Un hallazgo fortuito en una antigua casa de Vilalba dels Arcs permitió recuperar los primeros pergaminos escritos en hebreo encontrados en las Terres de l’Ebre, en Cataluña. Los fragmentos, identificados como parte de un rollo de la Torá de finales del siglo XIV o comienzos del XV, permanecieron ocultos durante siglos dentro de las cubiertas de dos libros notariales.
La relevancia del descubrimiento quedó confirmada tras los estudios realizados por el hebraísta José Ramón Ayaso, quien concluyó que los documentos pertenecían a un rollo de la Torá y contenían fragmentos de los capítulos finales del Levítico. Según los especialistas, los pergaminos podrían haber sido sustraídos de una sinagoga durante alguno de los episodios de violencia sufridos por las comunidades judías de la Corona de Aragón, como los pogromos de 1391 o los acontecimientos que desembocaron en la Disputa de Tortosa entre 1413 y 1414, informaron medios locales.
Los documentos fueron localizados a comienzos de 2024 en las dependencias de Casa Coll, en la localidad catalana de Vilalba dels Arcs. El propietario del fondo documental, Joaquín Ferrer, donó al Arxiu Comarcal de la Terra Alta un conjunto de 33 volúmenes históricos, entre los cuales se encontraban dos ejemplares encuadernados con pergaminos que llamaron inmediatamente la atención de los técnicos.
Las cubiertas pertenecían a libros fechados en 1569 y 1628. Aunque la reutilización de pergaminos antiguos para encuadernaciones era una práctica habitual entre los siglos XVI y XVII, los especialistas detectaron que los caracteres empleados no correspondían a escrituras latinas habituales, sino a texto hebreo medieval. Ante la singularidad del hallazgo, se decidió desmontar cuidadosamente las cubiertas para acceder a la totalidad de los documentos y proceder a su restauración.
La tarea fue llevada adelante por Blanca Muñoz, técnica de la Unidad de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Diputación de Tarragona. Tras la recuperación física de los pergaminos, estos fueron digitalizados y sometidos a un análisis académico especializado que permitió determinar su origen y contenido.
Un testimonio único de la presencia judía en la región
Hasta ahora, la presencia histórica judía en las Terres de l’Ebre estaba documentada principalmente a través de inscripciones funerarias y otros vestigios arqueológicos. Sin embargo, nunca se había encontrado un documento medieval en hebreo de estas características.
La directora del archivo, Laura Tienda, destacó precisamente ese aspecto como el elemento más relevante del descubrimiento. Además de tratarse del primer pergamino hebreo localizado en la región, el hallazgo aporta una nueva fuente documental para comprender la vida judía medieval en una zona donde la documentación conservada es extremadamente escasa.
Los estudios apuntan a que los dos fragmentos encontrados formaban parte de un mismo manuscrito y corresponden a secciones consecutivas del texto bíblico. La hipótesis más llamativa es que el rollo original hubiera sido desmantelado tras los procesos de persecución y expulsión que afectaron a las comunidades judías de la península ibérica durante los siglos XIV y XV.
En ese contexto, la reutilización posterior de un texto sagrado para encuadernar libros de uso cotidiano adquiere una dimensión simbólica. Tienda consideró que esta práctica podía interpretarse como una forma de degradación del valor original del documento, aunque también señaló que, con el paso de los siglos, quienes reutilizaron aquellos fragmentos probablemente desconocían por completo su significado religioso.
"Si alguien considera que un pergamino tiene valor y debe preservarse, no lo utiliza para forrar un libro escolar. Posiblemente quienes lo hicieron ya no sabían qué representaba aquel texto y lo vieron simplemente como un material útil para una encuadernación", explicó la responsable del archivo.
Restauración, investigación y acceso público
La recuperación de los pergaminos abrió nuevas líneas de investigación histórica. Para profundizar en el estudio, el Arxiu Comarcal de la Terra Alta contactó a la medievalista y hebraísta Irene Llop, de la Universidad de Vic, quien presentó los resultados de sus trabajos en una conferencia pública organizada por la institución.
Paralelamente, el archivo avanzó en un proceso de reorganización documental vinculado al fondo de Casa Coll. Mediante un acuerdo de cesión alcanzado con el Arxiu Comarcal del Baix Ebre, se logró reunir en Gandesa la totalidad del archivo familiar, que actualmente incluye 33 volúmenes de los siglos XVI y XVII, seis pergaminos históricos y diez protocolos notariales adicionales del siglo XVII.
La restauración y exposición pública de los fragmentos hebreos no solo permite preservar una pieza excepcional del patrimonio documental catalán. También recupera una parte de la memoria de las comunidades judías que habitaron la región antes de la expulsión de 1492, devolviendo visibilidad a un legado que permaneció oculto entre las cubiertas de dos libros durante más de seiscientos años ▪
