En medio del polvo ancestral del Monte del Templo, un fragmento milenario acaba de revelar una historia que parece susurrar desde las páginas mismas del Tanaj. Se trata de una rara impresión de sello de arcilla, recientemente descubierta en el marco del Temple Mount Sifting Project (Proyecto de Tamizado del Monte del Templo), que lleva inscrito en antiguo hebreo el nombre: "Perteneciente a Yed[a‛]yah (hijo de) Asayahu".
El hallazgo no solo destaca por su excelente estado de conservación, sino por la sorprendente posibilidad de estar vinculado directamente a uno de los episodios más significativos de la historia bíblica: el hallazgo del Sefer haTorá en tiempos del rey Josías.

Un descubrimiento en fechas de duelo
El sello apareció hace apenas tres semanas, justo en vísperas del 17 de Tamuz, el ayuno que conmemora el comienzo del sitio a Jerusalén y marca el inicio del luto por la destrucción de los dos Templos. Fue el arqueólogo Mordejai Ehrlich quien dio con la pequeña bulla entre los escombros tamizados.
Desde entonces, el equipo del proyecto aceleró su estudio para poder anunciar el hallazgo antes del 9 de Av, día que recuerda la destrucción del Primer y del Segundo Templo. Los investigadores Dr. Anat Mendel-Geberovich y Zachi Dvira descifraron la inscripción, escrita en letras hebreas antiguas.
"Perteneciente a Yed[a‛]yah (hijo de) Asayahu"
En el reverso del fragmento se aprecian marcas que indican que fue utilizado como sello para cerrar una bolsa o contenedor. Lo más asombroso es que el sello conserva aún una huella dactilar visible, presumiblemente del funcionario que lo usó hace unos 2.600 años.
El "Temple Mount Sifting Project" es un proyecto que desde hace 20 años se dedica a buscar restos judíos de los escombros que son sacados del área del Monte del Templo por obras que realiza en ese complejo el Wakf musulmán, encargado de su gestión. Con ello, tratan de impedir la destrucción de antiguos vestigios judíos de esa zona sagrada. "Es solo la segunda vez, desde que comenzó el Proyecto de Tamizado del Monte del Templo, que descubrimos un sello con una inscripción tan completa — casi cada letra es claramente legible", dijo el arqueólogo Zachi Dvira, uno de los directores.

¿Quién fue Yedayah ben Asayahu?
El nombre grabado en la bulla no resulta ajeno para quien conozca las Escrituras. En tiempos del rey Josías de Judá, durante las reformas religiosas y reparaciones al Beit HaMikdash, los obreros descubrieron un rollo sagrado de Torá, probablemente el Devarim. Al ser leído en voz alta ante el rey, las advertencias del texto sagrado provocaron una profunda conmoción en Josías, quien de inmediato envió emisarios a consultar a la profetisa Juldá.
Entre estos enviados, según relata el libro de Reyes, se encontraba un alto funcionario real llamado Asayahu. La posibilidad de que el sello descubierto perteneciera a su hijo convierte este hallazgo en un testimonio tangible de ese momento fundacional: "Dado su papel destacado, es razonable suponer que su hijo, Yedayah, también ocupó una posición importante en la administración del Templo o la corte real", informó el Temple Mount Sifting Project.
Y no se trata de una simple especulación. Los sellos personales de este tipo eran reservados exclusivamente para altos funcionarios. La propia ubicación del hallazgo —proveniente del Monte del Templo— refuerza la idea de que Yedayah ben Asayahu no fue un personaje anónimo, sino alguien vinculado directamente a la gestión del recinto más sagrado del judaísmo.

El eco de una tragedia
Apenas unas décadas después de aquel episodio, los babilonios, liderados por Nabucodonosor, destruyeron los muros de Jerusalén. El Templo fue destruido, sus tesoros saqueados y los altos funcionarios —probablemente entre ellos Yedayah o sus contemporáneos— fueron asesinados o llevados al exilio en Babilonia.
Durante el sitio, las reservas alimentarias del Templo y la casa real —cereales, legumbres, aceite, vino y miel— eran selladas con cuerdas atadas y protegidas con bullae como la recién descubierta. El nombre del funcionario estampado sobre la arcilla validaba su contenido y garantizaba su procedencia oficial.
Ya en excavaciones anteriores, el Temple Mount Sifting Project había recuperado una bulla similar con el nombre de otro funcionario del tesoro del Templo: [He]zelyahu ben Immer. Ahora, el nombre de Yedayah ben Asayahu se suma a esa escueta pero poderosa lista de hombres cuyo rastro fue preservado en el barro cocido por el fuego de la historia.
"El destino del propietario del sello durante aquellos días dramáticos, hace 2.600 años, quizá nunca se conozca. Pero lo que sí sabemos hoy es que uno de sus descendientes —que ahora tamiza meticulosamente los restos de aquella misma destrucción— ha recibido un saludo desde el pasado", informaron los responsables del proyecto.

Más que arqueología
Este hallazgo, aunque modesto en tamaño, vuelve a conectar la arqueología con la historia judía en su centro más profundo: el Monte del Templo. El sello no solo es un artefacto; es una firma olvidada que resurge en el calendario hebreo como un eco del exilio, la destrucción y la esperanza.
En un tiempo en que la historia del pueblo judío es debatida, disputada y, a menudo, distorsionada, la aparición de esta bulla ofrece algo simple pero irrefutable: una prueba material, intacta y hebrea, del vínculo milenario del pueblo judío con Jerusalén y su Templo ▪
