España se sumó a una declaración conjunta con diez países para condenar el ataque israelí contra la Flotilla Global Sumud, en una iniciativa en la que asume compartir principios y valores con países como Libia, Pakistán, Bangladesh o Sudáfrica.
En el texto difundido este jueves, los ministros de Asuntos Exteriores de esos países afirmaron que "condenan en los términos más enérgicos el ataque israelí contra la Flotilla Global Sumud", y aseguran que se trata de "una iniciativa civil pacífica de carácter humanitario destinada a llamar la atención de la comunidad internacional sobre la catástrofe humanitaria en Gaza".
El comunicado subraya que los ataques contra los buques y la detención de activistas en aguas internacionales constituyen, según los firmantes, "violaciones flagrantes del derecho internacional y del derecho internacional humanitario".
La dureza de los términos empleados se alinea con una postura crítica sostenida por estos países frente a las acciones israelíes. Entre los firmantes se encuentran algunos de los países más hostiles a Israel en la escena internacional entre ellos Turquía, Brasil, Malasia, Colombia o Maldivas.
En este marco, la elección de los socios con los que España articula esta condena no pasa desapercibida. La ausencia de otros países europeos en la declaración contrasta con la presencia de Estados que, en distintos foros internacionales, han mantenido posiciones particularmente severas contra Israel, configurando un eje diplomático diferenciado y notoriamente antiisraelí.
El documento también expresa una profunda preocupación por la seguridad de los activistas civiles e insta a Israel a actuar de inmediato. En palabras del comunicado, los firmantes "instan a las autoridades israelíes a que adopten las medidas necesarias para garantizar su liberación inmediata", reforzando el reclamo conjunto.
A su vez, la declaración incluye un llamamiento más amplio a la comunidad internacional. Los ministros señalaron que es necesario "cumplir con sus obligaciones morales y legales de defender el derecho internacional, proteger a los civiles y garantizar la rendición de cuentas por estas violaciones".
La Marina de Israel llevó a cabo la noches del miércoles una operación naval a más de 1.000 kilómetros de distancia, en la que interceptó a la denominada Flotilla Global Sumud, arrestando a unos 175 activistas y confiscando más de 20 embarcaciones en aguas internacionales al oeste de Creta. Los detenidos fueron trasladados hacia Israel, mientras el Ministerio de Exteriores calificó la iniciativa como provocadora y la apodó "Flotilla del condón" tras la difusión de imágenes de preservativos en uno de los barcos.
En la misma línea del comunicado, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afirmó en un post por la red social X que "Israel vuelve a violar la legalidad internacional al asaltar una flotilla civil en aguas que no le pertenecen", y aseguró que el Ejecutivo está actuando para asistir a los ciudadanos afectados. Y volvió a exigir a la UE "suspenda el acuerdo de asociación ya y exiga a Netanyahu que cumpla la ley de nuestros mares" ▪
