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Mucho más que una lista de la compra: 500 productos casher para una vida judía más viable en Madrid

“Queremos que el judaísmo en Madrid sea viable y lo más sencillo posible”, afirma el rabino Moisés Chicurel en una entrevista con Enfoque Judío.
Mucho más que una lista de la compra: 500 productos casher para una vida judía más viable en Madrid
Actualizado el 2/6/2026, 13:46 hs.

La nueva guía ampliada de productos casher de la Comunidad Judía de Madrid (CJM) incluye cerca de 500 productos certificados u homologados, fruto de meses de investigación, contactos internacionales y revisión de procesos industriales. Detrás de la iniciativa impulsada por el rabino principal, Moshé Chicurel, hay algo más que una simple lista de supermercado: una apuesta por transformar la vida judía cotidiana de la comunidad.

"Queremos que el judaísmo en la ciudad de Madrid sea viable y lo más sencillo posible", afirma Chicurel durante una entrevista con Enfoque Judío en la sinagoga principal de Madrid, tres meses después de la publicación del documento.

La nueva guía no solo incorpora más productos. Cambia también la filosofía del sistema. A partir de ahora, explica el rabino, la certificación es más hermética, es decir, conociendo los ingredientes de un alimento, verificando sus procesos industriales, trazabilidad y origen: "Hoy en día se está certificando lo que tenemos certeza en el origen del producto, sus ingredientes y su proceso".

Un trabajo de hormigas

La guía, de 72 páginas, reúne cientos de productos kosher disponibles en los principales supermercados y comercios de Madrid y de toda España, facilitando a consumidores, familias y visitantes la identificación de alimentos aptos conforme a las normas de la cashrut. Organizada por categorías, con fotos que agilizan la identificación, la publicación incluye desde productos básicos como aceites, arroces, pastas, conservas y bebidas, hasta chocolates, aperitivos, productos infantiles y artículos especializados, indicando además las certificaciones necesarias, marcas y puntos de venta donde pueden adquirirse.

Detrás de la nueva lista hay un trabajo de meses, en los que un pequeño equipo trabajó revisando productos uno por uno. Lácteos, panes, cereales, chocolates, salsas, yogures, tortillas, productos estacionales y alimentos industrializados fueron pasando por un proceso de investigación que incluyó llamadas a fábricas, contactos con certificadoras internacionales y verificaciones cruzadas.

En algunos casos bastaba con homologar productos ya supervisados en España o en otros países. En otros, hubo que buscar alternativas completamente nuevas para cubrir necesidades básicas de la comunidad.

A lo largo de sus páginas, la publicación refleja también el notable crecimiento de la oferta casher presente en cadenas de distribución generalistas y plataformas de venta online, tratando de reducir la dependencia de importaciones francesas o israelíes, como para comprar un yogur o un queso.

Madrid Guia Cashrut 1
Nueva guía de productos casher de la CJM

Mucho más que una dieta: conciencia, trazabilidad y moral

El término casher suele asociarse comúnmente con una serie de limitaciones o prohibiciones alimentarias, una percepción que Chicurel intenta romper desde el principio de la conversación.

"Cacher es algo que está listo, que está bien hecho, cuyo proceso fue el proceso adecuado y por lo tanto es apto y válido", explica, reivindicando además la pronunciación sefardí tradicional frente al popularizado término "kosher", que ha echado raíces en el mundo a través de los ashkenazíes y el mundo anglosajón.

Según el rabino, la cashrut no es simplemente una lista de alimentos permitidos o prohibidos, sino un sistema que obliga al ser humano a desarrollar conciencia sobre aquello que consume: "El beneficio primario es la conciencia. Que el ser humano pueda ser consciente de dónde viene lo que está comiendo".

Esa idea atraviesa toda la nueva política de certificación de Madrid. La guía no se limita a indicar qué producto puede consumirse: intenta ofrecer seguridad sobre cómo fue producido, supervisado y elaborado.

En ese sentido, el trabajo no se limita a leer etiquetas de ingredientes.

"Hay veces que hay que ir", relata Chicurel al describir el proceso de las verificaciones de fábrica. En ocasiones, explica, las propias certificadoras internacionales se mostraban reticentes a compartir información por competencia comercial. Otras veces el problema era distinto: empresas que sí producen productos casher para exportación, pero prefieren ocultarlo en Europa.

"Muchas veces el productor sí quiere el certificado para su exportación a otros países, pero no para la industria nacional", explica el rabino, quien vincula esa cautela con el aumento del antisemitismo en el continente.

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Producto casher en una de tienda en Málaga
(Foto: Cedida)

Del supermercado a la espiritualidad

La ampliación de la lista puso especial atención en productos cotidianos. Yogures, panes, cereales, chocolates, pastas de tomate y productos lácteos aparecen entre los sectores más beneficiados por la investigación. "No puedes depender solamente de la importación de lo que viene de Francia o de Israel para poder comerte aquí un yogur", resume Chicurel.

El objetivo declarado es reducir obstáculos para quienes desean mantener una vida judía observante en Madrid sin convertir cada compra en una odisea logística. "El judaísmo no se debe sufrir, el judaísmo es para gozarlo", afirma.

Pero el rabino insiste en que la cashrut no puede reducirse a comodidad ni a una cuestión sanitaria. Aunque reconoce posibles beneficios de salud, asegura que el núcleo del sistema es moral y espiritual.

Durante la entrevista, Chicurel desarrolla largamente la lógica bíblica detrás de las leyes alimentarias: los animales permitidos, la prohibición de consumir sangre, la separación entre carne y leche o el método ritual de sacrificio conocido como shejitá.

