En el judaísmo no solo elevamos nuestras plegarias al cielo sino también prestamos mucha atención al calendario. Desde hace más de dos milenios, entre la festividad del Pésaj (Pascua judía) y la entrega de la Torá en el Monte Sinaí (Shavuot), contamos el paso del tiempo cada noche durante 49 días. Exactamente siete semanas. A este período le llamamos la "Cuenta del Ómer".
¿Qué es el Omer?
Originalmente "ómer" era una medida para la cebada. En Levítico (Vayikrá) 23:15 se ordena que al comenzar la cosecha, el pueblo debía llevar una gavilla como ofrenda al Templo de Jerusalén. Desde ese día se debían contar 49 días hasta presentar una nueva ofrenda, esta vez de trigo, marcando el cierre de la temporada agrícola.
Pero esta cuenta no solo marca una transición entre cosechas. Señalaba también una transformación humana, el viaje espiritual desde la esclavitud en Egipto hacia la recepción de la Torá.
De la libertad física a la libertad con propósito
El Pésaj conmemora la salida de Egipto: una libertad física. Pero el destino no era simplemente la tierra prometida, sino una forma de vida basada en valores y responsabilidad que comienza con la entrega de la Torá en Shavuot. Por eso se cuenta: para no quedarnos en la euforia de salir, sino caminar hacia algo.
El "Sefer HaJinuj" -un texto del siglo XIII – enseña que esta cuenta entrena la paciencia y la preparación interna. Nos recuerda que la libertad es valiosa cuando se convierte en herramienta de crecimiento.
Costumbres y señales de duelo
Más allá del acto principal de anunciar el número del día cada noche con una bendición, la "Cuenta del Omer" incluye costumbres que reflejan un período de duelo.
Durante gran parte de estas siete semanas, muchas comunidades judías observan señales de luto como las de no celebrar bodas, no escuchar música en vivo o cortarse el pelo. Son prácticas asociadas a la muerte de miles de estudiantes de Rabi Akivá en tiempos de la Mishná, una tragedia ocurrida precisamente en estos días.
Sin embargo, el duelo se suspende en distintos momentos. El día 33 de la cuenta, conocido como Lag BaOmer, ofrece un respiro: se celebran bodas, se realizan fogatas y actividades comunitarias. Para algunos, marca el fin del luto. Para otros, el luto continúa hasta la víspera de Shavuot.
Los movimientos sionistas también suspenden las restricciones de duelo el día de Iom HaAtzmaut, el Día de la Independencia de Israel, celebrando el renacimiento del Estado como una alegría nacional que no se interrumpe.
¿Y hoy? ¿Qué sentido tiene seguir contando?
Desde la óptica del misticismo judío (la Kabalá), la cuenta del Omer es también un ejercicio de transformación personal. Cada semana representa una cualidad emocional (como el amor, la disciplina o la compasión) y cada día una combinación de estas. Así, la cuenta se convierte en una especie de guía de trabajo interior.
El rabino Jonathan Sacks lo resumió con claridad: "La libertad sin dirección no es verdadera libertad. Contar el Omer es transformar el tiempo en significado." (Counting Time, Emor, 5768–2008).
Porque no se trata solo de contar días. Se trata de hacer que cada día cuente.▪
