El nacimiento de Or Atzilut, una nueva comunidad ortodoxa impulsada por antiguos socios de la Comunidad Judía de Alicante (CJAL), coincide con la visita que este domingo realizará el presidente de la FCJE, David Obadía, para intentar encauzar la crisis que llevó al aplazamiento de las elecciones y a la intervención temporal de la federación.
El nuevo grupo reúne inicialmente a algo más de una quincena de socios, según sus promotores, entre ellos Daniel Waknín y Aharón Franco, presidente y vicepresidente de Or Atzilut (Luz noble/celestial/divina). El proyecto defiende un modelo basado en el cumplimiento estricto de la Halajá, la actividad cultural y una mayor apertura social, con el objetivo de alcanzar el "verdadero potencial" de la comunidad judía alicantina y extender su actividad a otros puntos de la provincia.
Waknín fue uno de los dos candidatos a presidir la CJAL en las elecciones de julio que fueron finalmente suspendidas. El otro era su histórico presidente, Armando Azubel, que había cedido el cargo en la anterior elección a José Benatar.
"Para nosotros el mensaje es de unir y de hacer las cosas bien, de buscar crecimiento y unión; no queremos división", explicó Waknín a Enfoque Judío. El nuevo proyecto, según sus impulsores, pretende ofrecer una alternativa a la situación que atraviesa actualmente la comunidad.

Una comunidad definida por la Halajá
Desde Or Atzilut sostienen que la ruptura responde tanto a discrepancias personales como a dos concepciones diferentes sobre qué debe ser una comunidad judía y qué significa que se defina como "ortodoxa".
Institucionalizada en 2005, la CJAL ha tenido una identidad variada por las pequeñas dimensiones de la comunidad, aunque está afiliada a la FCJE, que sólo admite kehalim ortodoxos. Además, según Waknín, sus propios estatutos la definen como una comunidad ortodoxa, pero durante los últimos años se habría producido un distanciamiento entre esa identidad y determinadas prácticas desarrolladas en su seno.
Los promotores aseguran que no pretenden juzgar la vida religiosa privada de los miembros de la CJAL, sino reclamar coherencia entre la identidad institucional y las normas que figuran en sus estatutos. Entre las cuestiones que consideran esenciales están la kashrut y el mantenimiento de criterios halájicos de judeidad para el acceso a determinadas responsabilidades comunitarias.
Or Atzilut cuenta actualmente con unos 15 hombres, según sus promotores, todos ellos judíos halájicamente y comprometidos con la observancia religiosa. Su objetivo es mantener los rezos y las celebraciones religiosas bajo criterios ortodoxos, al tiempo que diferencian entre la participación en la vida comunitaria y el ejercicio de determinadas responsabilidades religiosas.
Waknín resume así su posición: "para ser socio con voto se tiene que ser judío". Los promotores sostienen que una persona puede participar de la vida comunitaria sin que ello implique necesariamente que pueda ejercer las mismas funciones o derechos estatutarios.

Or Atzilut pedirá utilizar las instalaciones para sus servicios (Foto: Archivo)
Cultura, educación y presencia social
Waknín, que lleva alrededor de dos años viviendo en Alicante y algo más de año y medio vinculado a la CJAL, está acompañado en el proyecto por Aharón Franco, con una trayectoria anterior en la vida cultural judía de la provincia.
Franco considera que la actividad comunitaria de los últimos años se había reducido considerablemente. "Es una comunidad muy burocratizada, una comunidad que socialmente no tiene apenas presencia", afirma.
El nuevo proyecto pretende combinar la actividad religiosa con educación, cultura y acción social. Franco, que en el pasado estuvo al frente de una fundación dedicada a la cultura judía sefardí en la Región de Murcia, resume su planteamiento: "La comunidad también es la cultura judía, la cultura sefardí, ocuparse de asuntos sociales y estar presente en la sociedad".
Los promotores consideran que existe un potencial judío mucho mayor del que refleja el número actual de socios. Hablan de alrededor de 200 familias judías en Alicante y más de 30 niños. También señalan que parte de los judíos residentes en la provincia desconoce la existencia de una comunidad organizada o ha dejado de participar en ella por ciertos comportamientos y actitudes internos.
Or Atzilut quiere además impulsar actividades culturales y educativas, recuperar la memoria judía de Alicante y conectar con judíos procedentes de Francia, Israel y otros lugares que se han instalado en la Costa Blanca. Franco destaca especialmente el patrimonio histórico de la provincia: "Hay muchas cosas interesantes por desarrollar y recuperar la memoria, que es de todos los alicantinos".
En Alicante existe además otra comunidad judía en Benidorm, con la que Or Atzilut aspira a intensificar las relaciones de cooperación.

La FCJE interviene en la crisis de la CJAL
El nacimiento de la nueva comunidad se produce mientras la CJAL atraviesa una crisis institucional que desembocó en el aplazamiento de las elecciones y en la asunción temporal por parte de la FCJE de las funciones de presidencia, secretaría y tesorería.
A la reunión informativa de este domingo acudirá el presidente de la federación, David Obadía, después de que a finales de julio la FCJE asumiera temporalmente la gestión de la comunidad tras semanas de discrepancias sobre el proceso electoral, los requisitos estatutarios y la identidad religiosa de la CJAL. La intervención fue requerida por una parte de los propios socios.
Enfoque Judío solicitó también el testimonio de Armando Azubel, el otro aspirante a la presidencia, pero este declinó hacer declaraciones y señaló que "prefiere pronunciarse en el momento oportuno".
Uno de los asuntos que deberá abordarse es el futuro de las instalaciones de la CJAL. Or Atzilut no dispone actualmente de una sinagoga propia y sus promotores consideran que la solución más lógica sería compartir el edificio existente, manteniendo separados los servicios y modelos religiosos.
"Nosotros tenemos las personas y ellos tienen un edificio, pero no tienen personas", resume Waknín. La construcción de una segunda sinagoga, añaden, carecería de sentido cuando Alicante dispone ya de una sede comunitaria relativamente nueva.
"Nuestra tendencia es a unificar, eso sí, con unos parámetros básicos", subraya Franco.
La sede de la CJAL fue cofinanciada hace varios años por la FCJE, a la que Or Atzilut ha solicitado ahora acceso como nueva entidad alicantina.
La reunión del domingo será, por tanto, el primer intento de encauzar una crisis que ya ha desembocado en la creación de una nueva estructura comunitaria. Or Atzilut asegura que no pretende reproducir la fragmentación existente en otras ciudades españolas y que su objetivo a largo plazo es crecer y, eventualmente, favorecer una futura reunificación.
"No queremos división. Aunque tal vez parece un poco que vamos a dividirnos de algo que hay, yo creo que en realidad es deshacernos de los errores del pasado y empezar algo nuevo", resume Waknín ▪
