La decisión del Gobierno Vasco de otorgar el Premio René Cassin 2025 de Derechos Humanos a la relatora de la ONU Francesca Albanese ha desatado una reacción conjunta de las máximas instituciones judías de España y Francia, que consideran que su concesión a quien ha sido acusada de antisemitismo por varios gobiernos, no respeta los valores que representó el jurista judeo-francés.
La Federación de Comunidades Judías de España (FCJE) y el Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia (CRIF) expresaron su "profundo desacuerdo" ante la concesión del galardón en un comunicado en el que ambas organizaciones recuerdan los comentarios de Albanese —relatora especial de Naciones Unidas sobre los territorios palestinos— estos dos últimos años han sido objeto de un amplio rechazo internacional.
"Los comentarios antisemitas y la complacencia hacia el terrorismo que se le atribuyen a la señora Albanese han sido claramente denunciados por Francia, Alemania, Estados Unidos, así como por importantes organizaciones judías internacionales", señala el texto.
El Gobierno vasco anunció la concesión del premio a la relatora el pasado lunes, considerando que "guiada por los principios de legalidad, justicia y dignidad humana, Albanese ha contribuido a visibilizar la situación de las personas afectadas por la ocupación y el conflicto, así como a promover la rendición de cuentas y el respeto efectivo de los derechos universales".
Pero tanto la FCJE como el CRIF consideran especialmente grave la reacción de Albanese cuando fue consultada por lo que el presidente Emmanuel Macron calificó como "la mayor masacre de judíos del siglo XXI". Según recuerdan ambas instituciones, la relatora respondió "con una desfachatez que revela su incapacidad para reconocer la realidad de los crímenes del 7 de octubre, negándose a admitir su carácter antisemita".
Desde hace años el País Vasco es uno de los epicentros de actividad de grupos propalestinos y del movimiento BDS, y desde la masacre del 7-O las manifestaciones contra Israel han sido constantes.
Un premio en disputa
Para la FCJE y el CRIF, la actitud de Albanese ante la masacre del 7 de octubre y la guerra en Gaza es "incompatible" con el espíritu del premio que lleva el nombre de René Cassin e insisten en que no puede desligarse el reconocimiento de la trayectoria del jurista francés de los valores que defendió a lo largo de su vida.
El pronunciamiento recuerda que René Cassin, autor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, premio Nobel de la Paz y figura clave en la construcción del sistema internacional de protección de derechos, fue "ferviente defensor de la justicia", manteniendo un "apego inquebrantable a la paz, la dignidad humana y al derecho del pueblo judío a vivir con seguridad".
Las organizaciones firmantes apuntan que este legado no puede ser reinterpretado a la luz de posiciones que consideran incompatibles con la defensa universalista de los derechos humanos. Por ello, sostienen que reconocer a Albanese supone un grave desajuste entre el espíritu del premio y la trayectoria de la galardonada.
El legado de René Cassin y la controversia creciente
En su declaración conjunta, la FCJE y el CRIF afirman sin ambages que "conceder este premio a la señora Albanese constituye una deformación del legado de Cassin y un grave malentendido sobre los valores de los derechos humanos". Para ambas instituciones, la polémica no se reduce a una discrepancia puntual, sino que refleja una preocupación más profunda por la forma en que ciertos discursos —especialmente los que rodean a la relatora— estarían distorsionando el análisis de los ataques del 7 de octubre y su significado.
El comunicado insiste en que el núcleo de la controversia reside en la negativa de Albanese a reconocer el carácter antisemita de los crímenes, algo que las organizaciones consideran esencial para comprender la magnitud de los hechos y para preservar una lectura rigurosa de los principios de derechos humanos.
El posicionamiento conjunto de la FCJE y el CRIF refuerza, además, el mensaje político que ambas instituciones desean transmitir: la necesidad de que los reconocimientos públicos vinculados a figuras emblemáticas de los derechos humanos mantengan la coherencia con los valores que dichas figuras representaron.
El texto concluye advirtiendo que la decisión del Gobierno Vasco de otorgar el Premio René Cassin a Francesca Albanese no solo desvirtúa la memoria de René Cassin, sino que alimenta un debate que seguirá abierto mientras persistan las discrepancias sobre el enfoque de la relatora respecto a los acontecimientos del 7 de octubre y su interpretación en el marco internacional de derechos humanos ▪
