Un informe de la Policía Nacional remitido a la Audiencia Nacional apunta a una operación planificada desde Marruecos para facilitar y dirigir la entrada masiva de migrantes en Ceuta los días 30 y 31 de julio, según han confirmado fuentes jurídicas citadas por medios locales. El documento, elaborado por la unidad de inteligencia de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras (CENIF), sostiene que gendarmes marroquíes y agentes de paisano guiaron sobre el terreno a quienes se dirigían hacia la frontera de El Tarajal.
Las conclusiones conocidas hasta ahora ponen en cuestión el relato defendido por el Gobierno español durante las últimas semanas, que había descartado indicios de participación marroquí y que había situado el foco en la desinformación difundida posteriormente en redes sociales.
El informe policial, cuya existencia ha provocado que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, reclame explicaciones al director general de la Policía, Francisco Pardo, sostiene que el objetivo habría sido colapsar el sistema de control fronterizo y neutralizar la capacidad de respuesta española.
Aunque el informe no se refiere a la actividad posterior en redes, en sí mismo pone en cuestión las declaraciones del lunes del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una entrevista a la Cadena Ser, incluida la veracidad de las acusaciones sobre Rusia e Israel.
Sánchez señaló a Rusia, Israel y la ultraderecha
Sánchez afirmó en la entrevista que todavía se investigaba quién había estado detrás de la avalancha. El presidente descartó entonces disponer de información de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, del CNI o de otros servicios de inteligencia aliados que apuntara a una participación marroquí.
Y sostuvo, en cambio, que después de los acontecimientos del 30 y 31 de julio se había producido una expansión de "bulos y desinformación por parte de redes sociales asociadas tanto a Rusia como también a Israel y a una internacional ultraderechista". Según el presidente, esas redes utilizaron la migración "no solamente para atacar a España, sino también a Europa y dividirla".
Rusia rechazó inmediatamente cualquier implicación y posteriormente reclamó a España pruebas que sustentaran las acusaciones. La portavoz de Exteriores rusa, María Zajárova, advirtió que para formular una acusación deben existir "hechos concretos que después requieren verificación". El Kremlin también negó cualquier relación con lo ocurrido.
Israel reaccionó igualmente a través de su ministro de Exteriores, Gideon Saar, quien acusó a Sánchez de "mentir descaradamente" y negó que Israel hubiera difundido información falsa sobre la crisis de Ceuta.
En su entrevista a la Cadena SER, aseguró Saar, Sánchez "volvió a mentir, acusando sorprendentemente a Israel de difundir información falsa sobre los sucesos de Ceuta. Esto es una mentira descarada. Seguir difundiendo mentiras difamatorias no desviará la atención del vergonzoso fracaso de Sánchez en la gestión de los asuntos de su país".
Papel activo a agentes marroquíes
Frente a la versión gubernamental, el análisis policial sostiene que la entrada masiva no habría sido únicamente el resultado espontáneo de una movilización migratoria. Según la información conocida, el operativo habría tenido distintas fases y perfiles de participantes, con gendarmes marroquíes dirigiendo el flujo hacia determinados puntos de acceso y personas vestidas de paisano dando instrucciones sobre el terreno, según los diferentes medios que dan cuenta de su contenido.
El informe habría sido solicitado en el marco de la investigación judicial que dirige la magistrada de la Audiencia Nacional María Tardón, destinada a esclarecer las circunstancias de la entrada masiva y determinar si la actuación marroquí pudo tener implicaciones más allá de una crisis migratoria.
La reacción de Marlaska añade otra dimensión al caso. El ministro ha pedido al director de la Policía que aclare "de ser cierto" el contenido del informe y, especialmente, desde cuándo disponía la Policía de una información que considera "absolutamente esencial" para que Interior pudiera ejercer sus responsabilidades durante la crisis. También ha reclamado conocer si el documento fue puesto a disposición de los órganos competentes en materia de seguridad nacional.
El Gobierno, por ahora, mantiene su cautela y sostiene que el informe debe ser conocido y verificado antes de extraer conclusiones definitivas. El ministro Ángel Víctor Torres ha señalado que, si se confirma que Marruecos tuvo el papel que describe el documento, España tendría que pedir explicaciones a Rabat.
Mientras tanto, la contradicción entre las conclusiones de la inteligencia policial conocidas ahora y el relato político defendido por Sánchez abre un nuevo frente en la gestión de la crisis de Ceuta. Y deja pendiente una cuestión especialmente relevante: si las autoridades españolas disponían de información sobre una posible actuación coordinada desde Marruecos antes de la entrada de decenas de miles de personas y, en ese caso, por qué esa información no llegó a quienes debían tomar las decisiones durante la crisis ▪️
