La Asociación Judía Europea (EJA, por sus siglas en inglés) ha iniciado un proceso legal contra el dueto Bob Vylan después de su actuación del 2 de diciembre en la sala Ancienne Belgique de Bruselas, donde se dirigieron al público en cánticos como "Muerte a las FDI" y "Todo el mundo odia a la policía", mientras mostraba una camiseta con el logo de Samidoun, una organización señalada oficialmente como vinculada al terrorismo en varios países y actualmente en proceso de designación formal como grupo terrorista, con actividades prohibidas ya en varias jurisdicciones.
En un comunicado, la EJA calificó lo sucedido como "un fracaso moral y un riesgo para la seguridad de la sociedad belga".
El juez de instrucción del Tribunal de Primera Instancia de Bruselas recibió la denuncia presentada por el abogado Christophe Boeraeve y por el asesor legal de la EJA, Shlomo Dahan.
Bob Vylan es un dúo de punk rap de Londres que fusiona punk, hip hop, grime y hardcore, con letras críticas hacia el establishment británico y diversas formas de desigualdad y discriminación. Sus miembros mantienen sus nombres reales en privado por considerar que operan en un contexto de vigilancia. Han lanzado cuatro álbumes entre 2019 y 2024 y se han posicionado contra Israel en repetidas ocasiones exhortando en sus conciertos a "matar a las IDF". El gobierno de Donald Trump les ha anuló sus visados frustrando una gira por Estados Unidos.
Apertura de una investigación judicial en Bruselas
El magistrado belga autorizó la apertura de una investigación sobre el concierto por presuntos delitos que incluyen: incitación a la discriminación, al odio o a la violencia; difusión de ideas fundamentadas en el odio racial; asistencia a un grupo que promueve la discriminación; provocación pública a cometer un delito terrorista; glorificación del terrorismo; participación en las actividades de un grupo terrorista; y provocación a cometer delitos contra la autoridad pública.
El comunicado subraya que en Israel el servicio militar es obligatorio para todos los ciudadanos, por lo que cualquier llamamiento a la muerte de soldados del IDF se entiende, en principio, como un llamamiento contra todos los israelíes y, por extensión, contra todos los judíos.
Para la EJA, que miles de personas fueran "incitadas y enardecidas para pedir la muerte de una inmensa mayoría de los israelíes, insultando a la policía belga" constituye una amenaza directa para la seguridad pública y evidencia un "profundo fracaso moral" que debe preocupar a las autoridades belgas.
Boeraeve y Dahan precisaron en su denuncia los límites legales que rigen este tipo de actuaciones. "Critiquen la política israelí cuanto quieran. Pero llevar a miles a pedir la muerte de la inmensa mayoría de israelíes no es discurso: es pura incitación", afirmaron.
"Algunos podrían llamarlo rock and roll —arte provocador—. Pero existe un límite. La ley belga lo traza con claridad. Cuando lideras a una multitud para pedir la muerte de personas definidas por su nacionalidad, ese límite se cruza", destacó la organización.
Denuncia ante UNIA y señalamiento de Samidoun
Además de la vía judicial, la EJA ha presentado una denuncia oficial ante UNIA, la autoridad federal belga encargada de combatir la discriminación. La organización solicita a este organismo que investigue lo ocurrido y evalúe posibles intervenciones públicas o legales en respuesta a la incitación registrada durante el concierto.
El comunicado recuerda asimismo que Samidoun, la organización cuyo logo fue exhibido por el dúo de punk rap en su camiseta, está clasificada en varias jurisdicciones como vinculada al terrorismo y sus actividades están prohibidas en otros países. Por ello, su aparición en un acto multitudinario en la capital belga no debería ser considerada un gesto artístico sin consecuencias, sino un elemento relevante en el análisis del incidente.
El caso adquiere una dimensión particular en un contexto europeo marcado por un aumento de discursos de odio y por tensiones relacionadas con conflictos internacionales que se reflejan en el espacio público. Para la EJA, la respuesta institucional es clave para evitar la normalización de mensajes extremos en eventos culturales de gran asistencia.
"Lo ocurrido no es un fallo moral y un riesgo para la seguridad pública"
El presidente de la EJA, el rabino Menachem Margolin, insistió en que el incidente debe ser tomado con seriedad por las autoridades belgas. "La libertad de expresión es un pilar de la democracia. La reconocemos y la defendemos", señaló. "Pero cuando un artista lleva a miles a corear la muerte de otros, cuando la hostilidad hacia las fuerzas del orden se normaliza, se cruza una línea roja".
Margolin advirtió que "el silencio no es neutralidad, es complicidad" y confirmó que la asociación ya ha iniciado acciones legales y ha presentado la denuncia ante UNIA. "Ahora esperamos que las autoridades actúen. Lo sucedido en Ancienne Belgique no es solo una falta moral: es una amenaza para la seguridad pública en Bélgica, y exige una respuesta firme", añadió.
En su comunicado, la EJA reitera que los hechos deben ser analizados estrictamente en el marco de la ley belga y de las normas europeas contra la incitación al odio y al terrorismo, y que lo ocurrido supone una prueba para la capacidad del Estado belga de reaccionar ante manifestaciones públicas que exceden los límites del discurso protegido ▪
