Con más de medio millón de seguidores en redes sociales, Antonini de Jiménez se ha convertido en una de las voces más conocidas del pensamiento liberal en español. Doctor en Economía, profesor universitario hasta recientemente y autor de varios libros, su estilo directo y provocador le ha granjeado tantos seguidores como detractores. Sus intervenciones abarcan desde la economía hasta la política, la religión o la cultura, siempre con un hilo conductor: la defensa de la libertad individual frente al intervencionismo del Estado.
Sin embargo, en entornos judíos ha llamado especialmente la atención por otro motivo. En un panorama público donde abundan las críticas hacia Israel, Antonini se ha convertido en una de las pocas figuras españolas ajenas a la comunidad judía que defiende abiertamente al Estado de Israel y combate el antisemitismo desde sus plataformas. Lo hace con un lenguaje poco habitual, mezclando referencias históricas, religiosas y filosóficas, y recurriendo incluso al humor, una combinación que le ha acercado a numerosos seguidores judíos.
La entrevista tiene lugar pocos días antes de emprender su primer viaje a Israel, un país que reconoce no conocer personalmente, pero hacia el que siente una profunda atracción intelectual y espiritual.
Antes de hablar de Israel, sin embargo, resulta inevitable comenzar por él mismo.
-Pregunta: Hay quien conoce al profesor universitario y quien conoce al creador de contenido. ¿Quién es realmente Antonini de Jiménez?
-Respuesta: "Es una evolución. Durante muchos años fui profesor universitario, pero llegó un momento en que ya no podía compaginar ambas cosas. Si era Antonio no podía ser Antonini, y si era Antonini ya no podía seguir siendo Antonio. Mi proceso de conversión personal cambió también mi identidad".
Explica que ese cambio comenzó hace aproximadamente una década, durante una estancia en Camboya, donde empezó a cuestionar muchas de las ideas que hasta entonces había dado por ciertas: "Antonio era un socialista cognitivo, como lo son la mayoría de los andaluces. Yo veía el mundo desde esa perspectiva hasta que empecé una búsqueda de la verdad que terminó transformándolo todo".
Para él, no se trata únicamente de un cambio ideológico, sino también de una manera distinta de afrontar la vida.
"Cuando hablo de Israel, de la libertad o de cualquier causa que considero justa, hablan todos los poros de mi piel. Eso no es un personaje. Es la consecuencia de creer profundamente en aquello que uno está diciendo", afirma.
Reconoce que esa evolución ha tenido consecuencias personales y profesionales, especialmente en el ámbito académico. "No puedes defender públicamente al pueblo judío como yo lo hago sin que eso tenga un coste dentro de la universidad. La inmensa mayoría de las universidades mantienen posiciones contrarias a Israel y a los valores que, en mi opinión, representa".
Israel, el gran baluarte de la libertad
Nacido en Marchena (Sevilla) en 1983, Antonini de Jiménez es autor de varios libros, entre ellos La agonía de España, Liberofobia, Despierta, El algoritmo de la libertad y El genio de la riqueza. En ellos plasma el pensamiento que ha ido forjando a lo largo de una evolución personal e intelectual que, según explica, le llevó a abandonar las ideas socialistas con las que creció para abrazar una firme defensa de la libertad individual. No es aficionado a los toros, pero defiende la tauromaquia como acto de libertad individual y defensa cultural colectiva.
La conversación con él deriva pronto hacia Israel. Aunque nunca ha visitado el país —esta entrevista se realizó pocos días antes de emprender su primer viaje—, Antonini habla del Estado judío con la convicción de quien considera que simboliza mucho más que un proyecto nacional.
Su defensa de Israel no parte, asegura, de una vinculación familiar o de un conocimiento académico previo. De hecho, admite que durante años apenas sabía nada sobre la historia del pueblo judío. Lo interpreta, más bien, como el resultado natural de un proceso de búsqueda personal.
-Pregunta: ¿Cómo nace esa cercanía hacia Israel si nunca habías estado allí y no tienes raíces judías?
-Respuesta: "No tengo orígenes judíos, ni amigos judíos, ni había estudiado prácticamente nada sobre Israel. Pero cuando uno está buscando la verdad hay cosas que termina comprendiendo. Hay realidades que se revelan antes incluso de haberlas vivido".
Esa afirmación sirve de punto de partida para una de las reflexiones más extensas de la conversación. Antonini sostiene que Israel representa hoy la máxima expresión de la libertad en un mundo cada vez más condicionado por el miedo y el intervencionismo político.
"Yo sé que los palestinos preferirían vivir como viven los israelíes. Quienes no quieren eso son los terroristas de Hamás. Cuando uno observa la realidad sin prejuicios entiende qué sociedad genera libertad y cuál genera opresión", insiste.
Su próximo viaje tiene para él un significado que trasciende el interés político o incluso periodístico: "Soy católico y, para mí, Israel ya tiene un peso enorme porque es Tierra Santa. Pero decir Tierra Santa también es decir Tierra libre, porque no puede haber santidad sin libertad".
No habla de turismo ni de lugares emblemáticos. Su idea del viaje gira alrededor de las personas. "Espero rezar mucho, abrazar a muchos judíos, darles ánimo, visitar las zonas de conflicto y conocer de cerca esa heroicidad con la que viven desde hace tantos años".
Incluso explica que piensa afrontar esa visita con una actitud de respeto casi ceremonial: "No voy a Israel de vacaciones ni a hacerme un selfi. Voy con traje y corbata. Es una forma de mostrar el respeto que siento por un país que considero fundamental para el mundo libre".
