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Exteriores convoca a la encargada de negocios de Israel y eleva la tensión por el incidente con el Patriarca de Jerusalén

La convocatoria de Dana Erlich al Ministerio de Exteriores se produce después de que el incidente fuera resuelto por el Gobierno israelí y el cardenal Pizzabala.
Exteriores convoca a la encargada de negocios de Israel y eleva la tensión por el incidente con el Patriarca de Jerusalén
El patriarca latino de Jerusalén, Pierbatista Pîzzaballa, junto a mandos policiales israelíes hoy, lunes, tras resolver el incidente de Domingo de Ramos (Foto: Policía de Israel)
Actualizado el 14/4/2026, 12:54 hs.

El Gobierno de Pedro Sánchez ha elevado el tono contra Israel por impedir al patriarca de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa, una oración privada y reducida en el Santo Sepulcro durante la jornada del Domingo de Ramos, en un episodio con versiones contrapuestas y rectificaciones sobre el terreno que, además, quedó resuelto ese mismo día con una autorización especial del Gobierno israelí.

Aun así, el Gobierno de Sánchez ha aprovechado el caso para, en lugar de reducir fricciones interreligiosas, convocar al Ministerio de Exteriores a la encargada de negocios israelí, Dana Erlich, en lo que no deja de ser una nueva vuelta de tuerca en las ya, de por sí, deterioradas relaciones bilaterales.

El intercambio bilateral de mensajes por el incidente había comenzado el mismo domingo cuando Sánchez acusó personalmente al primer ministro israelí, Biniamín Netanyahu, de impedir el acceso "sin explicación alguna. Sin razones ni motivos", obteniendo una respuesta no menos personalizada del ministro israelí de Exteriores, Guideon Saar, acerca de que el presidente del Gobierno "nunca pierde la oportunidad de incitar al odio contra Israel".

En cualquier caso, cuando Erlich fue convocada al Ministerio, el incidente había sido zanjado por las partes involucradas, según declaraciones públicas tanto de Pizzaballa como de Netanyahu y del presidente de Israel, Isaac Herzog, quien informó que altos mandos de la Policía se habían reunido a primera hora con el Patriarca para resolver el problema de acceso.

Medidas restrictivas

El incidente, que dio la vuelta al mundo a través de las redes sociales, se produjo en medio de un contexto de seguridad reconocido por las propias partes implicadas, la guerra de Irán y el impacto de misiles en diversas partes de Israel, incluida Jerusalén, pero ha abierto un nuevo frente diplomático con acusaciones cruzadas por el simbolismo del caso y que afectara a la máxima autoridad religiosa de la Iglesia católica en la Diócesis de Tierra Santa.

En este contexto, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, anunció hoy que "hemos convocado a la encargada de negocios de Israel, esta mañana, en el Ministerio de Asuntos Exteriores, para trasladarle nuestra protesta, para indicarle que esto no puede volverse a repetir, que el culto católico debe poder celebrarse con normalidad, como se ha celebrado históricamente siempre". El jefe de la diplomacia española calificó lo sucedido como una "medida muy preocupante" e "inaceptable", rechazando que las razones de seguridad alegadas sean suficientes.

Albares en Oran
El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, durante su una visita a Argelia la semana pasada (Foto: Exteriores)

Según Albares, la situación no es aislada. "Esto ya viene de antes. Tampoco se ha permitido a otros cultos, al culto musulmán, por ejemplo, acceder a los Santos Lugares. Viene habiendo una serie de obstáculos para distinto credos, incluido el cristiano y el católico", denunció, ampliando el foco a una problemática que, a su juicio, afecta a distintas confesiones religiosas en Jerusalén. Albares no mencionó que esas mismas restricciones son aplicadas a los judíos, y que el Muro de los Lamentos también está cerrado por las mismas razones.

El propio Sánchez había condenado previamente el incidente a través de un mensaje público el mismo domingo, en el que afirmó que el primer ministro israelí impedía la celebración religiosa "sin explicación alguna. Sin razones ni motivos", calificando lo ocurrido como un "ataque injustificado a la libertad religiosa" y reclamando el respeto a la diversidad de credos y al derecho internacional.

Poco después, el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, le respondía con un ataque también de carácter personal: "Sánchez, que ni siquiera desea a los ciudadanos españoles ‘Feliz Navidad’, nunca pierde la oportunidad de incitar al odio contra Israel. Israel está comprometido con la libertad de religión y de culto, y seguirá defendiéndola, a diferencia del régimen iraní, que apoya públicamente a Sánchez", escribió en un mensaje en español. Y le adjuntaba la foto de los restos de un misil iraní caído en la ciudad vieja de Jerusalén recientemente.

Versiones exacerbadas

Desde el lado israelí, las explicaciones apuntan a motivos de seguridad en un contexto marcado por la intensificación del conflicto regional. Según la versión oficial, la Policía actuó siguiendo directrices del mando interno que restringían reuniones, incluso de carácter limitado, en lugares sin refugios cercanos, debido al reciente impacto de cohetes en Jerusalén, a apenas unos cientos de metros de los santuarios.

El propio Pizzaballa, tras levantar la polémica, ofreció horas después una explicación más matizada del incidente y reconoció que conocía las restricciones: "Es cierto que la policía había dicho que las órdenes del mando interno impedían cualquier tipo de reunión en lugares sin refugio, pero no habíamos solicitado nada público, solo una breve y pequeña ceremonia privada para preservar la idea de la celebración en el Santo Sepulcro", afirmó.

El patriarca subrayó además que "no hubo enfrentamientos. Todo se desarrolló de manera muy cortés" con la Policía y evitó escalar la tensión: "No quiero forzar la situación. Queremos aprovechar esta situación para intentar aclarar mejor en los próximos días qué hacer, respetando la seguridad de todos, pero también el derecho a la oración".

Pero el incidente ya había adquirido rápidamente dimensión global tras su difusión en medios internacionales, algunos de los cuales ofrecieron versiones sin matices o incluso incorrectas, como la supuesta detención de los religiosos. La polémica alcanzó tal magnitud en redes sociales y medios que incluso el embajador de Estados Unidos en Israel intervino públicamente.

En su declaración, Mike Huckabee calificó lo ocurrido como "una extralimitación desafortunada que ya tiene importantes repercusiones en todo el mundo", destacando que se trataba de un grupo muy reducido. Asimismo, señaló que la decisión resultaba "difícil de entender o justificar", aunque subrayó que Israel había indicado su disposición a encontrar una solución para garantizar celebraciones seguras. Hoy, lunes, agradecía la rápida solución del problema.

Rectificación israelí y tensión diplomática en aumento

En respuesta a las críticas internacionales, Netanyahu intervino directamente para ordenar que se permita el acceso del patriarca al templo a su discreción. En un mensaje público, explicó que la medida inicial respondía a la necesidad de proteger a los fieles ante ataques recientes: "Durante los últimos días, Irán ha atacado repetidamente con misiles balísticos los lugares sagrados de las tres religiones monoteístas en Jerusalén", afirmando que incluso fragmentos de misiles habían caído cerca del Santo Sepulcro.

El primer ministro añadió que, pese a estas preocupaciones, dijo que "en cuanto tuve conocimiento del incidente con el cardenal Pizzaballa, ordené a las autoridades que permitieran al Patriarca celebrar los servicios como desee". Con ello, Israel buscó atenuar el impacto internacional de la polémica, que parece tener su origen en la interpretación demasiado estricta, o falta de reacción más sensible, de parte de la Policía ▪