La revista Maroc Hebdo ha designado a André Azoulay como Personalidad del Año 2025, una elección que, más allá de lo protocolario, busca subrayar una trayectoria asociada a la estabilidad institucional, la apertura cultural y el diálogo como herramientas estratégicas del Estado, según Rue20 en español.
Nacido el 17 de abril de 1941 en Essaouira, en el seno de una familia judía bereber profundamente arraigada en la historia de la ciudad, Azoulay creció en un entorno donde la diversidad cultural formaba parte de la vida cotidiana. Formado en periodismo en París, se graduó en 1962 en el Centro de Formación de Periodistas (CFJ). Entre 1964 y 1966 fue redactor jefe del diario Maroc Informations, convirtiéndose en una de las figuras pioneras de la prensa francófona moderna en Marruecos.
La elección como Personalidad del Año fue anunciada en el número 1604 de Maroc Hebdo (26 de diciembre de 2025 – 8 de enero de 2026). Según un comunicado de la revista, no se trata de una simple consagración individual, sino de una decisión editorial destinada a orientar el debate público, destacando a una figura capaz de conciliar identidad y apertura al otro. El dossier especial incluye análisis de su trayectoria, lecturas políticas y culturales de su figura, un enfoque en Essaouira como espacio de convivencia y una entrevista sobre él con Miguel Ángel Moratinos.
Desde 1991, Azoulay es consejero real, primero de Hassan II y posteriormente de Mohamed VI. En ese marco, desempeñó un papel relevante en cuestiones económicas y de relaciones internacionales, incluyendo reformas estructurales como el programa de privatizaciones de 1993. Paralelamente, impulsó una intensa labor cultural: fundó en 1992 la Asociación Essaouira-Mogador y promovió el Festival Gnaoua y Musiques du Monde, convertido con el tiempo en una referencia cultural internacional.
Trayectoria, cultura y diplomacia discreta
Essaouira ocupa un lugar central en el retrato que Maroc Hebdo traza de Azoulay. La ciudad es presentada como un laboratorio de convivencia, moldeado por la superposición de memorias y culturas. En ese contexto se inscribe también su trabajo como defensor del patrimonio judío marroquí, con iniciativas como la restauración de sinagogas y la creación del centro de memoria Beit Dakira.
Su proyección internacional se refleja en responsabilidades como la presidencia de la Fundación Anna Lindh (UE) y la copresidencia de la Fundación Tres Culturas en Sevilla, así como en reconocimientos como la Orden de Isabel la Católica (España, 2021) y la Medalla Presidencial de Honor de Israel (2023). A ello se suma la trayectoria de su hija, Audrey Azoulay, actual directora general de la UNESCO.
El dossier incluye también el testimonio del exministro español de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos, quien afirma: "Para mí, André Azoulay es una de las figuras más importantes e influyentes que he conocido a lo largo de mi carrera política y diplomática". Moratinos recuerda su papel en negociaciones clave entre España y Marruecos, así como en iniciativas euromediterráneas y en los esfuerzos de paz en Oriente Medio.
Sobre este último punto, el diplomático subraya: "Azoulay siempre ha luchado por la paz", destacando su implicación tras la Conferencia de Madrid de 1991 y la organización de la cumbre económica regional de Casablanca en 1994. En el ámbito bilateral hispano-marroquí, lo define como un interlocutor clave, capaz de escuchar, comprender y defender posiciones sin romper el diálogo.
Con esta elección, Maroc Hebdo cierra el año proponiendo una figura que encarna, según la propia revista, la pluralidad como fuente de fuerza y la cultura como instrumento de cohesión, recordando que identidad y diálogo no son polos opuestos, sino pilares complementarios del proyecto marroquí contemporáneo ▪
