Mundo Judío

Bélgica bajo fuego por el posible procesamiento de dos mohalim: la EJA habla de un país "hostil" para los judíos

Será en junio cuando la justicia determine si el caso contra los dos mohalim llega finalmente a los tribunales.
Brit Milá Circuncisión
Ceremonia de un "brit milá" en Madrid. Imagen ilustrativa (Foto: Elías L. Benarroch)

La decisión de la Fiscalía de Amberes de impulsar el procesamiento de dos mohalim (circuncidadores) ha desatado una tormenta política y diplomática que escaló rápidamente desde Bélgica hacia Israel y Estados Unidos. La European Jewish Association (EJA) acusó a las autoridades belgas de actuar con una lógica "idéntica" a las restricciones impuestas contra prácticas judías antes de la Segunda Guerra Mundial y advirtió que la comunidad judía podría comenzar a considerar la emigración del país.

"Este procesamiento es antisemita por naturaleza. No es ambiguo ni marginal, sino antisemita", afirmó el presidente de la EJA, Menachem Margolin, en un comunicado difundido desde Bruselas. El dirigente sostuvo además que la medida representa "un intento claro de utilizar disposiciones constitucionales irrelevantes para prohibir efectivamente la circuncisión" y aseguró que el mensaje para los judíos belgas es que "ya no son bienvenidos en Bélgica".

La controversia se originó después de que la Fiscalía de Amberes confirmara, según informaron medios locales, que considera que existen pruebas suficientes para solicitar que dos hombres sean enviados a juicio por supuestas circuncisiones ilegales. De acuerdo con la legislación belga, estos procedimientos deben ser realizados por un profesional médico.

Los dos mohalim podrían enfrentar cargos por lesiones intencionales contra menores y por ejercicio ilegal de la medicina. Un panel judicial deberá decidir en junio si el caso avanza efectivamente hacia juicio.

La EJA denuncia un "punto de no retorno"

En su comunicado, la EJA sostuvo que la actuación de la Fiscalía representa "otra línea roja que ha sido cruzada". Margolin criticó especialmente que la misma oficina judicial que, según él, "con demasiada frecuencia cierra casos de antisemitismo", haya decidido ahora actuar "contra la propia vida judía".

El dirigente insistió en que la circuncisión masculina cuenta con décadas de investigación médica que, según expresó, muestran que no resulta perjudicial para los bebés y que incluso posee beneficios sanitarios. Por ello, argumentó que atacar esta práctica específicamente cuando afecta a niños judíos constituye "un ataque contra la vida judía en Europa".

La organización también apeló al principio de libertad religiosa vigente en Bélgica. "La libertad religiosa es un derecho fundamental en Bélgica y esta decisión entra en contradicción directa con ella", señaló el comunicado.

La declaración elevó aún más el tono cuando afirmó que los judíos belgas se están convirtiendo en "ciudadanos de segunda clase con derechos limitados". En ese contexto, Margolin anunció la preparación de una conferencia destinada a debatir la situación, incluyendo la posibilidad de emigrar fuera del país.

"Que se haya llegado a esto marca un momento profundamente vergonzoso para Bélgica", concluyó.

Choque diplomático entre Bélgica, Israel y Estados Unidos

El caso también provocó fuertes reacciones internacionales. Según publicó el medio Político, el embajador estadounidense en Bélgica, Bill White, calificó el episodio como "una mancha vergonzosa para Bélgica" y afirmó en la red social X que el país sería considerado antisemita por el mundo.

"La Administración Trump condena esta acción judicial", escribió White, quien además cuestionó la "inacción política" del gobierno belga para encontrar una solución.

Las declaraciones del diplomático estadounidense coincidieron con las del ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, quien describió la situación como "una letra escarlata sobre la sociedad belga".

La respuesta desde Bruselas no tardó en llegar. El ministro de Asuntos Exteriores belga, Maxime Prévot, replicó públicamente a White y le pidió "mayor moderación".

"Es inapropiado criticar públicamente a un país y dañar su imagen simplemente porque no se está de acuerdo con procedimientos judiciales", escribió también en X.

Prévot rechazó además que el proceso judicial represente un ataque a la libertad religiosa y sostuvo que las actuaciones fueron iniciadas por "representantes de la propia comunidad judía". Asimismo, invitó a Saar a mantener una reunión para evitar "malentendidos" sobre el asunto.

El intercambio profundiza una relación ya tensionada entre Bélgica y Estados Unidos. Meses atrás ya había existido malestar diplomático después de críticas similares de Washington sobre la misma investigación, consideradas entonces por sectores belgas como una interferencia en el sistema judicial del país.

Mientras tanto, la causa judicial sigue avanzando y será en junio cuando la justicia determine si el caso contra los dos mohalim llega finalmente a los tribunales ▪