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La Biblioteca Castro publica una nueva edición contextualizada de la famosa Biblia de Ferrara

La edición, con introducción de Paloma Díaz-Mas y prefacio de Moshé Lazar, rescata un libro religioso que nació en circunstancias históricas extremas para el judaísmo sefardí.
La Biblioteca Castro publica una nueva edición contextualizada de la famosa Biblia de Ferrara
Actualizado el 24/2/2026, 13:35 hs.

La primera edición completa de la Biblia en "nuestra lengua española", impresa en 1553 en la ciudad italiana de Ferrara para conversos españoles que llegaban a Italia y decidían abrazar de nuevo el judaísmo -pero que ya no comprendían el hebreo-, acaba de ser republicada en España en una nueva edición dentro de la Biblioteca Castro, bajo la dirección académica del ex director de la RAE Darío Villanueva.

El volumen, de más de 1.300 páginas y publicado por la Fundación José Antonio de Castro, recupera un texto decisivo en la historia cultural del exilio sefardí y del ladino o judeoespañol como lengua de los expulsos, destacó Villanueva hace unos días, al anunciar su reciente publicación al final de un coloquio sobre los conversos.

"Este es un texto fundamental porque es la primera Biblia traducida al español de los judíos expulsos acogidos en Ferrara. Una Biblia que tuvo mucha importancia también porque inspiró la famosísima Biblia del Oso que vendría unos años después", subrayó Villanueva. La obra, abundó el destacado filólogo, fue presentada recientemente en una sesión plenaria de la Real Academia Española con presencia de los responsables de la Akademia Nasionala del Ladino de Israel.

Biblia de Ferrara Edicion Fundacion Castro 2026
La nueva edición de la Biblia de Ferrara (Ed. Fundación Castro 2026)

La Fundación de José Antonio de Castro publicó la Biblia de Ferrara dentro de su colección de clásicos en 1996, la volvió a imprimir en 2004 y, ahora, la saca en una nueva edición con una introducción de la académica y escritora Paloma Díaz-Mas, también miembro de la RAE, y la dedicatoria al duque de Ferrara que no estaba recogida en ediciones anteriores, dado que sólo reproducían la dirigida a Doña Gracia Nasí. Esta edición también incluye un prefacio del ya fallecido académico israelí Moshé Lazar.

En conjunto rescata un libro que nació en circunstancias históricas extremas para el judaísmo sefardí. Tras la instauración de la Inquisición y la posterior expulsión decretada en 1492 por los Reyes Católicos, numerosas traducciones bíblicas romances desaparecieron en persecuciones y procesos inquisitoriales. En ese contexto, Ferrara, en el norte de Italia, se convirtió en refugio para una activa comunidad judía, amparada por el duque Ercole II d’Este, quien ofreció protección y libertad de comercio y credo.

Se trata de la primera Biblia completa impresa en español, en este caso escrita para conversos que regresaban al judaísmo y no dominaban el hebreo. La traducción, realizada según el canon judío, se hizo del hebreo al ladino "palabra por palabra", es decir literalmente, siguiendo la tradición de las biblias romanceadas medievales, según un comunicado de la Fundación.

Dario Villanueva RAE
Darío Villanueva, ex director de la RAE y director literario de la colección de Clásicos de la Fundación José Antonio de Castro (Foto: Enfoque Judío)

Una comunidad sin libros ni sinagogas

El propio prólogo anónimo de la edición de 1553 explica que la empresa buscaba llenar un vacío: existían versiones en otras lenguas vulgares, pero no en español. Incluso se afirmaba que había sido "vista y examinada por el oficio de la Inquisición", una declaración que los estudios consideran más una estrategia de protección que una realidad efectiva.

En el siglo XVI, el Concilio de Trento había fijado la Vulgata latina como texto canónico para los católicos, mientras que en territorios protestantes se impulsaban traducciones vernáculas. Ese clima explica que las biblias en español se imprimieran fuera de España, ya fuera por iniciativa de judíos sefardíes o de protestantes exiliados. La de Ferrara, impresa por Abraham Usque en 1553, es la más antigua de ellas.

Con las sinagogas cerradas o convertidas en iglesias y la posesión de libros hebreos perseguida, la práctica religiosa de los conversos judaizantes se mantenía en el ámbito familiar y en reuniones clandestinas. Faltaban textos en lengua vulgar para leer las Escrituras. De allí la necesidad de una traducción que permitiera a los descendientes de expulsos, ya reinsertados abiertamente en el judaísmo, acceder a los preceptos que no habían podido aprender formalmente.

Biblia de Ferrara Edicion Fundacion Castro 2026 Genesis

La introducción de Díaz-Mas reconstruye la peripecia de esos comerciantes y navegantes portugueses y españoles que, dedicados al comercio internacional, debían conjugar habilidad y prudencia con la fidelidad a una fe practicada en secreto. Esa tensión histórica también quedó plasmada en la materialidad del libro, luego impreso en otros lugares -sobre todo Ámsterdam- y del que han quedado medio centenar de ejemplares por varios países, según la Biblioteca Nacional de Israel.

Misterios, dedicatorias y legado duradero

Desde su portada, la Biblia de Ferrara estuvo rodeada de enigmas, señala la Fundación. El grabado muestra un barco avanzando entre olas amenazantes, imagen que los estudios vinculan con la experiencia incierta de los conversos dedicados al comercio marítimo. La simbología remite al contexto histórico y cultural en que se imprimió la obra: Las primeras décadas del un exilio que dispersaría a los sefardíes, y con ellos el judeoespañol, por Flandes, Italia, el norte de África, los Balcanes y el núcleo del Imperio Otomano.

Otra incógnita fueron sus dedicatorias: algunos ejemplares están dirigidos a Gracia Nasí —Beatriz de Luna, influyente mecenas sefardí— y otros a Ercole d’Este, el duque protector de la comunidad judía de Ferrara. Durante años se especuló con la posibilidad de dos ediciones distintas, pero finalmente se concluyó que hubo una sola edición con varias tiradas que presentan diferencias entre ejemplares. Incluso con la corrección sucesiva de errores.

"Y en cuanto a la lengua de la traducción (el ladino), por sus aires arcaicos y hebraizantes, resultaba
extraño incluso para los lectores de 1553, cuya lengua materna era el castellano o el portugués"
, destaca la Fundación. Sin embargo, esa literalidad respondía al principio de traducir el texto sagrado directamente del hebreo, conservando calcos morfológicos, sintácticos y semánticos.

La vida del libro se prolongó mucho más allá de su primera edición a través de reediciones fuera de Italia y de su influencia en traducciones bíblicas posteriores, como en las versiones de protestantes españoles de Casiodoro de Reina o Cipriano de Valera. Para algunos expertos, su legado se extiende hasta las traducciones bíblicas publicadas en España en el siglo XX.

En 1992, para el Quinto Centenario, fue publicada en España una versión facsímil de la Biblia de Ferrara. La nueva edición de la Fundación José Antonio de Castro, esta vez bajo una mirada crítica, vuelve a situar en el centro del debate cultural una obra que nació del exilio y que, siglos después, sigue interpelando a la historia compartida del judaísmo y la lengua española ▪