"Israel ilumina al mundo"
Quien escucha a Antonini de Jiménez por primera vez descubre enseguida que su discurso no responde al molde habitual del académico. Su marcada cadencia andaluza, el uso constante de metáforas, comparaciones y referencias populares, junto a una oratoria rápida y apasionada, convierten muchas de sus intervenciones en una mezcla de conferencia, conversación y monólogo.
A ello suma un recurso frecuente a la ironía, el sarcasmo y un humor tan particular que, a veces, a uno le puede resultar difícil discernir dónde termina la broma y comienza la afirmación literal. Esa ambigüedad, utilizada como herramienta retórica, constituye una de las señas de identidad de un estilo comunicativo que apenas deja espacio para la indiferencia.
Durante la entrevista, Antonini enlaza continuamente la existencia del Estado judío con el desarrollo de la civilización occidental. A su juicio, la aportación del pueblo judío trasciende con mucho el ámbito del conflicto de Oriente Medio.
"Israel ilumina al mundo en libertad, dignidad, progreso, hospitalidad y solidaridad. Es un país que convirtió un territorio prácticamente desértico en una de las economías más dinámicas del planeta", dice.
A ello añade otro argumento que considera especialmente significativo. "El 20% de los premios Nobel son judíos. Eso demuestra hasta qué punto este pueblo ha contribuido al progreso de toda la humanidad".
Para Antonini, el reducido tamaño geográfico de Israel contrasta con la magnitud de su influencia. "Es un país pequeño, pero enorme en aquello que verdaderamente importa. Su ejemplo demuestra que la libertad genera prosperidad, innovación y esperanza incluso en las circunstancias más difíciles".
Esa convicción le lleva a una conclusión que resume buena parte de su pensamiento: "Yo defiendo a Israel porque también estoy defendiendo mi propia libertad. Si desapareciera ese referente, el mundo sería un lugar mucho más oscuro".
España: "Lo peor que pueden hacer los judíos es esconderse"
Durante la conversación resulta inevitable abordar el repunte del antisemitismo que vive el mundo, incluida España, desde el estallido de la guerra tras los atentados del 7 de octubre perpetrados por Hamás. Antonini no cree que se trate de un fenómeno nuevo. A su juicio, el rechazo hacia Israel y hacia los judíos ha estado latente durante años y simplemente ha encontrado ahora una mayor visibilidad.
-Pregunta: ¿Qué habría que hacer para combatir ese antisemitismo que hoy perciben muchos judíos españoles?
Lejos de proponer un listado de medidas políticas o legislativas, responde con una idea que considera esencial.
"No hacen falta tres recetas; sobra con una. Que los judíos que viven en España no se avergüencen de ser judíos".
Explica que recientemente compartió un encuentro con decenas jóvenes judíos españoles y que varios de ellos le confesaron que prefieren ocultar su identidad en determinados entornos, especialmente en la universidad, por miedo a ser señalados.
"Muchos me decían que no se atreven a decir que son judíos porque el ambiente es hostil y todo está lleno de banderas palestinas. Yo creo que eso es precisamente lo peor que pueden hacer".
En su opinión, la defensa de Israel comienza también con la normalidad cotidiana y con la reivindicación pública de la propia identidad.
"Lo más heroico para defender al pueblo judío es que los judíos no se escondan. Hay que explicar los beneficios que los valores judíos han aportado a la humanidad y sentirse orgullosos de ellos".
Y aunque reconoce que la seguridad de Israel depende también de su capacidad de defensa, insiste en que las ideas y el ejemplo tienen un peso decisivo. "No basta con aviones o metralletas. También hacen falta palabras. Hay cosas que cambian cuando alguien se atreve a decir públicamente aquello que muchos callan".
Ese compromiso lo hace visible incluso en los pequeños gestos cotidianos. Cuenta que lleva siempre una pulsera con la bandera de Israel y que suele responder de la misma manera cuando le preguntan por qué la luce pese a no ser judío: "Precisamente por eso. Porque para que España siga siendo España necesito que Israel siga existiendo".
Occidente frente a su propia crisis
El análisis de Antonini va mucho más allá del conflicto entre Israel y Hamás. Para él, el enfrentamiento forma parte de una crisis mucho más amplia que afecta a toda la civilización occidental.
-Pregunta: ¿Existe una relación entre la decadencia de Occidente y la pérdida de sus valores?
-Respuesta: "Occidente empezó a destruirse cuando dejó de creer en la verdad, en la libertad, en la ciencia y en la democracia. Cuando renuncia a esos principios, deja de ser Occidente".
Desde esa perspectiva, considera que el problema no reside tanto en la inmigración como en la renuncia de Europa a transmitir sus propios valores. "Europa siempre ha recibido inmigración. El problema no es que lleguen personas de otros lugares; el problema es que nosotros hemos dejado de enseñar qué significa realmente ser occidental".
En ese contexto vuelve a poner a Israel como ejemplo.
"Si Occidente siguiera creyendo en sí mismo, apoyaría sin complejos a Israel. No tendría dudas sobre quién defiende una sociedad libre y quién representa un modelo basado en la opresión".
Para Antonini, la batalla que libra hoy el Estado judío no afecta únicamente a los israelíes, sino al conjunto de las democracias occidentales: "Israel no está luchando solo por su supervivencia. Está defendiendo unos valores que también protegen nuestra libertad" ▪
