Mundo Judío

Preocupación en el judaísmo alemán y europeo ante la victoria de la AfD en Sajonia-Anhalt y su avance hacia el poder

La victoria de la AfD también ha generado preocupación en Israel, especialmente por las posibles consecuencias para la seguridad de los judíos alemanes y por la evolución de las posiciones diplomáticas dentro del partido desde el 7-O.
Preocupación en el judaísmo alemán y europeo ante la victoria de la AfD en Sajonia-Anhalt y su avance hacia el poder
Ulrich Siegmund, líder de la AfD en Sajonia-Anhalt y aspirante a formar gobierno tras su victoria el domingo (Foto: Impresión de pantalla)

La contundente victoria de Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones de Sajonia-Anhalt ha provocado preocupación entre las comunidades judías alemanas y organizaciones judías europeas, que advierten sobre el avance de la extrema derecha, el antisemitismo y la posibilidad de que el partido llegue por primera vez al gobierno de un estado federado desde el final del nazismo.

La asociación estatal de comunidades judías de Sajonia-Anhalt ha evitado pronunciarse directamente sobre el resultado electoral y sus posibles consecuencias políticas debido a la incertidumbre sobre la composición del nuevo Parlamento regional, informó el medio judío alemán Jüdische Allgemeine. Sin embargo, la organización ha difundido un documento de posición en el que reclama reforzar la protección de las minorías, las estructuras de seguridad y los valores democráticos.

"Las elecciones democráticas son la base de nuestra sociedad. Sin embargo, es igualmente crucial que, incluso después del día de las elecciones, los cimientos de nuestra sociedad abierta —una vibrante cultura de la memoria, una sólida cultura democrática y la protección de las minorías— permanezcan inquebrantables", señaló la asociación, según el citado medio.

La organización también reclamó una protección constante de las instituciones judías ante la amenaza del antisemitismo y pidió fortalecer los esfuerzos educativos. En particular, defendió que la memoria del Holocausto y de los crímenes del nacionalsocialismo no solo debe conservarse, sino promoverse activamente.

"La vida judía ha estado firmemente arraigada en Sajonia-Anhalt durante más de 1.000 años. Es parte integral de esta sociedad, hoy y en el futuro. Este es nuestro estado. El estado donde las familias judías vivieron durante generaciones. El estado de nuestros hijos", afirmó la asociación.

Reacciones de preocupación

Uno de los representantes que sí reaccionó públicamente fue Josef Schuster, presidente del Consejo Central de los Judíos en Alemania, quien expresó su "personal consternación" por el resultado. Schuster afirmó que durante los últimos meses habían quedado claros los objetivos de la AfD y sostuvo que quienes votaron al partido son responsables del contundente resultado obtenido.

También Charlotte Knobloch, superviviente del Holocausto y presidenta de la Comunidad Judía de Múnich y Alta Baviera, manifestó su temor ante el avance de la extrema derecha. "En días como estos, me resulta difícil reconocer mi patria. Que los extremistas de derecha en Alemania pudieran volver a ganar elecciones de esta manera es algo que jamás habría imaginado ni en mis peores pesadillas", escribió.

Eva Umlauf, superviviente de Auschwitz y presidenta del Comité Internacional de Auschwitz, habló igualmente de "miedo". Según Jüdische Allgemeine, que recoge las distintas reacciones, afirmó que los supervivientes del Holocausto "jamás hubiéramos creído posible" que un partido de extrema derecha volviera a convertirse en la fuerza más votada de un Parlamento alemán.

La preocupación se extendió también fuera de Alemania. Gady Gronich, director ejecutivo de la Conferencia de Rabinos Europeos, cuestionó el papel desempeñado por los medios de comunicación en el crecimiento de la AfD. "Quienes convierten a la AfD en el centro de la información política durante meses y amplifican cada provocación deben preguntarse si no han contribuido a su fortalecimiento", declaró.

