Behaloteja

La queja sagrada

Una reflexión sobre Pesaj Shení y el valor de cuestionar la exclusión: cuando el anhelo espiritual impulsa nuevas oportunidades y segundas posibilidades.
Actualizado el 6/6/2026, 15:42 hs.
Rabi David Libersohn

Hay preguntas que suenan muy religiosas y otras que parecen peligrosamente irreverentes.

En la parashá de esta semana aparece un grupo de Yehudim que se acerca a Moshé con una reclamación bastante incómoda. Habían quedado impuros y, por lo tanto, no podían ofrecer el Korbán sacrificio de Pésaj. La halajá era clara. El reglamento estaba escrito. El caso parecía cerrado.

Sin embargo, ellos no respondieron con la frase favorita de tantas personas espirituales: "Bueno, si Hashem quiso así, será por algo".

No.

Se acercaron a Moshé y dijeron tres palabras que cambiaron la historia:

"¿Por qué hemos de quedar excluidos?"

La pregunta es fascinante porque, técnicamente, no estaban protestando contra una prohibición. Estaban protestando contra una exención.

Nadie les estaba castigando.
Nadie les estaba exigiendo nada.
Precisamente ese era el problema.
No querían ser dispensados.
No querían quedar fuera.
No querían escuchar que esta vez no les tocaba.

Hay algo casi divertido en la escena. Imaginemos a alguien recibiendo una exención oficial de una obligación y respondiendo indignado: "No, gracias. Quiero participar".

Normalmente los seres humanos discutimos para tener menos responsabilidades. Ellos discutieron para tener más.

Y aquí aparece una de las ideas más revolucionarias de toda la Torá.

Muchas personas imaginan la vida religiosa como un sistema donde Hashem habla y el hombre escucha. Hashem ordena y el hombre obedece.

Pero en este episodio ocurre algo diferente.
Un deseo sincero que nace abajo provoca una respuesta desde Arriba.

Moshé escucha la pregunta y Hashem introduce una mitzvá nueva: Pésaj Shení.

Como si el Cielo dijera: "Cuando el anhelo es auténtico, la historia todavía no está terminada".

Quizás esa sea una de las grandes diferencias entre la resignación y la fe.

La resignación dice: "Las cosas son como son".

La fe dice: "Las cosas son como son, pero sigo preguntando si pueden ser mejores".

No toda queja es una falta de emuná.
A veces la queja más santa nace precisamente de la capacidad de creer y de estar seguros que hay un vínculo auténtico con Hashem.

Porque hay personas que aceptan estar lejos.

Y hay personas que miran al Cielo y preguntan:

"Entiendo la situación. Entiendo las razones. Entiendo las circunstancias.

Pero, aun así…
¿por qué habría de quedarme fuera?"

De esa pregunta nació Pésaj Shení. La ley de una segunda oportunidad.

Y quizás de preguntas atrevidas nacen también los momentos más elevados de una vida judía.
¿Qué mitzvá has dejado de intentar porque te convenciste de que no es para ti?

¿En qué área de tu vida judía te has conformado con quedar fuera?

Si no pudieras fracasar, ¿qué paso espiritual darías mañana mismo?

Llamado a la acción:
"למה נגרע?" —
¿Por qué habría de quedarme fuera?

Shabat Shalom ◾