Mundo Judío

Marruecos encarga un informe forense sobre el parecido entre Hasán II y su presunta hija judía Jane Benzaquen

La firma británica que hizo el informe biométrico cuestiona el valor probatorio de la similitud facial mientras Rabat mantiene su negativa a una prueba de ADN, informó en exclusiva "El Independiente".
Marruecos encarga un informe forense sobre el parecido entre Hasán II y su presunta hija judía Jane Benzaquen
(Foto: Redes)
Actualizado el 16/2/2026, 00:12 hs.

Marruecos ha encargado en secreto a expertos británicos un informe forense para desacreditar el supuesto parecido físico entre el difunto monarca Hasán II y Jane Benzaquen, quien reclama ante tribunales europeos y estadounidenses ser hija biológica del soberano alauí. El documento, de 53 páginas y al que tuvo acceso en exclusiva el periodista Francisco Carrión, del medio El Independiente, forma parte de una estrategia jurídica para frenar un proceso cuyo desenlace podría resolverse mediante una única prueba científica: el análisis de ADN, a la que Marruecos se opone.

"El parecido facial, cuando se considera de forma aislada, es un indicador poco fiable de la relación biológica, especialmente en las comparaciones entre presuntos padres e hijas", subraya el informe elaborado por la firma británica SRi Forensics. El dictamen sostiene que las similitudes observadas se encuentran dentro del rango de variación humana normal, siendo "compatibles con un parecido casual entre individuos no emparentados de entornos poblacionales comparables".

Y concluye: "En resumen, las pruebas disponibles ofrecen un apoyo limitado a la existencia de una relación biológica y, por lo tanto, deben interpretarse con mucha cautela". El encargo fue tramitado a través del bufete Perspicere el 9 de octubre de 2025, según El independiente.

La elaboración de este dictamen coincide con la negativa de Marruecos a facilitar el acceso a muestras médicas del antiguo monarca —que, según la defensa de Benzaquen, se conservan en hospitales estadounidenses— y que permitirían realizar una prueba genética concluyente. La mujer ha pedido recientemente a tribunales estadounidenses que faciliten muestras de ADN que se encuentran en hospitales de ese país.

Un litigio que se activa en Bélgica y Estados Unidos

Frente a la idea de una reclamación enquistada durante más de veinte años, la defensa de Benzaquen sostiene que no existieron procedimientos judiciales formales de investigación de paternidad hasta 2023, cuando se presentó en Bélgica la primera demanda para intentar establecer la filiación. Con anterioridad, las actuaciones se limitaron a episodios extrajudiciales y a una causa iniciada en 2019 cuyo objetivo era impugnar una paternidad previamente atribuida, no investigarla.

El procedimiento abierto en Estados Unidos deriva directamente de la causa belga y tiene un alcance concreto: el acceso a registros médicos históricos de Hasán II, depositados en clínicas del país durante las visitas del monarca. El tribunal estadounidense no está llamado a pronunciarse sobre la filiación, pero su decisión podría desbloquear el acceso a la que ambas partes reconocen como la única prueba científicamente definitiva.

En este contexto, la negativa de Rabat a facilitar muestras médicas mantiene el litigio en el terreno de los informes periciales y las estrategias procesales, informó el Independiente.

La fotografía, eje del informe y punto de disputa

El informe encargado por Marruecos pone el foco en una fotografía comparativa —un montaje con los rostros de Hasán II y Benzaquen lado a lado—. Según los peritos británicos, la imagen del monarca podría haber sido objeto de modificaciones digitales, como recortes, suavizado de la piel y ajustes de tono y geometría, destinadas a aumentar la similitud percibida. Algunas de las fotografías empleadas en el documento proceden de informaciones publicadas por El Independiente.

El documento sostiene que esa imagen ha desempeñado un papel central en la narrativa pública del caso. Sin embargo, la defensa de Benzaquen rechaza que la fotografía haya sido el pilar del procedimiento judicial. "Es indiscutible que el parecido físico puede indicar una probabilidad significativa de paternidad. Sin embargo, nuestros expertos llegan a conclusiones diferentes en cuanto al grado de parecido, y sus conclusiones se presentarán ante el tribunal en Bélgica. Nuestros expertos han examinado un número considerable de fotografías originales sin editar como parte de su evaluación y, en cualquier caso, las imágenes hablan por sí solas", señaló el bufete.

Además, la defensa sostiene que el experto contrario "pasó por alto varios puntos de similitud llamativos" y recuerda que incluso el propio informe reconoce cierto nivel de parecido, aunque lo considere insuficiente como prueba autónoma, siempre según El Independiente.

Estrategia jurídica frente a prueba biológica

Más allá del debate sobre imágenes, la familia Benzaquen afirma que existen otros elementos probatorios incorporados al procedimiento, incluidos testimonios y documentación que, según su versión, acreditan una relación entre el entonces príncipe y la madre de la demandante, así como intentos de ocultar el embarazo desde el Palacio Real.

"Esta probabilidad debe considerarse junto con el conjunto más amplio de pruebas, incluidos los testimonios y la documentación que indican una relación entre el presunto padre y la madre", detallan.

"En conjunto, las pruebas apuntan a una alta probabilidad. Sin embargo, el Reino de Marruecos sigue negándose a realizar una prueba definitiva, que resolvería el asunto de forma concluyente", agregan. Según su versión, Jane Benzaquen y su familia han ofrecido reiteradamente someterse a una prueba de ADN bajo supervisión judicial, mientras que la Casa Real marroquí no ha aceptado esa vía ni ha propuesto una alternativa biológica equivalente.

La ofensiva forense, según el mencionado medio, se inscribe en una estrategia jurídica más amplia dirigida por el bufete internacional A&O Shearman, que representa al Estado marroquí en los distintos procedimientos. Mientras los tribunales belgas se preparan para un proceso largo y la justicia estadounidense decide sobre el acceso a los registros médicos, el núcleo del conflicto permanece intacto: una prueba genética podría cerrar el caso de forma definitiva. Todo lo demás —informes, fotografías y estrategias procesales— orbita alrededor de esa ausencia ▪