España - Israel

Una visita de Albanese, un activista detenido y un discurso de Albares vuelven a tensar las relaciones con Israel

Una visita de Albanese, un activista detenido y un discurso de Albares vuelven a tensar las relaciones con Israel
El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, durante su comparecencia este jueves en el Congreso (Foto: Redes)

La detención del activista palestino con nacionalidad española Saif Abu Keshek, coordinador de la última Flotilla hacia Gaza, la recepción institucional de la relatora de la ONU Francesca Albanese y un nuevo y crítico discurso del ministro de Exteriores, José Manuel Albares, en defensa de la política española hacia Oriente Medio han vuelto a elevar este jueves la tensión diplomática entre España e Israel.

"Ningún gobierno del mundo ha hecho más por Palestina que el actual Gobierno de España. Vamos a seguir acompañando a la Autoridad Palestina y al pueblo palestino en su camino hacia la paz", afirmó Albares durante su intervención en el Congreso, en una línea que desde Israel consideran tan sesgada como representativa de la hostilidad de la política exterior del Ejecutivo de Pedro Sánchez en los últimos dos años y medio.

El contexto inmediato de la polémica es la detención de Abu Keshek por parte de Israel tras la intervención contra la última flotilla pro-palestina, interceptada en aguas internacionales a alrededor de mil kilómetros de la costa israelí. El activista permanece detenido desde hace una semana para ser interrogado por sus presuntos vínculos con Hamás.

Israel le atribuye vínculos con Hamás, organización considerada terrorista por la UE y también España. "La detención de Saif Abukeshek no es por origen o por un pasaporte, es porque tiene vínculos directos a Hamás y a organizaciones terroristas, no es un secreto quién es", advirtió la embajadora israelí en funciones, Dana Erlich, en una entrevista con la Cope.

Pero en su intervención parlamentaria de este jueves, Albares endureció nuevamente el tono hacia Israel y defendió la actuación del Gobierno español, que considera esa detención "ilegal", así como "inaceptable" su traslado a Israel. "El Gobierno de España exige su inmediata liberación. El derecho internacional y humanitario deben ser siempre respetados", sostuvo el ministro sin atender a los argumentos de Israel. Albares subrayó que había presentado esa exigencia "personalmente" a su colega israelí Gideón Saar, pero no explicó cómo o por qué vía. Desde el notable de las relaciones bilaterales en el último año, cuando Sánchez calificó a Israel de "Estado genocida", no se había conocido la existencia de contactos directos entre los dos ministros.

El jefe de la diplomacia española reiteró además el respaldo de España a la misión de la ONU en Líbano, recordó el despliegue continuado de soldados españoles en la UNIFIL desde 2006 y afirmó que el Ejecutivo rechaza "las violaciones del statu quo de los Santos Lugares en Jerusalén". También reclamó el fin de las restricciones israelíes a la entrada de ayuda humanitaria en Gaza y exigió que "las violaciones del alto el fuego cesen de inmediato".

La visita de Albanese reabre la crisis

La tensión aumentó todavía más tras la visita a España de Francesca Albanese, relatora especial de Naciones Unidas para los territorios palestinos, figura fuertemente cuestionada por Israel y por distintos gobiernos occidentales por sus declaraciones sobre el Estado judío y los israelíes.

Pedro Sánchez defendió públicamente a Albanese y le otorgó la Orden del Mérito Civil, argumentando que "la responsabilidad pública también implica la obligación moral de no mirar hacia otro lado". "Es un honor otorgar la Orden del Mérito Civil a una voz que sostiene la conciencia del mundo", escribió el presidente del Gobierno.

Sánchez volvió a respaldar a la relatora tras las sanciones impuestas por Estados Unidos contra ella por sus posiciones sobre Israel. "Sancionar a quienes defienden la justicia internacional es poner en riesgo todo el sistema de derechos humanos", afirmó el presidente, reclamando además que la Unión Europea active el denominado Estatuto de Bloqueo para proteger la independencia de la Corte Penal Internacional y de Naciones Unidas.

Durante su estancia en España, Albanese denunció públicamente las sanciones estadounidenses y volvió a defender sus posiciones sobre Gaza, en medio de las acusaciones de parcialidad y antisemitismo formuladas desde Israel y otros países occidentales.

La respuesta israelí no tardó en llegar. La Embajada de Israel en España publicó un mensaje criticando el reconocimiento otorgado a Albanese. "Francesca Albanese en España recibe la Orden del Mérito Civil mientras que en más de 15 países la han condenado", señaló la representación diplomática junto a una imagen con las banderas de varios países que han cuestionado las declaraciones de la relatora, entre ellas aquella en la que definió a Israel como el "enemigo" de Occidente.

También reaccionó el ministro consejero de la Embajada israelí, Dan Poraz, quien escribió: "La razón por la que Francia, Alemania, Italia y otros países exigen la dimisión de Francesca Albanese es que es una antisemita obsesiva, sin absolutamente ninguna credibilidad. Sin embargo, algunos en España la reciben como si fuera un honor. Qué vergüenza".

Israel endurece el discurso sobre Abu Keshek

La Embajada israelí y la embajadora Erlich intensificaron además sus declaraciones sobre la llamada Flotilla de la Libertad y sobre Abu Keshek, rechazando la versión defendida desde el Gobierno español.

En una entrevista en COPE, Erlich aseguró que la flotilla constituye una "provocación" y negó las acusaciones de violencia formuladas contra Israel. Según la diplomática, "la detención de Abukeshek no es por origen o por un pasaporte, es porque tiene vínculos directos a Hamás y a organizaciones terroristas, no es un secreto quién es".

Israel sostiene que Abu Keshek es un alto miembro del Comité Popular Palestino en el Exterior (PCPA), organización que vincula directamente con Hamás. Según la versión israelí, el activista, originario de Nablus y residente en Barcelona, habría actuado en nombre de esa estructura en distintas campañas internacionales.

La Embajada añadió que Abu Keshek ya había sido detenido y expulsado de Egipto en junio de 2025 cuando intentaba coordinar la campaña denominada "La Marcha hacia Gaza" a través del paso de Rafah.

Israel sostiene además que no se trata de "un activista inocente", sino de una persona con "conexiones probadas con el terrorismo". Según la versión trasladada por las autoridades israelíes, Abu Keshek mantiene contacto con activistas de Hamás y estaría implicado en actividades de seguridad contra Israel.

La representación diplomática israelí aseguró igualmente que durante años se ha trasladado información concreta al Gobierno español sobre organizaciones vinculadas al terrorismo que operan libremente en España, incluido el propio Abu Keshek. Israel insiste en que todas las actuaciones relacionadas con la flotilla y con la detención del activista se realizan "bajo el derecho internacional y con procedimientos legales"