La Asamblea General de la Unión Europea de Radiodifusión (UER), reunida este jueves en Ginebra, aprobó las reformas del Festival de Eurovisión propuestas por su dirección y evitó votar la posible exclusión de Israel. La moción salió adelante por una amplia mayoría —738 votos frente a 264 y 120 abstenciones—, un resultado que zanjó cualquier intento de apartar a la cadena pública israelí KAN de la edición de 2026.
Tras conocerse el desenlace, la reacción desde España fue inmediata. RTVE anunció en su cuenta de X que el país no participará en el certamen del próximo año. "RTVE ha anunciado la retirada de España del Festival de Eurovisión tras las votaciones celebradas en la 95ª Asamblea General de la UER hoy en Ginebra", difundió la corporación pública. España no estará sola: Países Bajos, Irlanda y Eslovenia también confirmaron su retirada, mientras Bélgica e Islandia adelantaron que comunicarán su decisión "en los próximos días".

Tensiones entre Madrid, Ginebra y Jerusalén
Más allá de la decisión final, el debate expuso fuertes fricciones. En la propia asamblea, el presidente de RTVE, José Pablo López, criticó públicamente a la UER por llevar la cuestión israelí al pleno en vez de resolverla internamente.
"La dirección de UER y Eurovisión van a someter hoy a la organización a la mayor tensión interna de su historia. Nunca se debería haber llegado a este punto", afirmó. López insistió en que "las sanciones a Israel por sus incumplimientos reiterados en Eurovisión se deberían haber adoptado en el ámbito ejecutivo" y lamentó que la Unión se convierta en "una organización condicionada por intereses políticos y comerciales". Como si la suya propia, no fuera política.
La posición de España se formalizó horas después mediante un comunicado de RTVE. En él, su secretario general, Alfonso Morales, expresó las "serias dudas" del ente sobre la participación israelí. "La situación en Gaza, a pesar del alto el fuego y la aprobación del proceso de paz, y la utilización del certamen para objetivos políticos por parte de Israel, hacen cada vez más difícil mantener Eurovisión como un evento cultural neutral", dijo. RTVE, apoyada por siete países, logró que las votaciones fueran secretas y pidió incorporar otra para suspender temporalmente a KAN durante al menos un año. Pero una "contundente mayoría", liderada por Alemania, que había advertido que se retiraría del concurso si Israel no participaba, rechazó siquiera abrir el melón y llevar a cabo la votación.
Alegría en Israel
En Israel, la noticia tuvo un efecto contrario. El presidente Itzjak Herzog celebró abiertamente la decisión de la UER. "Israel merece estar representado en todos los escenarios del mundo, una causa con la que estoy total y activamente comprometido", afirmó antes de añadir: "Me complace que Israel vuelva a participar en el Festival de la Canción de Eurovisión… espero que siga defendiendo la cultura, la música y la amistad entre las naciones".
Desde el Gobierno, el ministro de Cultura y Deportes Miki Zohar coincidió: "la música conecta a las personas y a los países" y agradeció el apoyo recibido.
El respaldo más sólido a Israel llegó de Alemania y Austria. Responsables del Gobierno alemán habían avisado de que su país debería replantearse su presencia si Israel era excluida; y la ORF austríaca, anfitriona de 2026, reiteró su deseo de contar con los representantes israelíes, que no fallan desde 1973 y han ganado el certamen cuatro veces.
España se baja del escenario
Mientras el foco europeo se desplazaba hacia la fractura dentro de la UER, en Israel los medios destacaron la intensa labor diplomática que evitó la expulsión.
El Gobierno de Biniamín Netanyahu había volcado todo su peso en la defensa de la participación de Israel en la creencia de que, si era apartada, seguiría un boicot internacional más amplio en otros aspectos como el deporte e instituciones culturales.
"Acojo con satisfacción la decisión de la Unión Europea de Radiodifusión. Me avergüenzo de aquellos países que decidieron boicotear un concurso musical como Eurovisión debido a la participación de Israel. La desgracia se ha vuelto contra ellos", escribió por redes el ministro de Exteriores de Israel, Gideón Saar.
Según informó Ynet, el director general de KAN, Golan Yochpaz, y la abogada Ayelet Mizrahi, trabajaron durante meses para frenar iniciativas de boicot. El presidente Herzog incluso creó un equipo específico en la residencia oficial para evitar un veto que, según su entorno, podía "convertirse en una bola de nieve diplomática".
El portal israelí señaló también que los nuevos reglamentos del festival —entre ellos, aumentar el peso de los jurados, reducir de 20 a 10 los votos por espectador y reforzar los sistemas de detección de votación fraudulenta— fueron diseñados teniendo en cuenta las controversias de los últimos años en torno a Israel. Estas medidas, explicó ynet, buscaban servir como "palo y zanahoria": un gesto hacia Israel, pero también una respuesta a quienes criticaban el supuesto voto masivo coordinado de comunidades judías.
La hipocresía de algunos países
Durante el debate en Ginebra, delegados de Bélgica, Eslovenia y Turquía manifestaron su oposición frontal a la presencia de Israel, mientras que Reino Unido pidió no "politizar la competición". En el blanco de las quejas de algunos países no sólo las consecuencias de la guerra en Gaza, sino también la "politización" de las últimas canciones israelíes y la supuesta coordinación de votos a favor de Israel por parte de colectivos judíos o pro-israelíes.
Una politización harto reflejada a lo largo de la historia del festival, con votos contundentes (12 puntos) entre Austria y Alemania, Grecia y Chipre, e incluso España y Portugal.
Además, basta observar el voto de Países Bajos y de España en las dos últimas ediciones para hablar de politización. Mientras el jurado de ambos países no daba ningún punto a las candidatas israelíes de 2024 y 2025, el voto popular en ambos casos fue de 12 puntos.
Reunión tensa
La situación dentro de la sala fue tensa. Las delegaciones de Argelia y Turquía abandonaron el pleno durante la intervención del presidente de KAN, informó esta corporación.
Finalmente, la UER difundió una declaración en la que celebró el respaldo mayoritario a las reformas: "Los miembros muestran un apoyo claro a fortalecer la confianza y la neutralidad… todos los que deseen participar en 2026 y cumplan las nuevas normas podrán hacerlo". La presidenta de la UER, Delphine Ernotte Cunci, calificó el resultado como "una demostración de compromiso con la transparencia y la unidad cultural".
Mientras tanto, en España el Gobierno cerró filas con la decisión de RTVE. El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, consideró que el ente público actuó de manera "correcta" al priorizar los derechos humanos frente a los intereses económicos. La retirada supone la primera ausencia española desde 1961 —salvo 2020, cancelado por la pandemia—, un hito notable para uno de los países con más participaciones y con una audiencia fiel: en 2025, la retransmisión superó el 50% de cuota con casi seis millones de espectadores.
La ausencia de RTVE implica asimismo que no hará su aporte al concurso como parte del grupo de los "Big Five" –los cinco países que más aportan y que, por ello, tienen acceso directo a la final- y no tendrá los derechos de emisión que, ahora, la UER podrá vender a otra televisión ▪
