Un tribunal israelí prorrogó en dos días la detención de dos activistas internacionales interceptados en el Mediterráneo cuando participaban en la Flotilla Global Sumud rumbo a Gaza, en un caso que Israel enmarca en preocupaciones de seguridad y presuntos vínculos con organizaciones ligadas a Hamás.
Según informó el grupo legal Adalah, "el Estado pidió extender su detención por cuatro días", en relación con el palestino-español Saif Abu Keshek y el brasileño Thiago Ávila, quienes comparecieron este domingo ante un tribunal de Ashkelón tras ser trasladados a Israel para interrogatorio. En ambos casos, la detención fue ampliada en dos días más para permitir a los organismos de seguridad completar la investigación.
La flotilla —integrada por decenas de embarcaciones que partieron desde varios países europeos— fue interceptada el miércoles por fuerzas israelíes al oeste de Creta, en aguas internacionales. Israel justificó la operación como una acción preventiva para evitar la ruptura de su bloqueo naval sobre Gaza, que sostiene responde a necesidades de seguridad, especialmente para impedir el ingreso de armamento al grupo terrorista Hamás.

De los cerca de 170 activistas detenidos en la operación, la inmensa mayoría fue trasladada a Grecia y liberados el viernes, mientras que Abu Keshek y Ávila fueron llevados a Israel por motivos específicos. Según el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí, ambos están vinculados a la Conferencia Popular para los Palestinos en el Extranjero (PCPA), organización sancionada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos por actuar como fachada del grupo islamista palestino.
Las autoridades israelíes sostienen que Abu Keshek es "un miembro destacado de la PCPA" y que cumple funciones como enlace entre dirigentes de Hamás y actores internacionales, además de participar en transferencias financieras hacia la organización. En el caso de Ávila, indicaron que también opera con la PCPA y es "sospechoso de actividad ilegal".
Asimismo, Israel señaló antecedentes del activista palestino-español, indicando que fue detenido y deportado de Egipto en junio de 2025 y que también enfrentó interrogatorios en Túnez por presuntas irregularidades financieras. En este contexto, fuentes oficiales insistieron en que "no se trata de un activista inocente, sino de un individuo con conexiones probadas con el terrorismo".
Denuncias de abusos y disputa por el relato
Las acusaciones israelíes contrastan con las denuncias presentadas por los propios activistas y organizaciones de derechos humanos.
Ávila afirmó ante sus abogados que fue víctima de "una brutalidad extrema" durante la incautación de las embarcaciones: "me arrastraron boca abajo por el suelo y me golpearon tan brutalmente que perdí el conocimiento en dos ocasiones". También aseguró que desde su llegada a Israel ha permanecido "aislado y con los ojos vendados".
Por su parte, Abu Keshek habría sido "atado de manos y con los ojos vendados, y obligado a permanecer boca abajo en el suelo" desde su captura hasta su llegada a Israel, según Adalah. Los organizadores de la flotilla fueron más allá y denunciaron que el activista fue sometido a malos tratos, citando testimonios de participantes que describieron "sus gritos resonando en el barco mientras era sometido a tortura sistemática".
En paralelo, la flotilla defendió que Abu Keshek se encontraba en "una embarcación de observación que nunca tuvo la intención de llegar a Gaza", una versión que contradice las evaluaciones israelíes sobre su rol dentro de la operación.
Repercusiones diplomáticas
El episodio también generó repercusiones diplomáticas. Exteriores condenó la detención del ciudadano español y rechazó las acusaciones israelíes, mientras que el presidente Pedro Sánchez afirmó: "España siempre va a proteger a sus ciudadanos… exigimos la libertad del ciudadano español secuestrado en la flotilla". Brasil se sumó a los reclamos por la liberación de los detenidos.
Israel, por su parte, reiteró que la interceptación se realizó conforme al derecho internacional y que, ante el número de embarcaciones y el riesgo de escalada, era necesaria una acción temprana. Además, subrayó que los detenidos reciben asistencia consular de sus respectivos países.
El caso se inscribe en una serie de intentos de la Flotilla Global Sumud por desafiar el bloqueo naval a Gaza, vigente desde que Hamás tomó el control del enclave en 2007. Para Israel, estas iniciativas no solo tienen un componente simbólico, sino que pueden ser utilizadas por organizaciones vinculadas al grupo islamista para promover sus intereses y sortear controles de seguridad ▪
