Modelo internacional, empresaria, madre y esposa de uno de los futbolistas más famosos del mundo, Mishel Gerzig vive en Madrid y comparte su vida con el portero del Real Madrid Thibaut Courtois. Pero desde el 7 de octubre, la vida para esta pareja de alto perfil cambió profundamente.
En una entrevista exclusiva publicada la semana pasada en Israel por Fashion Forward (Mako), Gerzig se abre con honestidad sobre cómo el antisemitismo surgido tras el ataque de Hamás ha influido en su rutina, su carrera, su relación y hasta su día a día como madre.
"Thibaut apoyó a Israel pocos días después del 7 de octubre. Sabíamos que podía tener consecuencias, pero no dudamos ni un momento", dice. La modelo israelí explica que tanto ella como su marido decidieron hablar con la verdad y dar información clara en cada evento al que asistieron, a pesar de que esto les costó miles de seguidores, ataques online y presiones en el entorno deportivo.

Una pareja en el punto de mira
Gerzig y Courtois se conocieron por Instagram y, desde entonces, mantienen una relación mediática pero profundamente privada, según el reportaje. Él es padre de dos hijos de una relación anterior y juntos tuvieron a Ellie, su primera hija, a quien Mishel cuida a tiempo completo. Pero ser una pareja famosa en Europa siendo israelí hoy no es sencillo.
"Cuando hubo manifestaciones, simplemente dimos la vuelta y nos alejamos. Porque basta con que alguien me reconozca y ya se monta un lío", relata. Desde que comenzó la guerra, asegura que las críticas no cesan, incluso por mostrar la Estrella de David tatuada detrás de su oreja, algo que para ella "es importante".
Courtois, a pesar de no ser judío, decidió apoyar abiertamente a Israel, lo que provocó duras reacciones. "Perdió cientos de miles de seguidores. Hubo aficionados que pidieron que lo expulsaran del equipo", cuenta Gerzig. "Pero él sintió que debía compartirlo".

Vida cotidiana bajo tensión
Gerzig está muy pendiente de todo lo que ocurre en Israel. Vive con el teléfono en la mano, actualizando noticias. "A cada minuto miro lo que pasa en casa. No confío en los medios europeos", afirma en la entrevista.
Viajó dos veces a Israel con su hija. En una de esas ocasiones, sonó una alarma y tuvieron que correr al refugio. "Ella no entendía por qué y me dio pena que viviera eso", recuerda.
Sobre el ambiente en España, Gerzig es clara: "España es un poco complicada. Hay políticos que están realmente en contra de nosotros", aunque también reconoce que ha conocido "a muchos que están a favor de nosotros". Para proteger su seguridad, dice que evita acusaciones públicas y opta por esquivar situaciones conflictivas.
"Hay miradas, hay quien me pregunta por qué no hablo más, pero a veces me callo porque quiero proteger a mi familia", afirma.

Carrera, maternidad y nuevos proyectos
Aunque su figura es constante en marcas como Dolce & Gabbana y Louis Vuitton, la maternidad ha cambiado sus prioridades. "Hay cosas que ya no quiero hacer, eventos en los que no me apetece estar", dice. La experiencia postparto también la marcó: cambios físicos, tiempo limitado y decisiones difíciles. "He perdido campañas importantes. No todos quieren a una modelo israelí ahora".
Gerzig también es empresaria. En Madrid ha abierto una clínica estética junto a su amiga Paula Balik, donde trabaja a diario. "Estoy en la parte administrativa. No es lo más brillante, pero me importa", confiesa. Además, con Courtois han creado una experiencia VIP en torno al fútbol.
A lo largo de la entrevista, Gerzig insiste en que su decisión de no quedarse callada es consciente. "Sé que a veces preferirían que no hablase. Pero no quiero esconder lo que soy", dice. Incluso en sesiones de fotos, cuando le piden tapar el tatuaje de la estrella de David, a veces se niega. "Ha salido visible en campañas, y no me arrepiento".
Cierra con una reflexión contundente: "No voy a convencer a nadie que no quiera oír. Pero sí puedo mirar a mis hijos y decirles que no me escondí" ▪
