El silencio del Ayuntamiento de Barcelona y de la Generalitat ante la expulsión de dos mujeres judías por portar una Estrella de David provoca indignación en la comunidad judía y eleva la presión internacional sobre las autoridades catalanas.
Mientras la investigación policial sigue su curso y el caso ha llegado incluso a instancias diplomáticas estadounidenses e israelíes, los principales responsables políticos de Cataluña no han emitido hasta ahora ninguna condena pública por un incidente que ya es investigado como un posible delito de odio. La Comunidad Judía de Barcelona (CJB) denunció esta ausencia de reacción institucional al señalar este martes que "la condena no debería depender de cálculos políticos ni de la identidad de las víctimas", en referencia al silencio del Ayuntamiento de Barcelona y de la Generalitat.
Un suceso que ha captado atención internacionales
La polémica se originó el pasado 29 de mayo durante un evento privado celebrado en Sauna Thermas, en Barcelona. Según la denuncia presentada por dos mujeres judías estadounidenses residentes en la ciudad, se les impidió el acceso después de que una de las organizadoras les preguntara si eran sionistas y advirtiera sobre la presencia visible de una Estrella de David en uno de sus collares.
Los hechos fueron difundidos por el influencer Hen Mazig, que publicó un vídeo grabado por las propias afectadas en el que se observa una discusión a las puertas del establecimiento. De acuerdo con las escenas, la identidad judía de las mujeres habría sido vinculada directamente a la decisión de impedirles la entrada, lo que posteriormente derivó en un altercado que obligó a intervenir al personal de seguridad y a los Mossos d’Esquadra.
La repercusión del caso ha trascendido rápidamente el ámbito local. El Consulado General de Estados Unidos en Barcelona confirmó públicamente que sigue de cerca lo ocurrido y expresó una condena explícita de los hechos. En un comunicado difundido en redes sociales, la representación diplomática afirmó: "Condenamos este acto de discriminación contra ciudadanos estadounidenses. Pedimos una revisión exhaustiva de lo ocurrido y una respuesta clara por parte de las autoridades locales".
Silencio institucional y malestar en la comunidad judía
La reacción de la Comunidad Judía de Barcelona ha sido especialmente dura respecto a la falta de pronunciamientos políticos. La entidad recordó que las administraciones públicas financian organismos cuya misión incluye la defensa de la igualdad y la lucha contra la discriminación, por lo que considera difícil justificar la ausencia de una respuesta pública.
En su mensaje, la CJB manifestó su confianza en que tanto la Fiscalía como las fuerzas de seguridad actuarán con profesionalidad y respeto a la ley, pero advirtió de que la respuesta al odio no puede limitarse exclusivamente al ámbito judicial. "La respuesta al odio no puede ser solo judicial; también debe ser política y moral", señaló la organización.
La crítica adquiere mayor relevancia debido a la sensibilidad que las instituciones catalanas suelen mostrar frente a otros casos de discriminación. Diversos miembros de la comunidad judía consideran que la falta de una condena pública transmite un mensaje de indiferencia cuando las víctimas son identificadas como judías o cuando los incidentes están relacionados con el antisemitismo.
Mientras tanto, los Mossos d’Esquadra han confirmado la apertura de una investigación por un posible delito de odio. Según informó la agencia EFE, una patrulla acudió al lugar de los hechos la misma noche del incidente, identificó a las personas implicadas y recogió la denuncia formal presentada por las afectadas. La investigación busca determinar exactamente qué ocurrió y si existió una vulneración de la legislación vigente en materia de igualdad y no discriminación. La identidad de las posibles sospechosas ha sido difundida por redes sociales.
Investigación abierta y repercusión internacional
El caso ha generado además una importante reacción fuera de España. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel calificó lo sucedido como "otro ataque antisemita en España" y pidió a las autoridades actuar con firmeza. En su comunicado sostuvo que exigir a una persona judía distanciarse del sionismo para ser aceptada constituye una forma evidente de antisemitismo.
También las principales comunidades judías internacionales, entre ellas el Congreso Judío Europeo, condenó los hechos.
La controversia también ha tenido consecuencias directas para los organizadores del evento. La dirección de Sauna Thermas anunció este fin de semana que dejará de colaborar con el colectivo Bolleras al Vapor, responsable de la actividad privada celebrada el 29 de mayo. El establecimiento afirmó que las decisiones adoptadas durante el evento no representan los valores del local y reiteró su rechazo a cualquier forma de discriminación.
En un comunicado oficial, la empresa subrayó que considera inaceptable impedir el acceso a una persona por portar símbolos vinculados a su identidad cultural, religiosa o nacional. Asimismo, aseguró que revisará con mayor rigor los eventos organizados por terceros para evitar situaciones similares en el futuro.

Por su parte, ACOM ha anunciado que estudia acciones legales por posibles vulneraciones de la legislación sobre igualdad de trato, delitos de odio y normativa de establecimientos públicos.
Mientras avanzan las investigaciones y continúan acumulándose las reacciones nacionales e internacionales, la ausencia de una respuesta política clara por parte de las autoridades catalanas sigue siendo uno de los aspectos más cuestionados de un caso que ha reabierto el debate sobre el antisemitismo contemporáneo en España y sobre la capacidad de las instituciones para responder de manera coherente ante cualquier forma de discriminación, independientemente de quiénes sean las víctimas ▪
