El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí aprovechó este sábado las imágenes de tensión en el aeropuerto vizcaíno para lanzar un mensaje sarcástico en redes sociales, en una respuesta directa a las duras críticas españolas contra Israel por la interceptación de la Flotilla a Gaza.
"Exigimos una explicación del Gobierno español sobre su trato a los anarquistas de la Flotilla", escribió la cuenta oficial de Exteriores israelí en X, antes de añadir: "Los anarquistas de la flotilla están volviendo loca a la policía española". El mensaje fue acompañado por imágenes de los incidentes registrados en el aeropuerto de Bilbao, donde agentes de la Ertzaintza emplearon sus porras contra personas que aguardaban la llegada de los activistas.
Bloqueaban el paso a otros pasajeros
La escena se produjo cuando varios miembros de la denominada Global Sumud Flotilla y simpatizantes bloquearon parcialmente una de las puertas de llegadas mientras posaban para los medios de comunicación. Según la información difundida por distintos medios españoles, la Ertzaintza intervino después de que algunos asistentes sobrepasaran el cordón de seguridad, desencadenándose momentos de gran tensión.
El operativo terminó con cuatro detenidos —dos integrantes de la flotilla y dos simpatizantes— acusados de desobediencia grave, resistencia y atentado contra la autoridad. Videos difundidos en redes sociales mostraron empujones, carreras y el uso de porras por parte de los agentes vascos en medio del caos generado en la terminal aérea.
La propia Ertzaintza confirmó posteriormente que la Jefatura de Asuntos Internos abrió una investigación para determinar si la actuación policial se ajustó a los protocolos vigentes. Mientras tanto, el sindicato policial Sipe defendió la intervención y denunció el "señalamiento público" contra los agentes, reclamando que los hechos fueran analizados "con rigor y no a través de vídeos parciales difundidos en redes sociales".
Respuesta a Sánchez y Albares
El tono burlón del mensaje israelí fue interpretado como una forma de exponer lo que Jerusalén considera una doble vara española. Apenas días antes, dirigentes y representantes políticos españoles -entre ellos el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Exteriores, José Manuel Albares- habían criticado con extrema dureza la actuación israelí contra los activistas de la flotilla, interceptados cuando intentaban dirigirse hacia Gaza.
Las críticas se hicieron más duras cuando el ministro de Seguridad Interior israelí, Itamar Ben Gvir, humilló a los participantes de la Flotilla en el puerto de Ashdod, paseándose con una bandera israelí mientras sonaba el himno Hatikvá y los presos eran mantenidos encorvados hacia delante y las manos atadas a la espalda.
La publicación israelí establecía así un paralelismo directo entre ambos episodios: por un lado, las denuncias españolas contra Israel; por otro, las imágenes de cargas policiales en un aeropuerto español contra los mismos activistas a los que numerosos sectores políticos habían presentado como víctimas.
Reacciones políticas
Las reacciones políticas desde los partidos de la izquierda no tardaron en llegar. EH Bildu denunció la "dura actuación" de la Ertzaintza y anunció que solicitará la comparecencia urgente del consejero de Seguridad vasco, Bingen Zupiria, en el Parlamento Vasco. La formación reclamó además la inmediata liberación de los detenidos y el fin de la "hostilidad contra las acciones de solidaridad".
También Podemos Euskadi condenó las cargas policiales y calificó de "absolutamente inaceptable" la violencia empleada contra los activistas. Desde Sumar Mugimendua se habló incluso de "represión policial" y se consideró "intolerable" que los activistas fueran recibidos en Euskadi con identificaciones, detenciones y uso de porras.
Más Madrid, por su parte, exigió explicaciones en el Congreso de los Diputados y reclamó aclaraciones sobre si existieron órdenes específicas para actuar contra los integrantes de la flotilla o si el Ministerio del Interior había solicitado información sobre lo ocurrido.
Mientras Bilbao se convertía en escenario de enfrentamientos y detenciones, otra veintena de activistas aterrizaba horas después en Barcelona. Allí el ambiente fue completamente distinto: alrededor de 200 personas recibieron a los integrantes de la expedición en la Terminal 2 de El Prat con banderas palestinas y pancartas de bienvenida.
Entre quienes acudieron a recibirlos se encontraban el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y el eurodiputado Jaume Asens, en una imagen que contrastó con la tensión vivida pocas horas antes en el aeropuerto bilbaíno y que terminó siendo utilizada por Israel para lanzar un mensaje cargado de ironía política hacia el Gobierno español ▪
