplo".
Pedro Sánchez en el "Tren de Lenin"
Fue en los campus españoles donde nació la formación política de extrema izquierda Podemos en 2014, aprovechando precisamente la financiación iraní, en particular para la difusión de los programas de propaganda de su líder Pablo Iglesias (vicepresidente del Gobierno español en 2020 y 2021) en HispanTV. Una colaboración acorde con lo que el fundador de Podemos justificaba entonces según "la teoría del tren de Lenin", que fue transportado por los alemanes en 1917 desde Suiza hasta Rusia para desestabilizar el país en plena Guerra Mundial: "A los iraníes les interesa la difusión de un discurso de izquierdas en América Latina y en España porque eso afecta a sus adversarios… ¡y nosotros nos beneficiamos de ello! Para mí, quien se dedica a la política debe asumir y superar sus contradicciones (…): Las mujeres que trabajan en HispanTV deben llevar velo. ¿Me gusta eso? No. ¿Es eso motivo suficiente para negarme a trabajar para este canal? ¡No! Porque creo que lo que hacemos es más eficaz".

Hoy, el presidente del Gobierno español adopta a su vez esta estrategia del tren de Lenin. A menos que se vea obligado a ello, replica Razavi: "¡Pedro Sánchez tiene miedo! Tiene miedo del terrorismo iraní en territorio español, porque esta amenaza es hoy en día extremadamente grave. Quiere evitar atentados con bombas en centros comerciales y estaciones de metro, porque ese es el modus operandi de las redes que organizan estos atentados bajo el mando de la Fuerza Quds de los Guardia Revolucionaria, la unidad de élite encargada de las operaciones exteriores iraníes".
Un atentado como el que fue ordenado por Teherán contra el ex vicepresidente del Parlamento Europeo, Alejo Vidal-Quadras, el 9 de noviembre de 2023, en pleno centro de Madrid. Este último, que sobrevivió milagrosamente a un disparo en la cara, era considerado entonces el enemigo número uno del régimen de los mulás en España, debido a su apoyo a la oposición en el exilio. Desde entonces, según fuentes policiales nacionales, se han desmantelado decenas de células terroristas en la península ibérica.

Listas de judíos
Es sobre este miedo que prospera el antisemitismo en España, así como sobre la instrumentalización de la causa palestina, algo que comparten la extrema izquierda y sus aliados objetivos islamistas.
"Lo que hay que entender, es que la causa palestina constituye la matriz de la lucha antiimperialista global y ofrece las infraestructuras, las armas, las redes e incluso la legitimidad revolucionaria", añade Razavi. En su último libro, el periodista cita al analista geopolítico franco-libanés Michel Fayad, quien recoge las palabras del ayatolá Jomeini durante la visita del líder palestino Yasser Arafat a Teherán, el 17 de febrero de 1979: "No hay una causa palestina, es una causa islámica".
El recrudecimiento del antisemitismo en España demuestra hasta qué punto ha tenido éxito este entrismo. También es una prueba de lo peligroso que resulta una convergencia de las luchas revolucionarias islamistas, anticolonialistas y antiimperialistas. Sobre todo, señala Baer, en un país donde "no existe una cultura de la memoria del Holocausto, y donde la comunidad judía representa solo una parte muy pequeña de la población [entre 40.000 y 50.000 personas], lo que significa que no tiene la masa crítica, ni la actividad o la fuerza que pueden tener otras comunidades para responder a las agresiones antisemitas".

"En este contexto, nadie sabe hasta dónde pueden llegar las derivas antisemitas", advierte con preocupación David Benatar, presidente de la Federación de Jóvenes Judíos de España (FEJJE), denunciando la reciente publicación en la plataforma GoGoCarto de un mapa en el que se identificaban las empresas e instituciones de Barcelona "vinculadas a Israel". Se trata de una lista de más de 150 establecimientos etiquetados como participantes de lo que sus promotores calificaban de "economía sionista", entre los que se encontraban tiendas, la escuela judía, restaurantes kosher, agencias inmobiliarias y bufetes de abogados judíos, con los nombres expuestos como una diana… "Para visibilizar y denunciar el impacto de sus inversiones en nuestro territorio", explicaban los promotores anónimos de esta página denominada Barcelonaz (el enlace no está activo desde su denuncia por Enfoque Judío).
Un "mapa del odio antisemita", lamenta Benatar. Y uno no puede evitar preguntarse: ¿Qué viene después del fichaje y la publicación odiosa de una lista de judíos? ▪
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Francis Mateo es periodista de investigación especializado en geopolítica y corresponsal en España, con base en Barcelona, para varios medios franceses de información internacional. Colabora regularmente con Les Électrons Libres, Le Diplomate y Atlántico. Es autor de varios libros de investigación, entre ellos "Cuba… ¡Patria y vida! crónica de una revuelta" (Ecúmene Ed). Está licenciado en Ciencias Humanas (psicología, sociología y psicoanálisis) por la Universidad Paul Valéry de Montpellier.