Gronich advirtió además de que la respuesta no puede limitarse a una mayor indignación o polarización. "El antisemitismo no es un problema judío. Es un grito de auxilio de nuestra democracia", afirmó.

Desde Bruselas, Alina Bricman, directora para Europa de Bnei Brit International, calificó de "profundamente preocupante" que un partido cuya rama regional ha sido clasificada como extremista por las autoridades alemanas haya conseguido una victoria de esta magnitud. A su juicio, el resultado debe convertirse en "una llamada de atención que trascienda las fronteras de Alemania".

Según el mencionado medio judío alemán, Bricman reclamó una línea roja inequívoca frente al antisemitismo, el revisionismo histórico y la rehabilitación de la ideología fascista, además de una mayor inversión en las estructuras democráticas y de la sociedad civil. También señaló como motivo de preocupación la orientación prorrusa de la AfD y su conexión con una red europea e internacional de movimientos extremistas.

La oficina berlinesa del American Jewish Committee (AJC) calificó igualmente el resultado de "hito sombrío" y advirtió de que la AfD está ahora a un paso de poder formar el primer gobierno estatal de extrema derecha en Alemania desde la época nazi. La organización reiteró asimismo sus advertencias sobre el antisemitismo que considera profundamente arraigado en la formación.

¿Qué es la AfD?

La AfD obtuvo una victoria histórica en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, al lograr el 43,8% de los votos con el 100% del escrutinio, consolidando su avance en el este de Alemania. El partido, sin embargo, quedó a tres escaños de la mayoría absoluta que le habría permitido gobernar en solitario por primera vez en un estado federado.

Su candidato a la presidencia regional, Ulrich Siegmund, calificó el resultado de "histórico" y afirmó que la formación había conseguido "exactamente lo que nos propusimos: hemos hecho historia en este país". Siegmund sostuvo que el resultado constituye también "una señal para Berlín" y aseguró que la AfD tiene un mandato para gobernar y buscar acuerdos con quienes estén dispuestos a afrontar los problemas del país.

Las críticas y la preocupación casi generalizada en círculos demócratas europeos adquieren una dimensión particularmente sensible en el caso de la comunidad judía alemana por las posiciones de la AfD respecto a la memoria del Holocausto. El programa electoral de la formación en Sajonia-Anhalt cuestiona lo que denomina la "perpetuación del complejo de culpa" derivado de los crímenes nazis y plantea reducir determinadas políticas vinculadas a la memoria y a la investigación sobre el expolio de bienes judíos durante el nacionalsocialismo.

Para sus críticos, estas posiciones, unidas a la retórica nacionalista y antimigratoria del partido, explican en buena medida el rechazo a cualquier normalización de la AfD y el mantenimiento del llamado cordón sanitario por parte de los partidos democráticos.

¿Qué significa su victoria?

Junto a las reacciones institucionales, Jüdische Allgemeine recoge un debate más amplio sobre las causas del crecimiento de la AfD. El análisis del resultado electoral apunta a que limitarse a expresar indignación ante el avance de la extrema derecha no permite comprender por qué casi la mitad de los votantes de Sajonia-Anhalt optaron por esta formación.

Entre las razones señaladas aparecen el descontento con las políticas migratorias y de integración de los últimos años, la percepción de pérdida de control por parte del Estado, los problemas económicos, el elevado coste de la energía, las dificultades de la industria y una creciente distancia entre parte de la población y las élites políticas de Berlín.

El análisis publicado por Jüdische Allgemeine subraya que muchos votantes no necesariamente comparten todo el programa de la AfD, sino que expresan frustración y rechazo hacia los partidos tradicionales. La incapacidad de estos para responder a problemas que afectan directamente a una parte de la población habría contribuido, según este enfoque, a alimentar el crecimiento de los extremos.

