El impacto de un misil israelí en pleno centro de Teherán dejó, este martes, severamente dañada una sinagoga histórica, según Israel cuando atacaba a un alto mando iraní que se refugiaba en las inmediaciones. El Ejército israelí reconoció su autoría como "daño colateral" y aseguró que el objetivo era el alto mando militar y no el recinto de oraciones.
"Informes indicaron que una sinagoga cercana también resultó dañada en el ataque. Tzahal lamenta el daño colateral a la sinagoga y enfatiza que el ataque estaba dirigido a un objetivo militar de alto rango dentro de las fuerzas armadas del régimen", señaló el Ejército en una declaración difundida tras consultas periodísticas.
El edificio afectado fue identificado por medios estatales y redes sociales iraníes como la sinagoga Rafi Niya, ubicada cerca de la Plaza Palestina, una zona que ha registrado repetidos bombardeos en los últimos días antes del alto el fuego de dos semanas decretado por EEUU e Irán. Imágenes difundidas tras el ataque mostraban libros de oración judíos (sidurim), escombros y daños estructurales significativos en el interior del recinto. Fuentes independientes confirmaron la ubicación y señalaron que el rabino David Sasani, miembro del Beit Din de Teherán, fue visto evaluando los daños en el lugar.
Una comunidad mermada por la Revolución islámica
La agencia estatal IRNA había asegurado que el edificio había sufrido daños "significativos" y material audiovisual del sitio afectado corroboraba las consecuencias del ataque.
El representante judío en el Parlamento iraní, Homayoun Sameh, condenó el ataque en duros términos subrayando además su coincidencia con la festividad de Pésaj. "El régimen sionista no mostró misericordia hacia esta comunidad durante las festividades judías y atacó una de nuestras sinagogas antiguas y sagradas", afirmó. En la misma línea, agregó: "Lamentablemente, durante este ataque, el edificio de la sinagoga fue completamente destruido y los rollos de la Torá permanecen bajo los escombros".
Distintas grabaciones en persa que circularon en redes sociales mostraron a testigos en las inmediaciones asegurando que el ataque había impactado en un área residencial adyacente, alimentando versiones contradictorias sobre si la sinagoga había sido objetivo directo -por hallarse allí algún mando iraní- o si resultó afectada por la cercanía de otro blanco militar.

Las cuentas vinculadas al régimen iraní difundieron rápidamente las imágenes del daño, enmarcando el episodio como una agresión directa contra la minoría judía del país. Sin embargo, las autoridades iraníes continuaron sosteniendo que el conflicto es contra el "régimen sionista" y no contra los judíos como comunidad, una distinción reiterada en su discurso oficial.
El régimen islamista de Irán, país que llegó a albergar una importante comunidad judía desde hace 2.000 años -según algunas fuentes, desde el siglo VIII a.e.c.,- ha buscado históricamente proyectarse como protector de su comunidad judía —aún la más numerosa de Medio Oriente fuera de Israel— mientras mantiene una retórica fuertemente antiisraelí.
Actualmente, se estima que entre 8.000 y 15.000 judíos viven en Irán, una cifra muy inferior a los cerca de 120.000 que residían en el país antes de la Revolución Islámica de 1979. La diáspora judeo-persa se estima en unas 300.000 personas, la gran mayoría en Israel y con importantes comunidades en EEUU.
Por confirmar el alcance del daño
Israel ha rechazado categóricamente la acusación de un ataque deliberado contra un sitio religioso. "Israel no ataca sinagogas. Quien diga lo contrario cree que la gente es ingenua", dijo un funcionario israelí citado por medios periodísticos de ese país. En la misma línea, la Oficina del Primer Ministro sostuvo que "Irán dispara misiles contra civiles, Israel ataca infraestructura terrorista. Misiles contra civiles frente a ataques de precisión contra objetivos terroristas. Esa es la diferencia".
El Ejército precisó a su vez que el blanco del ataque era un alto comandante del cuartel general Khatam al-Anbiya, el mando de emergencia militar iraní. Además, aseguró haber tomado medidas para reducir daños a civiles, incluyendo el uso de municiones de precisión y vigilancia aérea, y aclaró que los resultados del operativo continúan bajo revisión.
Informes internos del Ministerio de Asuntos de la Diáspora israelí indicaron que la existencia de daños en la sinagoga está respaldada por "varias fuentes, aunque todas ellas iraníes". En tanto, imágenes analizadas por agencias internacionales mostraron rescatistas trabajando entre escombros, donde también se observaban lo que parecían ser textos religiosos en hebreo.
Por su parte, medios iraníes ofrecieron versiones dispares sobre el grado de destrucción. Mientras algunos reportaron daños severos en partes del edificio, otros afirmaron que la sinagoga fue completamente destruida, una diferencia que, según evaluaciones israelíes, podría responder a fines propagandísticos.
Otro elemento que complejiza la lectura del episodio es la posible proximidad del objetivo militar. Según reportes de agencias iraníes, el blanco principal habría sido un edificio residencial adyacente, y la intensidad de la explosión habría provocado daños en al menos cinco bloques cercanos, incluida la sinagoga ▪
