Libros

Douglas Murray y el libro que muchos necesitábamos leer

"Democracias y cultos a la muerte" (Ed. Nagrela, 2025) expone al lector judío a un proceso de terapia postraumática con el que reforzar muchas de sus propias creencias y valores. Al lector general, el libro le propone un espejo que refleja la decadencia de la democracia occidental y el desgaste de consensos alcanzados tras siglos de luchas.
Douglas Murray y el libro que muchos necesitábamos leer
(Foto: Canaán Lidor)
Elías L. Benarroch

Hace ya unos meses que me enviaron uno de los libros que más me ha costado asumir en los últimos años. No porque estuviera en desacuerdo con él. Más bien al contrario. Precisamente porque coincidía con gran parte de lo que decía, resultaba muchísimo más difícil hacerle una crítica honesta. Hay algo profundamente incómodo en enfrentarse a un autor que pone palabras a pensamientos que uno ya tenía, aunque quizá nunca había formulado con tanta claridad. Quizá, hacerlo con la clarividencia y contundencia de Murray sea una habilidad inherente.

Del periodista británico Douglas Murray había escuchado hablar como casi todos. Lo había visto incluso en Jerusalén en alguna conferencia. Pero fue tras la masacre del 7 de octubre de 2023 cuando su figura adquirió otra dimensión. Mientras gran parte del debate occidental parecía extraviarse entre relativismos, silencios calculados o análisis incapaces de llamar a las cosas por su nombre, Murray emergió como una de las voces más firmes en defensa de Israel y, en cierto modo, también en defensa de ciertos valores occidentales que muchos creíamos compartidos.

Douglas Murray libros 1

Finalmente tuve ocasión de saludarlo en Madrid, durante una cumbre organizada por la European Jewish Association (EJA) en mayo de 2025. Allí recibió el Premio Rey David de la EJA por su defensa del pueblo judío y de Israel. Recuerdo perfectamente la reacción de la sala. Los aplausos no eran solo para un escritor. Eran para alguien que había sabido verbalizar una sensación de abandono que gran parte del mundo judío europeo llevaba sintiendo meses y meses. Estamos tan escasos de amigos -pensé entonces- que la voz clara y alta de Murray funcionaba casi como un antídoto frente a la incoherencia moral, la obsesión antiisraelí y, en demasiados casos, el antisemitismo disfrazado de sofisticación política.

Poco después llegó la edición en español de "Democracias y cultos a la muerte", publicada por la editorial Nagrela en la segunda mitad de 2025 . Y ahí comprendí que Murray no había escrito simplemente un libro sobre Israel o Hamás. Había escrito un ensayo híbrido sobre Occidente. Es decir, el libro tiene ideas de ensayo —claramente—, pero formalmente no funciona como un ensayo clásico en sentido estricto. Y precisamente esa tensión explica parte de su fuerza… y también parte de sus limitaciones. Murray no escribe como un ensayista distante, sino como alguien que se siente parte de los dilemas y problemas que traslada al lector.

La bengala que iluminó las posiciones morales

El punto de partida de Murray es conocido: el 7 de octubre no fue únicamente un atentado terrorista de dimensiones inéditas desde la Shoá, sino también una especie de prueba moral para las sociedades occidentales. Una bengala de advertencia, en palabras del autor. Y "hay momentos en los que una bengala hace explosión y su luz nos permite ver exactamente dónde está situado cada uno", escribe.

Y es difícil no entender lo que quiere decir. Para muchos lectores, especialmente judíos europeos, el 7-O funcionó precisamente así. Personas, instituciones, universidades, medios de comunicación o movimientos políticos que durante años habían hablado el lenguaje universal de los derechos humanos reaccionaron ante la masacre con ambigüedad, frialdad o directamente justificación.

Douglas Murray 1
Douglas Murray durante su visita a Madrid el año pasado (Foto: Canaan Lidor)

Murray detecta algo que millones de personas percibieron intuitivamente: que tras décadas de discursos progresistas aparentemente asentados sobre el antifascismo y los derechos civiles, emergía de pronto una incapacidad alarmante para condenar el fanatismo cuando las víctimas eran judías o israelíes.

Y ahí reside buena parte de la fuerza del libro. Murray no escribe desde la neutralidad académica. Escribe desde la conmoción. Desde la sensación de que Occidente ha perdido confianza en sí mismo hasta el punto de no saber distinguir entre democracia y barbarie.

Su tesis central es conocida: Israel representaría, con todas sus imperfecciones, una democracia liberal basada en el pluralismo, los derechos individuales y la racionalidad política. Hamás y sus aliados encarnarían, por el contrario, lo que denomina "cultos a la muerte": movimientos capaces de glorificar el martirio, la destrucción y la violencia como ideales morales.