Igor Matviyets, activista judío contra el antisemitismo residente en Halle, describió el resultado como "un inquietante estado de incertidumbre". A su juicio, el consenso existente en torno a la política de memoria, la libertad religiosa y la solidaridad internacional se ha debilitado y ahora dependerá de quienes defienden esos valores cómo responder a la nueva situación.

El resultado tiene además una dimensión política que trasciende Sajonia-Anhalt. La AfD obtuvo casi el 44% de los votos y quedó a las puertas de la mayoría absoluta, mientras la CDU sufrió un desplome. La formación ultraderechista no puede gobernar sola, pero la composición del nuevo Parlamento abre un escenario inédito y plantea la posibilidad de que otros partidos tengan que decidir entre mantener el llamado "cortafuegos" frente a la AfD o explorar fórmulas que podrían facilitar su llegada al poder.

Los análisis recogidos por Jüdische Allgemeine coinciden en que el resultado constituye un serio revés para la CDU y para el canciller Friedrich Merz, cuyo partido había prometido frenar el crecimiento de la AfD. La derrota también alimenta el debate sobre si las estrategias utilizadas hasta ahora para aislar a la extrema derecha han sido eficaces o, por el contrario, han contribuido a reforzarla.

Para el judaísmo alemán, sin embargo, el resultado plantea una preocupación adicional. La cuestión no es únicamente quién formará el próximo gobierno de Sajonia-Anhalt, sino hasta dónde puede avanzar un partido al que las autoridades alemanas consideran extremista sin que se debiliten los consensos democráticos construidos después de 1945.

Las reacciones reflejan así una inquietud que trasciende las fronteras del estado alemán: la posibilidad de que la extrema derecha pase de ser una fuerza de oposición a convertirse en una fuerza de gobierno vuelve a colocar en el centro del debate europeo la protección de las minorías, la memoria del Holocausto y la defensa de la democracia.

Israel, con cautela

La victoria de la AfD también ha generado preocupación en Israel, especialmente por las posibles consecuencias para la seguridad de los judíos alemanes y por la evolución de las posiciones del partido respecto a Israel. Alemania es el foco de apoyo diplomático más importante para Israel dentro de la Unión Europea.

El embajador israelí en Alemania, Ron Prosor, ya había advertido la misma jornada electoral sobre el avance del extremismo y reclamado una respuesta sin dobles raseros frente al antisemitismo. "El peligro del extremismo de derechas es evidente. Se discute, se nombra y se condena. El antisemitismo de extrema izquierda merece exactamente la misma claridad", afirmó por redes sociales.

Prosor insistió en que "la vida judía y el derecho de existencia de Israel son líneas rojas", independientemente de que sean atacados por extremistas de derechas, de izquierdas o islamistas.

La preocupación israelí se centra especialmente en la evolución de la AfD en Sajonia-Anhalt, donde algunos de sus dirigentes y militantes han sido señalados por posiciones próximas al revisionismo histórico y por expresiones de carácter antisemita. En Israel también se observa con inquietud la ambivalencia de la AfD respecto a Israel. Si en el pasado algunos sectores del partido cultivaron una imagen de cercanía a Israel, principalmente por su oposición al islamismo radical y a la inmigración musulmana, después del 7 de octubre esa percepción ha evolucionado. Dentro de la formación han surgido posiciones críticas que han reclamado, entre otras medidas, un embargo de armas a Israel.

Precisamente por ello, analistas israelíes han advertido contra la idea de que la oposición de la AfD a la inmigración musulmana pueda traducirse automáticamente en una posición favorable a los judíos o a Israel. La premisa de que "el enemigo de mi enemigo es mi amigo" resulta, según estas interpretaciones, especialmente peligrosa en el caso de la extrema derecha alemana, según comentaristas del canal público Kan. Para Israel, el resultado de Sajonia-Anhalt vuelve a colocar en primer plano una cuestión particularmente sensible: hasta qué punto el auge de una fuerza de extrema derecha puede afectar a la seguridad y al futuro de la vida judía en Alemania, así como a la relación de Berlín con Israel ▪️