Nitzavim-Vayeilej

Antes de correr, párate

A las puertas del año nuevo judío, la tradición invita a la pausa antes de la acción. Entre la firmeza de Nitzavim —estar de pie— y el movimiento de Vayelej —caminar—, la clave del nuevo ciclo radica en detenerse a reflexionar e identificar el propósito personal antes de ponerse en marcha.
Actualizado el 4/9/2026, 23:14 hs.
Rabi David Libersohn

En una semana estaremos diciendo: "Buen año". Shaná tová. Habrá comenzado un año nuevo —obvio— y también un mes nuevo.

El judaísmo tiene una tradición menos conocida: cada principio de mes es bendecido en la sinagoga. Lo hacemos once meses al año.

Pero aquí viene el dato curioso: el primer mes del año es el único que no anunciamos ni bendecimos.

Cada Rosh Jodesh se anuncia con antelación, el Shabat anterior, en la sinagoga. Tishrei no. Se cuela sin avisar, sin protocolo, sin que nadie diga nada.

¿Por qué el primer mes y quiza el más importante de los doce se salta la fila?

El Baal Shem Tov le da la vuelta a la pregunta: no lo anunciamos nosotros porque lo bendice Dios directamente. Los demás meses esperan nuestra participación. Tishrei llega bendecido, sin pedirnos nada a cambio.

Y ahí está la pauta de estos días.

La lectura de esta semana empieza así: "Vosotros estáis hoy, todos vosotros, de pie ante Dios".

De pie. Firmes. Antes de hacer, antes de demostrar, antes incluso de prometer. Sin haber hecho absolutamente nada todavía para merecerlo.

Hay algo profundamente poderoso en esa palabra: nitzavim, "estáis de pie". No dice "habéis conseguido", ni "habéis cumplido", ni siquiera "habéis cambiado". Dice: estáis.

Y quizá por eso la lectura posterior sea Vayelej, "y caminó".

De estar plantados, a ponerse en marcha.

Fijaos en el orden: primero parados, después caminando. No al revés. Porque quien sale corriendo sin haberse parado antes no está avanzando, está huyendo.

Saadia Gaón escribió una idea que parece sencilla, pero es revolucionaria: la vida comienza con el conocimiento. Conocer el mundo, reconocer a Dios y comprender quién es el ser humano. Solo desde esa conciencia puede nacer una acción verdaderamente libre y responsable.

Antes de preguntarnos qué hacer con nuestra vida, debemos detenernos y comprender para qué existimos.

El conocimiento no es teoría. Es el fundamento de una vida con sentido.

Quizá por eso Tishrei tampoco se anuncia. Antes de que nosotros hagamos nada, algo ya nos ha sido dado. El año llega bendecido. Y nosotros llegamos ante Dios simplemente estando: de pie.

Mi propuesta para esta semana, antes de que llegue el "Buen año", es muy sencilla: paraos un minuto.

En serio. Un minuto.

Apagad el ruido —el trabajo, el móvil, la lista interminable de pendientes— y mirad vuestra vida desde arriba.

¿Dónde estáis realmente? ¿Qué está bien? ¿Qué necesita cambiar? ¿Qué estáis persiguiendo sin saber por qué? Y, sobre todo, ¿hacia dónde queréis caminar este año?

El resto —salud, parnasá, familia, que Dios os lo bendiga todo— ya vendrá.

Pero primero, de pie.

Porque quizá el verdadero comienzo de un año nuevo no sea decidir qué vamos a hacer diferente.

Quizá sea detenernos lo suficiente para descubrir quién queremos ser y hacia dónde queremos caminar.

Que Dios bendiga este Tishrei, y que ese minuto de hoy sea la dirección de todo el año que empieza.

כתיבה וחתימה טובה —

Que seáis inscritos y sellados para un año dulce y bueno.

Shabat Shalom◾