La figura de Abraham, patriarca compartido por judaísmo, cristianismo e islam, fue el eje de una jornada de estudio que reunió en Valencia a miembros de distintas comunidades y sensibilidades religiosas. La Amistad Judeo-Cristiana de Valencia celebró el pasado miércoles una sesión dedicada a explorar la vigencia de su legado espiritual y ético, guiada por la rabina Yael Cobano, de la Comunidad Judía Reformista de Madrid.
A través de textos bíblicos y comentarios rabínicos, los participantes del encuentro "¿Por qué volveríamos a Abraham?: Extractos de Torá y Midrashim", analizaron la relevancia contemporánea de una figura cuya búsqueda de sentido, justicia y trascendencia continúa inspirando a creyentes y no creyentes, informó la Asociación de Amistad Judeo-Cristiana.

La actividad contó con la participación de socios y amigos de la asociación organizadora, así como de integrantes de la comunidad judía reformista Shir Jadash de Valencia, constituida hace dos años. La sesión estuvo dirigida por Cobano (Ceuta, 1981), licenciada en Derecho, funcionaria del Ministerio de Asuntos Exteriores y fundadora de la comunidad reformista Or Jadash de Madrid. Próxima a cumplir un año desde su ordenación rabínica, la ponente aportó una combinación de formación académica y experiencia comunitaria que enriqueció el debate.
Con un formato participativo y abierto al diálogo, la rabina condujo a los asistentes por distintos pasajes de la Torá y de la literatura midráshica, fomentando el intercambio de interpretaciones y preguntas. Los organizadores destacaron el elevado interés mostrado por los participantes durante toda la sesión.
Abraham, el buscador de la verdad
El estudio comenzó con los capítulos 11 y 12 del Génesis, donde se relata la llamada divina a Abram para abandonar su tierra natal y emprender un camino desconocido. La conocida orden "Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, y vete a la tierra que te mostraré" sirvió como punto de partida para reflexionar sobre la confianza, la vocación personal y la capacidad de asumir riesgos en busca de un propósito superior.
Uno de los momentos más destacados fue el análisis de diversos midrashim que presentan a Abraham como un incansable investigador de la verdad. Entre ellos figuró el relato del niño que observa la naturaleza y concluye que detrás del orden del universo debe existir una fuerza superior. También se abordaron las tradiciones que muestran a Abraham enfrentándose a la idolatría y cuestionando la validez de los ídolos creados por manos humanas.
Estas narraciones permitieron profundizar en una de las características más valoradas del patriarca: su disposición a formular preguntas y desafiar las certezas establecidas, una actitud que la tradición judía ha convertido en una de sus señas de identidad intelectuales y espirituales.

La justicia como legado universal
La sesión concluyó con el estudio del episodio de Sodoma y Gomorra, donde Abraham intercede ante Dios para intentar salvar a los justos que pudieran encontrarse en aquellas ciudades. Su célebre pregunta, "¿El Juez de toda la tierra no ha de hacer justicia?", dio pie a una reflexión colectiva sobre la relación entre justicia y misericordia, así como sobre la responsabilidad moral de intervenir frente a la injusticia.
Los participantes analizaron cómo este pasaje sigue planteando interrogantes plenamente vigentes sobre la ética, la compasión y el compromiso con el prójimo. La discusión puso de relieve que, miles de años después de su aparición en los textos bíblicos, la figura de Abraham continúa ofreciendo herramientas para pensar algunos de los grandes desafíos humanos y sociales del presente.
La actividad se inscribe en la labor de diálogo y conocimiento mutuo que promueve la Amistad Judeo-Cristiana de Valencia, una entidad comprometida con el acercamiento entre comunidades religiosas a través del estudio, la cultura y el intercambio de experiencias ▪