No es una idea completamente nueva. Pero sí adquiere una fuerza especial en el contexto posterior al 7-O, donde Murray percibe que lo que antes era asumido como normativo —la condena inequívoca del terrorismo, por ejemplo— ha dejado de serlo.

Un libro narrado desde la experiencia

Una de las virtudes más notables de esta mezcla de crónica periodística en primera persona y ensayo es precisamente su carácter profundamente vivencial. Murray no escribe desde un despacho universitario ni desde la asepsia de los grandes análisis geopolíticos. El libro está sellado por incontables viajes a la región, conversaciones con protagonistas, testimonios de víctimas y escenas observadas en primera persona.

Eso le da al texto una intensidad poco habitual. Hay momentos en los que el lector tiene la sensación de estar leyendo un reportaje de guerra; otros, un manifiesto moral; y otros, casi una reflexión civilizatoria sobre el futuro de Europa.

Douglas Murray en Madrid 2025
El escritor y periodista Douglas Murray durante una conferencia de la EJA en Madrid en mayo de 2025 (Foto: Enfoque Judío)

Especialmente impactante resulta su reflexión sobre "el mal": "Una fuerza que existe en el mundo y es la única explicación de por qué algunas personas hacen lo que hacen", sostiene al referirse a la masacre del 7 de octubre.

Confieso que esa idea me produjo una mezcla extraña de incomodidad y comprensión. Incomodidad porque las explicaciones absolutas siempre me generan prevención intelectual. Comprensión porque, después de ciertas imágenes y testimonios del 7-O, uno entiende por qué Murray siente que las categorías políticas tradicionales ya no bastan para explicar lo ocurrido.

El autor también aborda cuestiones especialmente espinosas, como la obsesión histórica del mundo árabe con Israel y los judíos: "No fue aquel Estado judío emergente quien no toleró a los árabes, sino el mundo árabe y musulmán el que fue incapaz de tolerar a los judíos". Y más adelante añade: "En mis viajes por el mundo árabe y musulmán no ha dejado de sorprenderme esta obsesión por Israel y los judíos…".

Se puede discutir el alcance de estas afirmaciones o sus matices históricos, pero sería deshonesto negar que Murray toca una herida real y largamente ignorada por parte de Occidente.

La crisis moral de Occidente

Probablemente la parte más poderosa del libro no sea la relacionada con Gaza, sino la dedicada a Europa y Estados Unidos.

Murray se muestra especialmente sorprendido por el modo en que el sentimiento antiisraelí emergió en universidades de élite como Harvard , MIT o Yale, donde sectores estudiantiles transformaron rápidamente la masacre de Hamás en una supuesta "lucha colonial" y "anti-imperialista".

Douglas Murray en EJA 2025
Murray en diálogo con Enfoque Judío en mayo de 2025 (Foto: Enfoque Judío)

Ahí el libro conecta con una angustia muy contemporánea: la sensación de que ciertas instituciones occidentales han perdido la capacidad de defender los valores que ellas mismas ayudaron a construir antes y después de la Segunda Guerra Mundial.

Y aunque el lector pueda discrepar en algunos puntos, cuesta negar que el autor describe fenómenos reales: la banalización del antisemitismo, la romantización de ciertos extremismos o la tendencia a interpretar cualquier conflicto exclusivamente bajo el esquema opresor-oprimido.

Una reflexión especialmente provocadora ayuda a entender parte del clima intelectual posterior al 7-O. "Dime de qué acusas a los judíos y te diré de qué te sientes culpable", escribe en uno de los pasajes más incisivos del libro. Para el autor, una parte del creciente antagonismo hacia Israel no puede entenderse únicamente en términos geopolíticos, sino también psicológicos. Murray sugiere que muchas sociedades occidentales proyectan sobre Israel sus propias culpas históricas: colonialismo, racismo, supremacismo o violencia estructural. Y precisamente por eso el Estado judío termina convertido en una especie de pantalla moral sobre la que Europa y parte de Occidente descargan conflictos internos que en realidad les pertenecen a ellos mismos.

Hay además otro aspecto que explica el enorme impacto emocional del libro: Murray escribe sin miedo en una época marcada por el cálculo permanente y la mezcla de intereses personales. Su claridad moral, argumentada desde la visión de que Israel es la línea de defensa más oriental de Occidente, resulta casi desconcertante.

Quizá por eso Democracias y cultos a la muerte ha conectado tan profundamente con tantos lectores judíos y occidentales tras el 7-O. No porque aporte siempre respuestas nuevas, sino porque expresa con una contundencia poco habitual preguntas, miedos y frustraciones que muchos ya sentíamos.

Y tal vez ahí resida precisamente la dificultad de enfrentarse críticamente al libro. No en discrepar de Douglas Murray, sino en descubrir hasta qué punto una gran parte de su diagnóstico ya habitaba dentro de nosotros mismos. Sencillamente, no queríamos verlo o no sabíamos expresarlo. Él lo hace consigue ambas cosas ▪