La Torá, explica, favorece animales herbívoros y no violentos, y exige procedimientos específicos para minimizar sufrimiento y generar conciencia en quien consume. "De esta manera, la Torá cubre tanto la forma de darle muerte, pero sobre todo también la dignidad durante el tiempo que vive", señala.

Incluso cuestiona ciertas dinámicas de la industria casher moderna y la industrialización. "Hay cosas que son técnicamente casher y no son sanas", admite, criticando productos excesivamente procesados o fabricados sin coherencia ética con el espíritu original de la cashrut.

Una red de rabinos, productores y supermercados

El nuevo listado madrileño también es resultado de una intensa colaboración internacional.

Parte de los productos incluidos ya estaban certificados por agencias rabínicas de Israel, Europa o América, aunque esa información no siempre aparecía visible para el consumidor español. El trabajo de la CJM consistió en rastrear esas certificaciones, validarlas y homologarlas para poder ampliar la lista de productos.

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Productos cárnicos de importación en una tienda casher de Málaga
(Foto: Cedida)

En ese proceso, Chicurel destaca especialmente la cooperación del rabino David Libersohn, de la Comunidad Judía de Jabad en Barcelona, -por compartir la lista de productos que él mismo certifica, permitiendo sumar esfuerzos y caminar juntos- y de otras autoridades rabínicas españolas. "Entendemos, tanto nosotros como él, que hay un trabajo por el pueblo judío en general", afirma.

Gracias a esa cooperación, productos no reconocidos como casher y vendidos en supermercados españoles pueden ahora aparecer oficialmente dentro de la guía madrileña. En algunos casos, se trata de panes certificados por rabinos de Valencia; en otros, de alimentos supervisados por agencias extranjeras cuya producción llega al mercado español. Según el rabino principal, en España operan actualmente decenas y decenas de certificadores de productos casher, que llegan del extranjero en muchos casos en representación de sellos internacionales o nacionales.

La investigación fue tan minuciosa que algunos productos quedaron "en espera" durante meses hasta resolver dudas sobre ingredientes o procesos industriales. "Producto por producto", resume Chicurel sobre el método de trabajo del equipo.

Ese esfuerzo implicó largas jornadas desde enero hasta marzo, con profesionales y voluntarios dedicados exclusivamente a rastrear información, contactar fabricantes y verificar datos.

"Está prohibido prohibir lo permitido"

Más allá de la guía en sí, la entrevista deja entrever una determinada visión de apertura a indagar hasta el final, frente a aproximaciones que tienden a descartar de raíz productos que bien podrían ser casher pero que requieren de un esfuerzo a veces de meses.

En ese sentido, Chicurel reivindica una tradición sefardí que prioriza el estudio, la lógica y la búsqueda de soluciones antes que las prohibiciones automáticas. Y para ilustrarlo cita al sabio sefardí Rav Jizquiahú da Silva: "Está prohibido prohibir lo que está permitido".

El rabino sostiene que en ciertas comunidades muchas restricciones excesivas surgen de la ignorancia o del miedo. Frente a ello, defiende la necesidad de investigar, preguntar y analizar cada caso antes de cerrar puertas innecesariamente: "Ante la duda averigua. No prohíbas", resume.

Esa filosofía aparece reflejada en la propia ampliación de la lista casher madrileña: más productos, más información, más transparencia y más posibilidades de consumo para la comunidad local.

Madrid Guia Cashrut 0 Productos kosher quesos y yogures
Quesos y yogures casher, uno de los sectores prioritarios en la búsqueda de una oferta mayor
(Fotos: Daniela Brik / Cedida)

La próxima frontera: producción local y más oferta

La guía, sin embargo, todavía está lejos de considerarse completa. Chicurel reconoce que siguen faltando productos enlatados, quesos nacionales y una infraestructura logística comunitaria capaz de almacenar y distribuir alimentos casher españoles a mayor escala. Ello sería necesario, explica el rabino, para poder comprar partidas a productores locales que destinan sus líneas de fabricación casher a mercados judíos internacionales. De esta forma no sería necesario comprar esos mismos productos a proveedores en otros países.

También aspira Chicurel a fortalecer la producción local de carne casher fresca, actualmente muy limitada frente a la de importación.

Hoy Madrid cuenta con una producción reducida de carne supervisada localmente y con una carnicería certificada por la comunidad. La mayor parte del consumo sigue llegando congelado desde el exterior.

Madrid Guia Cashrut 0 Carne
La mayor parte de la carne consumida en Madrid, y en el resto de comunidades judías de España, es de importación (Foto: Daniela Brik / Enfoque Judío)

"Normalmente creo que se está haciendo una matanza de entre 10 y 12 reses al mes. Nosotros en México hacíamos al mes una shejitá de aproximadamente 60 o 70 reses y era la más chiquita del país. La mayor parte del consumo de la carne (en Madrid) viene por importación, de muy buena calidad, pero dentro de la visión hacia el futuro me parece muy importante ampliar esa oferta y potenciar ese servicio", destaca.

Aun así, el rabino insiste en que el objetivo no es simplemente ampliar un mercado, sino consolidar una forma de vida judía sostenible en España, que le lleva a enfocarse en este momento "en lo que no hay", afirma.

Y mientras la próxima ampliación de la guía ya está en preparación, la apuesta de Chicurel es clara: convertir algo tan cotidiano como hacer la compra en un elemento central de la reconstrucción de la vida judía madrileña