La Comunidad Judía de Madrid (CJM) celebró este miércoles una conferencia centrada en el porvenir del judaísmo en España y, en particular, en la capital, con la participación del gran rabino sefardí de Buenos Aires, Isaac Sacca, y el rabino principal Moisés Chicurel, quienes coincidieron en destacar el potencial de crecimiento, cohesión y proyección internacional de la capital española como uno de los principales puntos estratégicos del mundo judío.
"Yo veo que Madrid es una de las comunidades que más futuro tiene", afirmó Sacca durante un encuentro titulado "El futuro del judaísmo en España y en Madrid", en el sostuvo además que cada vez que visita la ciudad queda "asombrado por el potencial de crecimiento" de la comunidad local: "Esta comunidad crece y crece. A veces crecemos de una forma desordenada, pero crece".
Durante su exposición en un panel con el rabino principal de Madrid, moderado por la esposa de este último, Jessica Chicurle, Sacca remarcó el peso histórico y simbólico de España dentro de la continuidad del pueblo judío: "Sin Sefarad, el pueblo judío no hubiera existido", aseguró.
Recordó en ese sentido que fue en territorio español donde "se gestaron los protocolos, los fundamentos y las bases del pueblo de Israel durante la Edad Media". Y destacó que, pese a las crisis posteriores a la expulsión de los judíos, en 1492, España siguió conservando un vínculo profundo con el judaísmo mundial.
"Sólo por el hecho de que España tiene un vínculo tan potente con el pueblo judío, éste no puede desaparecer de aquí nunca más. Porque nos atrae algo, es como un imán", señaló el rabino, quien además describió a Madrid como una comunidad con "gran valor" y "una buena masa crítica de gente" con una importante capacidad de atracción para judíos de distintas partes del mundo.

Madrid ha recibido en los últimos años una cantidad desconocida de migrantes judíos de distintas procedencias -sobre todo Israel, Argentina y Venezuela-, que algunos dirigentes comunitarios cifran en varios miles y han dado un nuevo ímpetu a la vida comunitaria. Ejemplo de este crecimiento es que el colegio judío ha duplicado su número de alumnos. Pero hay otros muchos.
La reconstrucción comunitaria
En ese sentido, el rabino Chicurel, de origen mexicano y que llegó a la CJM el pasado mes de octubre, vinculó pasado y futuro a través de una metáfora bíblica de los pozos abiertos por Abraham Avinu y luego cubiertos por los filisteos, hasta que su hijo, Isaac, volvió a abrirlos.
"Abraham fue una persona que vio futuro donde nadie más lo veía, en el desierto", expresó Chicurel, para quien aquellos pozos simbolizan el legado espiritual de Sefarad y el papel histórico de España dentro del judaísmo. "Ese pozo dio agua de vida a todo el judaísmo: A sefaradim y ashkenazim. Todos vivieron de ese agua y siguen viviendo de ella", afirmó.

El rabino sostuvo que ese "manantial" fue tapado por distintas circunstancias históricas (la Expulsión en 1492), pero consideró que la actual generación tiene la responsabilidad de reabrirlo. "El canal está, pero nosotros tenemos que hacer una gran labor", señaló. Y agregó: "¡No sólo veo un futuro, veo un futuro brillante, un futuro maravilloso!".
En otro tramo de la conferencia, Sacca planteó que los modelos comunitarios tradicionales deben adaptarse a las nuevas realidades. "La tradicional que sirvió hasta ahora no significa que vaya a seguir siendo útil", advirtió sobre el apego a viejas formas que no siempre siguen siendo útiles para preservar "la Torá y las mitzvot".
La moderadora, Jessica Chicurel, introdujo entonces una de las principales preocupaciones actuales: el distanciamiento de muchos jóvenes respecto de la vida comunitaria tradicional y se preguntó "qué tendría que cambiar para volver inspirados y comprometidos", preguntó.

Para el rabino principal de Madrid, el desafío central consiste en generar experiencias positivas y significativas. "La Torá nos entregó el Todopoderoso para vivir, es Torá Jaim, una Torá de vida", afirmó y, por tanto, el vínculo de las nuevas generaciones con el judaísmo debe construirse a partir de "experiencias buenas y agradables", independientemente del nivel de observancia religiosa.
"Hay que hacer comunidad"
El fortalecimiento comunitario pasa, a su juicio, por la construcción de vínculos humanos genuinos. "La gente es increíble. Las familias son maravillosas, de lo más hermoso que he visto en mi vida", aseguró al referirse a la comunidad madrileña. Y explicó que hacer comunidad implica mirar más allá del círculo íntimo y desarrollar una conciencia colectiva basada en la preocupación por el otro. "Si tú te vas cada noche a dormir preguntándote: ‘¿Hice hoy algo significativo por alguien más?’, eso genera comunidad", aseguró.
En otra pregunta, la moderadora consultó qué argumentos tendría Madrid para competir como destino de vida frente a otras ciudades de América Latina, Estados Unidos o incluso Israel.

Sacca respondió sin ocultar su entusiasmo por la capital española: "Yo me anoto en Madrid. Me encanta Madrid", dijo, tras describirla como una ciudad "espectacular". Sin embargo, aclaró que la decisión sobre dónde vivir depende de múltiples factores personales, familiares y laborales, por lo que la decisión debe tomarse con "sabiduría" y un plan efectivo.
Aun así, definió a Madrid como "una plaza muy tentadora" y sostuvo que se ha convertido en uno de los principales puntos estratégicos del judaísmo contemporáneo. Entre las razones mencionó su ubicación geográfica, cercana tanto a Israel como a Europa y América, además de su atractivo cultural y urbano.
"Madrid aquí tiene mucho atractivo. No está fuera del mapa judío, es uno de los principales puntos estratégicos de la comunidad judía mundial", concluyó el gran rabino de Buenos Aires, quien volvió a destacar la importancia de construir propuestas comunitarias basadas en experiencias gratificantes y en una visión de futuro compartida ▪
